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Félix Madero

Opinión

La banda de Albert Rivera

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que parecía que el destino había preparado a Rivera para empresas mayores. Hoy asistimos a la deriva de una formación que mereció respeto y admiración

Albert Rivera (c), junto a la portavoz del Congreso, Inés Arrimadas, y el secretario del partido, José Manuel Villegas
Albert Rivera (c), junto a la portavoz del Congreso, Inés Arrimadas, y el secretario del partido, José Manuel Villegas

Supone el cronista que nadie en Ciudadanos debería molestarse por el título de esta columna. Desde luego es injusto, caprichoso y oportunista en la misma medida que quien lo utiliza desde el atril del Congreso. Es la medicina que el propio Albert Rivera da a sus enemigos. Y digo bien, enemigos. De un tiempo a esta parte el presidente de Ciudadanos no tiene adversarios, solo furibundos enemigos a los que clasifica por sus planes y por formar una banda. Dice la RAE que banda es un grupo de gente armada, pero también es el conjunto de músicos que tocan instrumentos de viento y percusión. No hay que ir a Salamanca para adivinar las intenciones de Rivera.

No deseo entrar en lo que los españoles pensamos cada vez que pronunciamos la palabra banda. Un poco de sosiego señor Rivera, un poco nada más. Llamar banda a casi todo el arco político que no esté en su partido, en el PP o en VOX, es o una torpeza o una vileza de un líder que se respeta poco y confunde mucho, y que además se titula a sí mismo de centrista y liberal. ¿De verdad que los que votan al PSOE son una banda? ¿En serio que los partidos que se abstienen se han constituido en una banda de tipos peligrosos para España? Pero, ¿nos estamos volviendo locos? Desde el centro uno espera siempre un poco de sosiego, un cierto respeto a la formas. Y algo de educación.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que creí que el destino había preparado a Rivera para empresas mayores. Hoy, asisto a la deriva de una formación que mereció respeto, mucho, y admiración, toda la del mundo. Los ahorros catalanes ya están gastados, que digo gastados, derrochados. Ciudadanos no es nada en Cataluña y lo fue todo. Todo lo fue Inés Arrimadas, transformada hoy en una señora irritada y descompuesta siempre que la veo en la televisión. Queda la duda de si soy yo el que ha cambiado, el que mira y entiende de otra manera. Es tan grande el cambio que quizá somos nosotros, más los que se han ido de Cs, los que no nos hemos enterado de nada. Los que no comprendemos que Ciudadanos salió de Cataluña para gobernar España y tragarse al PP. Pero los números son tozudos: el PP tiene más de 20.000 concejales, Ciudadanos 2.000.

Los ahorros catalanes ya están gastados, que digo gastados, derrochados. Ciudadanos no es nada en Cataluña y lo fue todo

A estas alturas resulta irrefutable que Rivera no facilitará a Sánchez su permanencia en La Moncloa. De eso no hay duda. Tampoco de que no se moverá del veto a Sánchez, al PSOE de Sánchez. Y yo, ingenuo, sigo buscando un PSOE que no sea el de Sánchez. A estas alturas resulta cómico que haya periódicos que pongan en sus portadas la ridícula llamada del Financial Times para que Rivera se replantee el veto al PSOE. ¿O es a Sánchez? El británico FT vive con respecto a España, con este asunto y con los separatistas, un despiste impropio de esa cabecera. O propio de ella, seguramente a tenor de la cantidad de charcos en los que se mete cada vez que nos dice a los españoles lo que tenemos que hacer. Consejos vendo…

Ahora Rivera se blinda. Deben estar en contra todos los periódicos, porque esta es la interpretación general. Se blinda con nuevas caras, todas ellas dispuestas a seguir a un líder errático cuya única obsesión es ganar al PP. ¿Dónde queda su lucha contra la corrupción, la regeneración democrática, su razonada obsesión contra los nacionalismos, la reforma electoral? ¿Qué pasó con aquello que afirmaba de que Sánchez, con tal de ser presidente cedería a las exigencias de Unidas Podemos, y que eso se había firmado en la habitación del pánico?, otra ocurrencia de la factoría Rivera. En su nueva dirección con aromas a politburó ha puesto a dos expresidentes autonómicos del PP y a 20 personas afines dispuestas a negar el pan y la sal a todos aquello que huela al PSOE de Pedro Sánchez. Lo propio de un partido liberal, vaya, pero al revés.

Nadie sabe lo que va a pasar dentro de unos días, cuando Sánchez termine sus vacaciones, que esa es otra. ¿Cabe más irresponsabilidad que irse a la playa? Mientras tanto la economía se desacelera un poco más cada día, la productividad se estanca ante la falta de reformas y la deuda sobre el PIB está en el 95%. ¿Podemos continuar así? Podemos. Mientras tanto recordemos que Ciudadanos llegó para regenerar la política, para reformar y atar en corto a los separatistas. Y que muchos nos creímos aquello.

Toni Roldán, un bulto sospechoso ahora para la nueva dirección, cree que corremos el riesgo de que la política económica caiga en manos de Podemos, y algunas libertades, inmigración o igualdad, en VOX. Rivera no lo puede ver porque sólo está pendiente de los movimientos de Pablo Casado y de una banda que por la noche le quita el sueño. Verdaderamente el sueño de la razón produce monstruos.

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