Miles de personas se manifestaron anoche en Madrid contra el asesinato de Samuel, el joven cuyo único delito fue cruzarse con un hijo de satanás a las puertas de una discoteca y que, incapaz de enfrentarse solo a un chaval, tuvo que volver con otros siete 'valientes' para rematarle en el suelo al grito de '¡Maricón de mierda!".

Mientras la Policía prosigue las investigaciones para poner a disposición de los tribunales a los criminales, el asesinato de Samuel ha vuelto a servir, una vez más, de instrumentalización política. Y en Madrid, se multiplicaban los incidentes al término de la concentración convocada bajo el lema #JusticiaparaSamu.

En la España de los 'hunos y los otros', la de los garrotazos de Goya, cualquier motivo -hasta el execrable asesinato de un muchacho por una jauría de cobardes- es buen argumento para el enfrentamiento político y para señalar al rival.

De poco sirvió que el padre de Samuel -¿alguien puede ser más víctima del crimen que su familia?- pidiera al borde del llanto en televisión que no se usara políticamente el asesinato de su hijo, que no hubiera banderas ni políticos, que todos los padres y madres que se sintieran afectados "compren un kilo de arroz, un kilo de harina" y lo llevaran a Cruz Roja para ayudar a quienes no tienen nada en nombre de su hijo muerto.

De nada sirvió. Los 'hunos', encabezados por supuestos líderes del movimiento LGTBI, anunciaron que el padre "no era nadie" para pedir eso y que el crimen era un asesinato homofóbico y el movimiento debería hacer bandera de ello. Los 'otros' insistían en que la Policía no comunicaba la identidad de los autores del crimen porque demostraría que no tenía nada que ver. Lo de Monedero, ni siquiera tiene nombre... Y en medio, un chaval asesinado, un padre llorando y toneladas de odio y demagogia.

Cargas en Madrid

Al término de la manifestación en Madrid se produjeron cargas policiales. Como siempre, al principio, solo circularon los vídeos de agentes de la Policía Nacional ensañándose -en algún momento deberán tomarse medidas con algunos que parecen disfrutar sacando a pasear la porra y que dejan en muy mal lugar a la inmensa mayoría de compañeros- con varios manifestantes. Después, la propia Policía difundió vídeos en donde "la minoría de siempre" hacía barricadas y pretendía asaltar comercios entre pedradas e insultos.

La manifestación fue desplazándose hasta terminar coreando "¡Ayuso, fascista, estás en nuestra lista!". ¿Sabrían esos manifestantes lo que había pedido el padre de Samuel? ¿Están informados de que la Policía, a la que llamaban también fascista, está mandada por una delegada del Gobierno que preside el PSOE de Barajas y por un ministro del Interior que ha sido uno de los mayores visualizadores del movimiento gay?

Flaco favor le hace al movimiento LGTBI y a las miles de banderas arcoíris terminar así la protesta, señalando y amenazando. No es eso, no es eso...

El señalamiento y la amenaza a la presidenta de la Comunidad de Madrid ya es un clásico, por un crimen, por la gestión de la pandemia o por construir un hospital. Y el resultado: en las redes, se ha viralizado el movimiento #ApúntameenlaLista en apoyo de Ayuso que, recordemos, viene de arrasar en las elecciones de Madrid.

Y mientras, el padre de Samuel sigue llorando la pérdida de su hijo. Dejemos actuar a la Policía y a la justicia y esperemos que muy pronto estén entre rejas. Y que los 'hunos' y los 'otros' dejen de dar miedo y asco.