Laura Calditovozpopuli autores
Laura Caldito

Opinión

El año 'tranquilo' de Pedro Sánchez

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. EFE

Seis meses después de volver a la Secretaría General del PSOE, Pedro Sánchez se ve en su mejor momento y, sobre todo, ante el año con menos curvas en el mapa desde que llegó por primera vez a Ferraz. Basta pensar en que se enfrenta a él después de unas Navidades tranquilas, las primeras en los últimos cuatro años sin presión electoral ni nadie moviéndole la silla. La diferencia es radical si las compara con las últimas, en las que el PSOE estaba en manos de la Gestora y él daba vueltas a sus posibilidades de recuperar el liderazgo, prácticamente sin apoyos. 

Ahora, medio año después de ganar en las primarias a Susana Díaz, en una batalla pendiente de dirimir prácticamente desde 2014, Sánchez da por pacificado al partido, se ve rodeado de un equipo de fieles y considera que cuenta con recursos y tiempo suficiente para preparar las próximas citas electorales, que en principio no deberían arrancar hasta la primavera de 2019. Andaluzas, europeas, municipales y autonómicas aparecen en el calendario del año que viene, antes de unas generales que, si Mariano Rajoy logra agotar su mandato, deberían tener lugar en 2020.

Con una legislatura que en el PSOE dan prácticamente por perdida, los socialistas se centrarán pronto en activar su maquinaria electoral y para eso el secretario general ha decidido volver a la carretera

Con una legislatura que en el PSOE dan prácticamente por perdida, los socialistas se centrarán pronto en activar su maquinaria electoral y para eso el secretario general ha decidido recuperar el formato de las asambleas con militantes y volver a la carretera, una vez más, para retomar el contacto con las bases, las mismas que, frente a todo el aparato le devolvieron a Ferraz.

Sin embargo, es probable que el rédito no sea el mismo que obtuvo entonces: ahora que no tiene por delante unas primarias necesitará movilizar a muchos más que a sus afiliados y no le será fácil que se cuelen en el debate político y mediático, en el que algunos, también entre sus fieles, creen que Sánchez no termina de encontrar su espacio. Sin un escaño en el Congreso que permita vestirle de líder de la oposición, ha optado en los últimos meses por una presencia pública muy imitada.  

Le costará alcanzar su objetivo de poner el foco en la agenda social, cuando todo parece circular en torno a Cataluña, donde además el PSC, que no ha logrado obtener el resultado que se esperaba en Barcelona y en Madrid, se ha quedado fuera de juego. Si hasta una semana antes del 21D los socialistas fantaseaban con la posibilidad de que Miquel Iceta fuera el 'candidato Borgen' y llegara a la Generalitat, la realidad de sus 17 escaños le ha dejado un papel irrelevante.

Sin embargo, este fracaso, en el que ha sido fundamental el juego de las expectativas que hace dos años le había salido bien, no le ha pasado ninguna factura a Sánchez, aunque haya puesto de manifiesto que se equivocaba en sus previsiones. Desde algunos territorios se llamó a hacer una reflexión, pero las críticas no fueron más allá, ni irán.

Nadie tiene ahora en la mente un próximo cambio de líder. Los 'barones' antes hostiles están ahora centrados en sus comunidades

El PSOE ahora es otra cosa. Si se rasca, no es difícil ver que aquellos que estuvieron contra el secretario general en su primera etapa mantienen básicamente su opinión, pero los planes son diferentes: aunque en el partido que fundó Pablo Iglesias puede pasar de todo (y sólo hay que echar un poco la vista atrás), nadie tiene ahora en la mente un próximo cambio de líder. Los 'barones' antes hostiles están centrados en sus comunidades y, a excepción de la andaluza, con quien la relación es irrecuperable, y del asturiano Javier Fernández, que está de retirada, a Sánchez le llegan mensajes públicos de confianza y apoyo. Además, bastante tarea tienen con preparar sus próximas elecciones: si Rajoy logra cerrar sus presupuestos, ellos pasarán por el examen de las urnas antes que el secretario general.

Con la casa tranquila, de puertas para afuera Sánchez confía en que también tiene un buen escenario por delante: confía en que el crecimiento del PSOE en las encuestas se puede traducir en que el PSOE está entre tres y cuatro puntos por encima del 22,6% que tuvo en las últimas generales y aspira a seguir reduciendo su distancia con el PP. 

Además, da por alejado para siempre el fantasma del sorpasso por parte de Podemos, más ahora que está en caída, y no se siente amenazado por el auge de Ciudadanos, que considera que sólo es un peligro para el PP: después de haberse impuesto en la "liga de la izquierda", cree que esa guerra le toca a la derecha. Sólo ahí sitúa al partido de Albert Rivera, al que una vez colocó en el espectro "reformista" y al que ahora trata de orillar, fijándolo más a la derecha incluso que el partido de Rajoy.

Sánchez va a tratar de situar al PSOE como el principal partido de la izquierda y el único capaz de ser alternativa al PP

De esta manera, Sánchez va a tratar de situar al PSOE como el principal partido de la izquierda y el único capaz de ser alternativa al PP. Lo hace, además, abandonando la búsqueda de una gran alianza de izquierdas, objetivo con el que volvió a Ferraz, aunque desde un primer momento ni siquiera sus bases más fieles aplaudieron con entusiasmo. 

Sin embargo, este planning presenta algunas lagunas y muchas dificultades. Sánchez aspira a mantener el poder territorial del PSOE, pero las cuentas no saldrán si Podemos sigue cayendo. Y, pese a la mejora de sus expectativas, con un 25% de los votos es difícil pensar en que el PSOE vuelva a La Moncloa. Además, no todos son tan optimistas respecto a la amenaza de Ciudadanos. Muchos socialistas repiten el mantra de que el PSOE ha gobernado cuando ha ganado las elecciones por el centro y creen que ahí el partido naranja tiene espacio para arañarles. 

Además, tranquilidad no equivale a entusiasmo. El secretario general está rodeado de fieles, sí, y no teme a la bronca interna, pero muchos socialistas echan en falta pesos pesados en el partido y un papel más evidente en el Congreso, donde echan en falta una mayor proyección. Eso sí, todos reconocen que ahora es Pedro Sánchez el que, por primera vez, está de verdad a los mandos del partido, sin ataduras ni presiones. Por eso, a su nombre irá la hoja de resultados.



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba