Análisis

Balance de legislatura: menos paro pero más de larga duración

El Gobierno de Mariano Rajoy ha sido capaz de revertir las dinámicas de destrucción de empleo del mercado laboral. Sin embargo, hay casi los mismos ocupados que a finales de 2011 y se trata de un empleo de peor calidad, con una mayor proporción de temporales, autónomos y tiempo parcial. Además, preocupa el drástico aumento del paro de larga duración. 

Gente en la cola del paro ante una oficina del INEM en Madrid
Gente en la cola del paro ante una oficina del INEM en Madrid GTRES

El número de desempleados se reduce, pero crece el de parados de larga duración. Hay casi los mismos ocupados que a finales de 2011, pero se trata de un empleo de peor calidad, con una mayor proporción de temporales, autónomos y tiempo parcial. Aunque hayamos conseguido reactivar el mercado laboral y presentar la mayor tasa de creación de empleo de la zona euro, todavía padecemos la segunda mayor ratio de desempleo, sólo superada por Grecia. Después de cuatro duros años de devaluación interna sin la peseta, el Ejecutivo popular ha logrado darle la vuelta a una coyuntura endiablada en la que se destruían puestos de trabajo en cientos de miles. Frente al 2,8% que se recortaba la ocupación cuando llegó, ahora aumenta a ritmos anuales del 3,11%. Desde luego, algo de mérito hay que concederle.

Pero cuatro años no han sido suficientes para darle la vuelta al ingente stock de personas en una situación desesperante. Y la legislatura de Rajoy se salda como un periodo perdido en términos de creación neta de empleo. "Hemos superado los 18 millones de ocupados este trimestre, algo que no pasaba desde finales de 2011. Desde principios de 2014 se han creado 1,1 millones de ocupados más. En términos de paro, no olvidemos que tocamos los 6,3 millones de desempleados y que lo hemos reducido en 1,4 millones para situarlo por debajo de los 5 millones. En resumen, se trata de una legislatura muy polarizada, en la que los dos primeros años han sido nefastos y los dos últimos extraordinarios. Lo bueno de este dato trimestral es que se estaba observando una cierta relantización del empleo en la afiliación que no se ha confirmado en la EPA. En estos momentos, el empleo avanza tanto en afiliación como en EPA a tasas del 3,1%", valora Valentín Bote, director del servicio de estudios de Randstad.

Por su parte, un informe de BBVA Research destaca que la ralentización observada ha sido algo menor de lo esperado, si bien se confirma la desaceleración prevista de la economía hacia tasas de crecimiento ligeramente más bajas. 

Aunque en términos estrictos no se pueda comparar un tercer trimestre con un cuarto, con 18,04 millones de ocupados contabilizados en la EPA a fecha de septiembre de 2015, Rajoy se queda corto en 100.000 empleos respecto a los que heredó de Zapatero en el último trimestre de 2011. Si se compara con las cotas registradas antes del estallido de la burbuja, todavía estamos muy lejos de los 20 millones de ocupados que se alcanzaron en el pico de aquella época.

"No olvidemos que alcanzamos los 6,3 millones de desempleados y que lo hemos reducido en 1,4 millones. Se trata de una legislatura muy polarizada, en la que los dos primeros años han sido nefastos y los dos últimos extraordinarios", explica Valentín Bote

Aunque sea por poco, ese dato pesará sobre la campaña electoral de los populares. Por más que sea casi el mismo número de trabajadores, la distribución también se antoja más desigual que la recibida. Como es lógico tras seis años de profunda depresión, el empleo resurge algo más precario, y eso se puede apreciar sobre todo en tres factores:

- Parece que el fuerte repunte de los asalariados fijos vivido en 2014 se desvanece. Después de años de destrucción, las empresas estaban en los huesos y precisaban tanta mano de obra que la contrataron de forma indefinida. Durante el año pasado, se crearon más fijos que temporales. Pero esa necesidad de fijos se puede estar evaporando. Si bien en el tercer trimestre se abusa de la temporalidad por la actividad turística y agrícola, también se respira más incertidumbre por el escenario político doméstico y la economía internacional, así que todo apunta a que se pueda estar regresando a un patrón de contratación de temporales. Entre julio y septiembre se ficharon 205.000 temporales frente a la desaparición de 18.900 puestos indefinidos. Y en los últimos doce meses la cifra de asalariados suma 535.000 personas, de las que 178.000 fueron indefinidos y 357.000 temporales. En consecuencia, la tasa de temporalidad en el conjunto de la legislatura ha repuntado del 24,79% a finales de 2011 al 26,48% en el tercer trimestre de 2015. Hay 150.000 temporales más, y además suponen una mayor proporción para el conjunto de asalariados, el cual retrocede hasta los 14,94 millones debido a que los indefinidos caen en 350.000 efectivos durante los últimos cuatro años.

- Menos trabajadores por cuenta ajena y más autónomos. La caída de los asalariados en unos 200.000 efectivos en cuatro años se ha compensado con el incremento de autónomos. El número de trabajadores por cuenta propia ha aumentado desde los 2,9 millones a los 3,094 millones.

- La proporción de trabajadores a tiempo parcial se eleva hasta el 15,24%. Mientras que se han suprimido unos 400.000 empleos a jornada completa, la ocupación a tiempo parcial se ha elevado en casi 300.000 trabajadores. En este punto, el subempleo, ese indicador que mide la cantidad de gente que trabaja menos horas que las deseadas y que se antoja alto en comparación con nuestros pares europeos, sigue afectando a más de dos millones de personas.

Por otra parte, la cifra de parados disminuye en la legislatura en unas 436.000 personas, si bien la población activa ha descendido en unos 540.000 individuos. Es decir, de haberse mantenido la misma población activa el paro habría subido en unos 100.000 desempleados, aunque también sea justo apuntar que una parte de esta reducción de activos obedece a la marcha de los extranjeros o a unas jubilaciones que superan el número de nuevas incorporaciones. En cualquier caso, la tasa de paro se sitúa en el 21,8%, unos niveles más bajos que el 22,6% registrado cuando Rajoy alcanzó la Moncloa y que el 26% que se tocó en el primer semestre de 2013. Si el paro crecía a ritmos del 12,4% cuando Rajoy pisó la Moncloa, ahora por el contrario se desploma a tasas del 10,6%.

No obstante, el gran 'pero' que se le puede poner a la gestión del Gobierno Rajoy es el tristísimo comportamiento del paro de larga duración. La situación de los desempleados que llevan más de 1 año buscando empleo se ha recrudecido en estos últimos cuatro años sin que el Ejecutivo haya hecho mucho por reformar el SEPE o idear maneras para recuperar a estos trabajadores. No sólo su número ha engordado en casi 300.000 personas, sino que cada vez son más los que han traspasado la barrera de los dos años sin trabajar. Cuando tomó Rajoy el poder, la cifra de personas que acumulaba más de dos años consecutivos buscando trabajo ascendía a los 1,4 millones. Casi cuatro años después, el guarismo se ha disparado en 727.600 personas hasta los 2,15 millones. Tanta gente sin trabajar durante tanto tiempo exige bastante menos complacencia. 



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