Análisis

Pensamiento Ibex: no hay motivo para la alarma (de momento)

   

Mariano Rajoy junto a un grupo de empresarios del Ibex, en La Moncloa
Mariano Rajoy junto a un grupo de empresarios del Ibex, en La Moncloa EFE

Pasados los primeros instantes de pánico provocados por los resultados electorales la noche del pasado domingo, sobre todo por la imposibilidad de formar ese Gobierno estable con el que se había especulado a base de la suma de los diputados de PP y Ciudadanos, en los ambientes empresariales se ha impuesto una cierta calma: hay más opciones de las que a simple vista podían imaginarse a primera hora del lunes, opciones capaces de asegurar la estabilidad -la palabra totémica por la que suspiran los empresarios del Ibex- necesaria para continuar por la senda del crecimiento. Reconocimiento de que las dificultades son muchas, pero que conviene controlar los nervios. No es cuestión de dar rienda suelta al pánico. Esto va para largo.

Entre el ramillete de grandes capos del Ibex se da por descontado que habrá negociación entre el Partido Popular y el PSOE para articular algún tipo de pacto, que algunos califican “de Estado”, al que podría sumarse Ciudadanos, que no solo buscaría facilitar la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, sino que iría mucho más allá, de forma que permitiera, sin que PSOE y C’s entraran en el Gobierno, abordar algunas reformas constitucionales, aquellas donde fuera posible el acuerdo, y otras tantas concesiones en materia social, al objeto de que, tras una legislatura corta, los tres partidos pudieran exhibir ante su electorado una serie de “conquistas” con las que presentarse de nuevo a las urnas.

“Esto va para largo”, señalan desde otros lares, “por lo que hay que mantener la calma. En los próximos días vamos a ver muchas declaraciones encendidas, desde luego interesadas, a menudo dirigidas cual mensajes cifrados al propio partido, y también contradictorias. Pero habrá diálogo PP-PSOE, y seguramente las cosas se tendrán que poner muy mal antes de que se empiecen a vislumbrar una salida. El PSOE no puede correr el riesgo de ir a unas nuevas elecciones que acentuarían su sangría, teniendo en cuenta que casi con seguridad Podemos concurriría con IU a las mismas, y tampoco jugarse su futuro en la ruleta rusa de un Gobierno con Pablo Iglesias, porque estaría firmando su sentencia de muerte.

El PSOE no puede correr el riesgo de ir a unas nuevas elecciones que acentuarían su sangría

Cualquier cosa antes de ir a nuevas elecciones en primavera. La unanimidad es general a la hora de considerar al PSOE de Pedro Sánchez como el gran obstáculo a salvar para llegar a un pacto de este tipo. “El problema está en el PSOE. Hacer eso, ¿con o sin el soldado Sánchez? Aquí creemos que si le aseguran su liderazgo al frente del partido y su condición de candidato a las próximas generales, cuando sean, Sánchez podría terminar aviniéndose a un pacto de gobernabilidad de este tipo. El problema está en saber qué piensa Susana Díaz y cuáles son sus planes. Susana y el resto de enemigos internos que tiene dentro del partido”, asegura un presidente Ibex.

Crecimiento del 3,4%

Tanto en las sedes de las grandes empresas y bancos como en el propio Ministerio de Economía se considera que el crecimiento económico en curso, que puede cerrar el año a una tasa interanual del 3,4% o incluso superior, podría facilitar enormemente un acuerdo o pacto de Estado como el aludido, porque haría posible determinados gestos “sociales” que, particularmente el partido socialista, consideraría imprescindible para comprometer su apoyo, siquiera con la abstención, a un nuevo Gobierno Rajoy. Todas las reformas, por importantes que sean, resultan siempre menos traumáticas y dolorosas, más fáciles, cuando la economía acompaña y el crecimiento económico lo permite.

“El nuevo Gobierno llega con la inercia expansiva en marcha”, asegura un responsable de CEOE, “lo cual puede facilitar mucho las cosas a todos, aunque es cierto que el consenso de los economistas habla de una ralentización (2,7%) del PIB para el 2016. La situación internacional también va a ayudar, porque el precio del petróleo va a seguir siendo bajo, anormalmente bajo, lo que inyecta liquidez extra en los circuitos económicos, y lo mismo se puede decir del precio del dinero, lo que seguirá aliviando el coste de financiación de nuestra deuda pública. Buenas noticias por ahí, que no solo deben permitir acometer las reformas, sino seguir con el obligado ajuste del déficit público, asunto que no podemos olvidar y sobre el que vamos a tener la estricta observancia de Bruselas encima”.

"Hay mucha gente que está queriendo matar a Sánchez"

Malos vientos soplan, con todo, para los ajustes que la incuria de Mariano Rajoy y su mayoría absoluta dejó sin concretar, y que ahora van a ser mucho más difíciles si no imposibles. Ajustar con lo ocurrido en las urnas el pasado domingo y con el discurso estatista imperante hoy en España va a ser misión muy complicada. “Los riesgos son muchos, eso es indudable, porque si se impone la irresponsabilidad y vamos a un Gobierno en minoría y sin apoyos del PP, como si vamos a nuevas elecciones, lo que se ha conseguido estos años en términos de crecimiento y empleo después de muchos sacrificios se puede ir al garete en cuatro días…”.

Tras el shock que los resultados del domingo causaron en el empresariado hemos entrado en un compás de espera que, en cierto modo, es la artificial calma chicha que suele preceder a la llegada de un ciclón. En el empresariado hay esperanza en lograr algún tipo de pacto entre los dos grandes, aunque no va a ser asunto fácil. La pelota está en el tejado del PSOE. “Hay mucha gente que está queriendo matar a Pedro Sánchez, cuando lo que él quiere es seguir siendo jefe de la oposición”. Nos espera un aluvión de declaraciones impostadas de cara a la galería. Los auténticos contactos irán por otras vías, discurrirán por caminos mucho más reservados y discretos. Y ahí tendrán mucho que decir las relaciones de amistad tejidas por algunos grandes del Ibex con Susana Díaz, así como la relación de dependencia de Albert Rivera para con algún gran banco, por no hablar de la decisiva posición de un hombre como Felipe González, convertido a estas alturas de su vida quizá en el único gran “hombre de Estado” que le queda a este país. Habrá mucho ruido. Mucho trueno antes de que llegue la calma. Esto parece que va para largo.

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