Análisis

Endesa, una década de acoso de Pineda

     

Luis Pineda, presidente de Ausbanc.
Luis Pineda, presidente de Ausbanc. EFE

Primer whatsapp. “Luis Pineda a la cárcel!!!!!”. Segundo whatsapp. Un icono de cara de alivio. Tercer whatsapp. Otro interlocutor. Icono de aplauso. “Nos libramos del demonio (de nuevo otro icono)”. Nunca la banca había celebrado tanto una detención. Eso sí, en silencio. Sin declaraciones públicas. Todo ‘off the record’. El respeto sigue siendo máximo por el falso justiciero. Pese a andar ya camino de la trena. Los mensajes, la mayoría en esta línea, se amontonaron hace una semana. Tras un auto de prisión que dejó aAusbanc a los pies de los caballos.

La mayoría de entidades seguirán pagando por aparecer en las revistas del grupo Ausbanc. Pocos contratos expiran en el primer trimestre. La mayoría se alargan hasta septiembre. El mes en el que Pineda hacía su ronda por los bancos para ofrecerles aquello del ‘susto o muerte’. “Había momentos que parecía que estábamos en el Oeste. Sólo le faltaba poner el revólver encima de la mesa”, explican desde una entidad. Un año de publicidad (y tranquilidad relativa en las salas de lo contencioso) a precio de oro o la amenaza de “nos veremos en los tribunales”.

“No queremos pagar más, pero si no lo hacemos, Ausbanc nos podría demandar por incumplir el contrato”, se lamentan desde una entidad ‘atada’ hasta después del verano. Hasta entonces, este banco, como la mayoría, seguirán soltando miles de euros. Hasta entonces, será un pago para lograr el fin opuesto al objetivo único de la publicidad. Ser invisible. Desaparecer de la contra, de cualquier página a color, blanco y negro, faldón o pequeño módulo, por diminuto que sea, de las publicaciones de Pineda.

Hasta después del verano este banco seguirá soltando miles de euros. Será un pago para lograr el fin opuesto al objetivo único de la publicidad. Ser invisible

Aparecer en las páginas de mayo será sinónimo de estigma. Ha hecho falta que explote el escándalo para que entre los banqueros se exteriorice la misma reflexión. Por qué no se decidió romper el círculo vicioso cuando Francisco González se hartó del chantaje a BBVA, o le secundó Miguel Blesa en Caja Madrid. “Nunca se llegó a hacer una propuesta oficial, ni se debatió a nivel de AEB (la patronal de los bancos) o CECA (el ‘lobby’ de las cajas). Sí se hablaba a nivel informal, tomando un café con otro presidente o consejero delegado, pero nunca nos atrevimos a dar el paso”, confiesa estos días un CEO. El apoyo de Santander y Caixabank ha sido la base del inmovilismo. Pero el mal, en este caso, sinónimo de cobardía, no es único de la banca.

Pineda extendió su ‘protocolo’ publicitario también a las eléctricas.  Paradójico cuando Ausbanc se define como una asociación de usuarios de servicios bancarios. Pero, como sucede con la banca, el sector eléctrico es otro foco de quejas de los clientes, excelente caldo de cultivo para favorecer demandas colectivas en los tribunales o cientos de casos particulares por pequeñas reclamaciones. Pineda entendió pronto el negocio y comenzó a visitar a Iberdrola, Gas Natural y Endesa. Las dos primeras siguen pagando. Esta última, sin embargo, decidió frenar los pagos en 2004. Desde entonces, los responsables de Ausbanc llevan sometiendo a la compañía eléctrica a un auténtico castigo en los tribunales.

Hay denuncias de todo tipo. Pero la más significativa es la que Ausbanc decidió presentar contra Endesa por publicidad engañosa en la OPV de diciembre de 2014, toda vez que la compañía se negó a pagar el dinero exigido. Entonces, Pineda solicitó ante el decanato de los Juzgados de Plaza de Castilla de Madrid la adopción de “medida cautelar urgentísima” sin audiencia del demandado para la “cesación de la difusión de la campaña de publicidad comercial” lanzada por Endesa para asegurar la oferta pública de venta de acciones (OPV) por publicidad ilícita “por engañosa y por acto de competencia desleal”. Aunque finalmente no perjudicó mucho a la eléctrica por el resultado de la OPV, consiguió su objetivo: molestar.

Sólo cuatro entidades han denunciado la extorsión de Pineda. Dos de ellas, BBVA y Novagalicia, son, junto con Cajamar, las únicas entidades condenadas por las cláusulas suelo

Siete años antes, en 2007, tan sólo tres después de que Endesa cortase la financiación a Ausbanc, Pineda demandó a la eléctrica, propietaria de la central nuclear de Ascó, en Tarragona, por la fuga de partículas radiactivas, solicitando una indemnización de 40 millones de euros. La causa nunca llegó a prosperar. La ojeriza de Pineda hacia Endesa viene de lejos. De hecho, Ausbanc hizo todo lo posible para que no se fusionaran Gas Natural y Endesa.

En paralelo a todo este periplo judicial, el acoso mediático desde el universo editorial de Pineda ha sido recurrente. Una campaña que se ha intensificado en los últimos tiempos con varios reportajes notablemente críticos hacia la compañía controlada por la italiana Enel. Desde Endesa se prefiere no comentar la situación. Las fuentes oficiales se limitan a reconocer que "en los últimos diez años Endesa no ha puesto dinero alguno ni ha pagado publicidad en las dos revistas de Ausbanc". El resultado ahí está: un reguero de casos judiciales por el acoso judicial de Pineda.

Ha tenido que pasar una década para que la trama Ausbanc saliera a la luz. Y pese a todo lo que vamos conociendo, la realidad es que, de momento sólo cuatro entidades han denunciado la extorsión llevada a cabo por Luis Pineda. Se trata de BBVA, Caja Madrid, Credit Services y Novagalicia. Curiosamente, dos de ellas, BBVA y Novagalicia, son, junto a Cajamar (tampoco aparece como anunciante), las únicas entidades condenadas por las cláusulas suelo, cuando ha sido un producto comercializado durante años por la mayoría del sector financiero. ¿Casualidad? No seamos inocentes. Es el precio por no pasar por la caja de Pineda.

@miguelalbacar

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