Miquel Giménezvozpopuli autores
Miquel Giménez

Opinión

Alejandro el Magno

Sin la suma de Ciudadanos y PP va a ser muy complicado que haya un relevo en la Generalitat, y ese debería ser el objetivo de ambos partidos, apartando a un lado sus legítimos intereses en aras del interés supremo de la sociedad

Alejandro el Magno
Alejandro el Magno EFE

“Nada hay imposible para aquel que lo intenta”. La histórica frase, pronunciada por su tocayo griego, parece ser el lema del nuevo presidente del PP catalán. Alejandro Fernández sustituye a García Albiol en un momento grave para los populares catalanes. Tienen solo cuatro diputados en el Parlament.

El declive de los populares n Cataluña ni es de ahora ni es asunto que sorprenda a nadie. Ya en su día, Aznar sacrificó a Aleix Vidal Quadras en aquel funesto pacto del Majestic por exigencias de Jordi Pujol. Vidal Quadras era un flagelo para el padre del separatismo convergente y había obtenido unos más que buenos resultados en las elecciones.

En 1995, diecisiete diputados. Esa cifra permaneció como récord hasta los dieciocho obtenidos por Alicia Sánchez Camacho, si bien Aleix continúa siendo el que más votos obtuvo, el 13,08%, unos 420.000, frente a Alicia, el 12,35%, con 380.000. Y es que cuando el Partido Popular ha sido fiel a lo que espera de el su electorado, las cosas le han ido razonablemente bien. Mucho más difícil lo tuvo mi buen amigo Xavier García Albiol, al que se le encomendó una misión imposible. Reflotar al PP en tiempos de polarización por culpa del separatismo, con un Ciudadanos potente en plena ascensión, era un trabajo que nadie podía culminar con éxito. Y el apabullante alcalde de Badalona, por desgracia, no lo pudo conseguir. De once diputados pasó a cuatro en las elecciones del pasado diciembre.

Al gigantón Albiol, que todavía tiene mucho que dar que hablar puesto que su candidatura a la alcaldía badalonesa tiene todos los visos de ser un éxito, le sucede Alejandro. Físicamente parecen opuestos, pero que nadie se engañe, porque ambos tienen las mismas ideas sólidas y ambos se han calafateado en el durísimo escenario que supone el parlamento catalán, en el que separatistas y podemitas gallean e insultan a quienes, desde el centro derecha, les plantan cara.

La pregunta del millón, es, sin embargo, ¿cómo piensa Fernández superar ese escasísimo cuatro por ciento de apoyo electoral que sacó el PP catalán en las últimas autonómicas? De entrada, no escondiendo su manera de pensar.

Llega el nuevo presidente popular con el noventa y siete y pico por ciento de apoyos en el congreso, lo que no es mala cosa en su partido, a menudo dividido por auténticas nimiedades y personalismos suicidas. Eso le da el respaldo necesario para empezar a rehacer las cosas. La pregunta del millón, es, sin embargo, ¿cómo piensa Fernández superar ese escasísimo cuatro por ciento de apoyo electoral que sacó el PP catalán en las últimas autonómicas? De entrada, no escondiendo su manera de pensar. Reivindica el legado de personajes imprescindibles en la historia europea como Adenauer, De Gasperi, Monnet o Schuman, sin olvidarse de Margaret Thatcher, lo que es de agradecer en medio de tanto transformismo ideológico.

Tampoco se corta un pelo a la hora de decir que no tiene nada que hablar con el President Torra. Lo define como alguien inhábil para dialogar, puesto que, según sus propias palabras, “Torra ha llamado públicamente a la insurrección y desprecia a más de la mitad de catalanes”. Blanco y en botella. Que en su equipo incluya a AlbertoFernández Díaz es también una más que excelente noticia, porque si hay un político catalán al que se le pueda aplicar el calificativo tan habitual hoy en día de “máquina”, es Alberto.

Tiene Alejandro, en contra, varios flancos abiertos además de la recuperación de su partido en Cataluña. El hecho de que el PP pretenda presentarse en solitario en los próximos comicios municipales en Barcelona es uno de los principales. La negativa a sumarse a la candidatura de Manuel Valls, que ha recobrado protagonismo en los últimos días visitando barrio degradados como el del Raval, se nos antoja peliaguda. Tenemos por cierto que, o existe una convergencia, con perdón, de los partidos desacomplejadamente constitucionalistas, o será muy difícil cambiar las cosas en la política catalana. Y decimos converger, no diluirse, que son cosas muy distintas. Si Pablo Casado quiere reunirse con Ciudadanos, con VOX y con otros partidos regionales como UPN para acordar una estrategia seria, sólida y eficaz frente a populismos y separatismos, bueno sería que Alejandro hiciera suya la tesis, convocando a InésArrimadas a ver en qué cosas podrían ir juntos, de la misma manera que la líder naranja haría bien en aceptar el envite. Sin la suma de Ciudadanos y PP va a ser muy complicado que haya un relevo en la Generalitat, y ese debería ser el objetivo de ambos partidos, apartando a un lado sus legítimos intereses en aras del interés supremo de la sociedad.

Los tiempos que le ha tocado vivir al nuevo presidente popular catalán no son ni fáciles ni cómodos, y habrá que cambiar muchas cosas si desea superarlos con éxito. Estamos ante un instante histórico crucial en el que debemos optar que modelo de sociedad queremos para nuestros hijos. Tenemos un bloque sólido integrado por el separatismo supremacista, en alianza con el comunismo de VISA oro y bronca callejera y los paniaguados socialistas, que harán lo que sea con tal de no dejar de pisar moqueta oficial. Y bien, ¿qué hay en el otro lado? Ese es el nudo gordiano que deberá desatar Alejandro. Sabemos que El Magno lo solucionó con un magnífico ejemplo de pensamiento colateral: lo cortó de un tajo con su espada, limpiamente.

No dudamos que Alejandro Fernández tiene el temple necesario para acometer la misma hazaña. Ante el Frente Popular, y no exageramos, urge una resituación del polo opuesto. Para construir ese espacio se requiere de una gran generosidad, una gran visión y un gran espíritu de servicio. Sería histórico que tal logro llegase a buen fin. He ahí el desafío más importante que tiene ante sí el nuevo líder popular catalán. ¿Lo conseguirá? Más aún, ¿en Génova le dejaran obrar? On verra.

Miquel Giménez

Últimas noticias

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba