Tres contenedores de transporte de mercancías bloquean Tienditas, el puente fronterizo entre Colombia y Venezuela. Los ha puesto ahí Nicolás Maduro para que no pase ni una sola caja de comida ni medicinas a su país. Las bloquea con la gruesa bota de su desmesura. A los venezolanos los prefiere muertos antes que liberados de su régimen, en el que lo único democrático es la muerte, la hambruna y la humillación.

Se cumplen ya cinco días del reconocimiento de España a Juan Guaidó como presidente. Y mientras los venezolanos esperan noticias de Montevideo -donde se celebra la primera reunión del grupo de contacto promovido por varias naciones latinoamericanas junto a España y otros países comunitarios-, la oposición parece maniatada por las buenas intenciones. El apoyo de 40 países podría disolverse en el ácido que destilan las palabras cuando rehúyen medidas concretas y se vuelven retórica.

Maduro amenaza con un golpe a la Asamblea Nacional, la legítima, la que se eligió en 2015 y en cuyo presidente, Guaidó, recae la potestad de convocar unas elecciones. El bloqueo a la ayuda humanitaria internacional y la amenaza de un diálogo-trampa que iguale al régimen y a la oposición enquistan la situación. ¿Se puede sentar en una misma mesa al verdugo y la víctima? ¿Para hablar de qué? ¿Para conseguir qué? ¿Para que la oposición elija en cuál lugar del paredón le viene mejor esperar a que la revienten a tiros?

¿Se puede dialogar cuando más de 70 personas han muerto con un disparo de arma de guerra en la nuca y más de 350 presos políticos esperan la muerte en las cárceles?"

¿Quién puede decir diálogo cuando el ejército impide el paso de alimentos para una población que no puede aspirar ni al más elemental mendrugo de pan y grupos élite controlados por el Ministerio del Interior deforestan a una nación entera a balazos? ¿Se puede dialogar cuando tan solo en los últimos diez días más de 70 personas han muerto con un disparo de arma de guerra en la nuca y en el último año más de 350 presos políticos esperan la muerte en las cárceles? No parece el caso.

Tres contenedores de transporte de mercancías bloquean Tienditas, el puente fronterizo entre Colombia y Venezuela. La foto, de la Agencia AFP, podría resultar hermosa o distópica, si no significara lo que significa. Tres contenedores, pesados como martillos, hundiéndose en el clavo de esa inmensa cruz de un país agoniza.



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