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Miquel Giménez

Opinión

¡Torra dimisión!

Lo están pidiendo a gritos desde el Govern presidido por Torra, ese huelguista de hambre a tiempo parcial. Especialmente, desde Esquerra.

Quim Torra
Quim Torra EFE

Ayer el presidente del parlamento catalán Roger Torrent tuvo que hacer un enorme ejercicio de autocontención. Salía de la cárcel de Lledoners tras entrevistarse con Oriol Junqueras y hacía cara de pocos amigos. Se limitó a señalar ante la prensa que lo esperaba que la opción de su partido era y sigue siendo la vía escocesa y que la vía escocesa sigue siendo y es la opción de su partido. De ahí no lo sacó ni Dios, pero ese hombre vale más por lo que calla que por lo que dice. Y lo que decía su actitud gestual, su tono, su cara, era que Torra podía irse perfectamente a hacer puñetas.

Se conoce que a Junqueras no le han gustado nada las palabras del President de la Generalitat acerca de la vía eslovena, lógicamente. En primer lugar, porque son una barbaridad y una invitación a que los más pirados del separatismo – que son unos cuantos, no nos engañemos – crean que ha llegado la hora de lanzarse a conquistar el Palacio de Invierno. Y si hay muertos, tanto mejor, porque así la gesta se aumenta y se hace epopeya, como me dijo un día un auténtico hijo de la gran puta el separatismo con domicilio fiscal en el extranjero y casita en la Cerdaña.

En segundo, porque nada de eso beneficia de cara al inminente juicio al que debe enfrentarse la plana mayor del Govern de Puigdemont. Junqueras cree, con bastante lógica, que calentar el ambiente solo puede complicarles las cosas a los encausados. Su distanciamiento con la política de algarada y bravata de la ex Convergencia es total, y, de hecho, existen dos gobiernos catalanes, el primero es el de los activistas sin el menor sentido común presididos por Torra y amamantados en las ubres chifladas de los fugados de Bruselas y el otro es el de Pere Aragonés, que procura ir gobernando como puede las cosas de la intendencia diaria. Es decir, mientras Esquerra se come cárcel, pagar las facturas, ir a la compra, preparar comidas y cenas, poner lavadoras y fregar el suelo, los señoritos de Junts per Catalunya se permiten poner cara de disgusto porque no les gusta la sopa, porque no se ha enchufado la calefacción o porque no se les hace suficiente caso y no hay Wi-Fi para conectarse con Bruselas vía Skype.

¿Pero que te creías, Oriol? ¿Qué esta gente, hecha a minyona con cofia y a Petra, criada para todo, te iban a tratar como a uno de sus iguales? ¿De verdad te lo tragaste? Supongo que sí, pero a estas alturas el historiador Junqueras tiene más que claro que tanto él como su partido solo han sido meros instrumentos en manos de los oligarcas ultra supremacistas de Pujol y herederos. De ahí su cabreo cósmico y que esté exigiendo la dimisión de Torra a todo quisqui que se lo pregunta. “Si Carles está loco, más loco está Torra” le confesó no hace mucho a un compañero periodista en un tono que no admitía duda alguna.

Pero Torra no tan solo tiene a toda Esquerra en su contra. El mismo PDECAT, con Artur Mas a la cabeza, que ya es decir, se le ha plantado

Pero Torra no tan solo tiene a toda Esquerra en su contra. El mismo PDECAT, con Artur Mas a la cabeza, que ya es decir, se le ha plantado. Mas ha empezado a hacer declaraciones en el sentido de que el no habría dicho a los CDR que apretasen y cositas de ese estilo. Un miembro del Consell Executiu me decía ayer delante del ayuno hiperbólico de Torra que Fan falta collons per aquesta bajanada, hacen falta cojones para esta tontería. Uy. Aquí empieza a haber marro.

Algo pasa, sí, porque el mismo Conseller de Interior, Miquel Buch, que fue llamado a capítulo por Torra el pasado domingo, y del que los ultra separatistas neoconvergentes pedían la cabeza histéricamente, no tan solo no ha depurado a nadie en el cuerpo de la policía autonómica, sino que, reunido con los comisarios de los Mossos, les pidió disculpas por haber cuestionado su profesionalidad. Cuidado, que este no es un tema menor. Tras las cargas del otro día en Gerona y Tarrasa, los puigdemontianos montaron en cólera porque ¿cómo se atrevían los Mossos a cargar contra los CDR? Lógico, muchos de estos ganapanes son hijos de convergentes preclaros. De Torra, sin ir más lejos. Quizás por ese amor paternal, al President le pilló un enfado homérico y exigió medidas, y dio plazos, y se puso estupendo. ¿Le ha hecho caso su Conseller de Interior? No, padre, todo lo contrario.

Y es que uno podrá ser separatista hiperventilado, pero lo que está sucediendo en Cataluña va más allá de la cuestión puramente política, adentrándose en el campo de la delincuencia pura y dura. Recuerden las imágenes de los pretendidos revolucionarios en París, asaltando una tienda Apple y arramblando con todo el género. Ni aquello ni esto es revolución, es puro delito común, puro robo, pura violencia, puro vandalismo, puro crimen que no comparten, como por otra parte es normal, muchos dirigentes separatistas. Miquel Buch, por ejemplo, o el mismo Junqueras. Se conoce que, visto lo visto, el líder de Esquerra no está solo en su deseo de que dimita el asceta de la alimentación. Sería bueno, y me llega que podría suceder, que, desde Lledoners, con la autoridad que da hablar desde una celda, el mismo Junqueras dijera alguna cosa. Falta hace, porque no veo yo al Molt Honorable con cuerpo serrano para estarse más de unas pocas horas sin echarse al coleto un buen bocata de butifarra.

Sin acritud y con tomate. El pan, digo.

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