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Miquel Giménez

Opinión

La Santísima Trinidad

El presidente del Parlament, Roger Torrent, durante el pleno del Parlament de Cataluña.
El presidente del Parlament, Roger Torrent, durante el pleno del Parlament de Cataluña. EFE/ Andreu Dalmau

De pequeños nos enseñaron que Dios es uno y trino, lo que generaba no poca perplejidad entre la grey infantil. La cosa de la hipóstasis, ya saben, Padre, Hijo y Espíritu Santo o, lo que es lo mismo, el Dios, el Logos y el Anima Mundi. Añadan ustedes a eso a Tardá, Colau e Iceta.

Saquen las calculadoras

El rubicundo diputado por Esquerra Joan Tardà la ha liado parda con un artículo suyo publicado en El Periódico. Dice cosas que han sentado como una patada en los pelendengues a los de Junts per Catalunya y ya no digamos al fugadísimo de Bruselas. Lo han puesto de traidor y cobarde para arriba; incluso la cupaireMireia Boya, de profesión suscasas rurales, lo ha increpado en Twitter. Tardà, que tampoco es que haya descubierto la sopa de ajo, reconoce que todavía no hay suficiente gente como para proclamar la independencia, que convendría ampliar la mayoría social en favor de la misma y que, hombre, en el ínterin, estaría muy bien “converger con las fuerzas políticas que también defienden un referéndum vinculante, lideradas por Xavier Doménech, y abrir vías de diálogo franco con el socialismo catalán de Iceta”. Patapam. Tripartito habemus.

El artículo, escrito con muy mala bajandí, digámoslo todo, deja claro que la cosa separatista debería tener “menos tripas y más cerebro”, añadiendo que al autor no la vale el argumento de “Contra más presos, mejor”, no deseando una “batasunitzación” de Cataluña. Llega tarde a ambas afirmaciones: si algo ha demostrado el proceso y todo lo que ha conllevado es que le han echado casquería para aburrir, eso uno, y, en segundo lugar, las fotos, las sonrisitas, los agasajos y el festivaleo del mismo Tardà con Arnaldo Otegui no indican precisamente que Esquerra se haya mantenido lejos de Batasuna, ni mucho menos.

De todos modos, los directos al hígado de la neo convergencia son muchos y de un certero absoluto. No es la primera vez que digo que Esquerra quiere quitarse de encima como sea a Puigdemont y la losa del tres por ciento. Hace ya bastante tiempo que Iceta, Colau y dirigentes del partido de Oriol Junquerasronean, toman cafeses, vermuses y se dan los teléfonos por si eso.

Iceta y Colau saben que necesitan a Esquerra si quieren pisar moqueta en la Generalitat, de la misma manera que en Esquerra tienen perfectamente claro que, sin esas dos formaciones, están atados al bruselense o, peor aún, a nuevas elecciones en las que puede bajar en votos y escaños. Así las cosas, esa Entente Cordiale propuesta por Tardà daría con los 32 escaños de Esquerra, los 17 del PSC y los 8 de los Comuns la bonita suma de 57 diputados. Si Ciudadanos se abstuviera en segunda vuelta, ya tendríamos gobierno, President y un pollo de consideración, porque el flamante Tripartito tendría que gobernar en minoría. Cosas peores se han visto, desde luego, y no será este cronista quien niegue a mi tierra la capacidad de producir milagros, que si Cristo se paró en Éboli fue porque no conocía el Pati dels Tarongers.

Mientras Xavier Doménech dejaba claro estar dispuesto a negociar con Esquerra, la alcaldesa de Barcelona ha dejado entrever que le gustaría que la cortejasen un poco más, que se lo curren, vamos, porque en una primera cita no todo han de ser 'flors i violes' "

Incluso aceptando que Inés Arrimadas se prestase a ese juego por aquello de desbloquear el país y tal, lógicamente pediría algo a cambio y sería, no lo duden, desmantelar el aparato propagandístico de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals. ¿Esquerra tragaría? Colau ¿se dejaría seducir? Iceta ¿exigiría ser el primer bailarín? Ya puestos, y sin pretender molestar a nadie, conste, de President ¿a quién ponen?

Colau quiere que le hagan mimitos

Mientras Xavier Doménech dejaba claro estar dispuesto a negociar con Esquerra, la alcaldesa de Barcelona ha dejado entrever que le gustaría que la cortejasen un poco más, que se lo curren, vamos, porque en una primera cita no todo han de ser flors i violes. Será que Doménech es más facilón. Decimos esto porque, en una entrevista que le han hecho a la munícipe, declaraba, que, a buenas horas con eso de las tripas y el cerebro, porque si se hubiese evitado tanta visceralidad “Nos habríamos ahorrado las situaciones extremas y durísimas vividas en los últimos meses”, así como la “Declaración unilateral que fue un momento, sin duda, de mucha panza y muy poca inteligencia”.

También tuvo Colau una patada por debajo de la mesa al tobillo de su compi Doménech, diciendo “A Catalunya en Comú no le fue bien en estas elecciones, así que no nos corresponde a nosotros decidir cómo ha de formarse el gobierno o quien debe ser el candidato”. Todo eso, claro está, envuelto en un hermoso paquete de pactos, alianzas, buena voluntad, capacidad de construcción, diálogo y todo lo que ustedes esperarían encontrar en una película de Doris Day y Rock Hudson. Qué bonito, que se besen. Ah, pues no se precipiten, porque ahí ha aparecido el tercero en discordia, que ya se sabe que dos son compañía, pero tres son multitud.

Miquel Iceta ha saltado a la palestra, después de reunirse con el presidente del Parlament Roger Torrent, para manifestar que, si bien acoge con interés la propuesta de Tardà, Esquerra debe decidir si su camino es el de la república de Bruselas o el gobierno de Cataluña. El primer secretario socialista, con gesto del que le deben y no le pagan, ha señalado que es imposible un presidente que esté en prisión preventiva o tenga causas pendientes con la justicia y ha finalizado con una advertencia severa: está en contra de una república imaginaria o virtual. Total, un coitus interruptus en ese menàge a trois que algunos se prometen tan felices.

Que las tres formaciones pueden pactar legítimamente, es obvio; que cometen el mismo error que el partido de Puigdemont, también. Ningunean al partido ganador de las últimas elecciones, Ciudadanos. Dejar de lado a la primera formación del Parlament no deja de ser curioso, si más no. Máxime cuando precisan de su abstención para investir candidato y formar gobierno. Por si eso fuera poco, el gobierno en minoría sustentado por ERC, Comuns y PSC debería apoyarse en lo que se denomina geometría variable, pactando cosas con los neo convergentes o con los de la formación naranja, manteniendo un equilibrio casi de funambulista oriental.

Se hace difícil saber cómo acabará esta telenovela, si en elecciones o en Tripartito, pero eso no debe descorazonar a nadie"

Todo suena bastante raro y aún lo sería más, si no fuese porque las voces que vienen de Bruselas, de la ANC o de Junts per Catalunya dicen cosas mucho más peregrinas. Al menos, lo de Tardà entra dentro de lo normal en cualquier sistema parlamentario, que es buscar mayorías, acuerdos, pactos y escaños. Lo otro es puro delirio, reinventarse las reglas a cada minuto y vivir pendientes del ombligo de un señor que está fugado por delitos comunes.

Se hace difícil saber cómo acabará esta telenovela, si en elecciones o en Tripartito, pero eso no debe descorazonar a nadie. En Cataluña hace tiempo que se vive en un régimen teológico en el que la razón se contrapone meridianamente a la fe. En este estado de cosas, el milagro es cosa diaria y común y la Trinidad puede manifestarse de cualquier manera y en cualquier lugar. No dejemos que el análisis empírico nuble nuestra visión extática, impidiéndonos vislumbrar el milagro.

Un presidente de Esquerra, un conseller en Cap de los Comuns y uno de economía del PSC. ¿Cur non? Eso sí, yo me permitiría que, si llegamos a eso, Inés Arrimadas exija a cambio que pongan a Jordi Cañas como jefe de la Corpo. Lo que nos íbamos a reír. Además, con esta tropa, Inesica mía, todo es posible.



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