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Miguel Alba

Opinión

Sánchez ya tiene fecha para verse con el Ibex

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez EFE

No ha formado parte de las prioridades del actual Gobierno. No sólo por lo atropellado de la entrada en La Moncloa. También por una hoja de ruta muy diferente a la descrita por Mariano Rajoy en su primera legislatura. Entonces, apenas horas después de su triunfo electoral a finales de 2011, y del jolgorio en el balcón de Génova, el todavía presidente del PP recibió en una mañana, y de una tacada, a Rodrigo Rato, por entonces presidente de una Bankia aún sin nacionalizar, Francisco González y Emilio Botín, los prebostes de BBVA y Santander, respectivamente. La gran empresa, la gran banca, los cabecillas del Ibex en definitiva, entraron en juego en el minuto uno de la época Rajoy. La tormenta económica sobrevolaba sobre una España a la que pronto le llegó el cerco en torno al rescate país, salvado ‘in extremis’, como un duro cambio de cromos, por el rescate al sistema financiero. Rajoy se echó enseguida en manos de la gran empresa, todo lo contrario de lo que ha descrito Pedro Sánchez en sus primeras semanas como líder del Ejecutivo. Es cierto que aquellos primeros tiempos de Rajoy en Moncloa fueron muy diferentes a los actuales. Eran días de UVI y penicilina para la economía española. “Había que hacer piña con todos los actores económicos porque era importante transmitir un mensaje de calma y confianza por todos en los foros internacionales”, recuerda estos días un integrante del anterior Ejecutivo.

Los tiempos económicos ahora son radicalmente opuestos. Pero la complicidad económica no ha sido el motivo de peso que ha llevado a Sánchez a posponer sus encuentros con el Ibex. El nuevo inquilino en Moncloa prefiere una imagen de más cercanía con el ciudadano, comunicar una batería de medidas efectistas –véase la acogida de los inmigrantes del Aquarius- y proyectar una importante agenda exterior que la búsqueda de una foto con el Ibex. Los encuentros arrancarán después del verano, en septiembre, cuando el nuevo equipo económico tenga definido en qué forma y tiempo se definirán los sucesivos anuncios efectuados en las últimas semanas sobre diferentes subidas de impuestos o el destope de las cotizaciones sociales. Sin embargo, Sánchez sí quiere empezar a pulsar las primeras sensaciones con el Ibex en algún encuentro esporádico que ya tiene agendado a lo largo de este mes de julio.

"El escenario era diferente (en relación al Gobierno de Rajoy), arreciaba lo peor de la crisis y tan sólo unos meses después España se veía obligada a solicitar el rescate bancario a Europa", recuerda un experto politólogo. Aquellos primeros consejos de ministros de la primera legislatura de Rajoy fueron muy intensos y se vieron obligados a tomar decisiones de gran calado y de carácter traumático en muchos de los casos. "Además, el talante del Gobierno de Sánchez es diferente, menos técnico y más social. Terminará hablando con la gran empresa pero no es su prioridad inmediata", concluye la fuente. Por el momento, el primer paso ha sido el encuentro con la patronal y los sindicatos. A partir de ahí, todo llegará rodado. Pero los ritmos los marcará el Gobierno.

En el entorno de las compañías se toman con calma la oportunidad de mantener el primer cruce de opiniones con el nuevo Gobierno. La mayoría considera que aún es algo pronto, toda vez que durante estas primeras semanas del nuevo Gobierno gran parte de los nuevos ministros han estado centrados en completar sus equipos de trabajo, lo que se ha visto reflejado en los numerosos nombramientos que se han ratificado en los últimos consejos de ministros. No obstante, se dan algunas circunstancias contradictorias, como ha sido caso de los ministerios de Fomento y de Transición Ecológica. En este último caso no se han producido contactos entre la alta dirección de las empresas del sector energético y la ministra… pero bien podría decirse que no hacen mucha falta. Teresa Ribera es un referente de primera línea en el sector, especialmente en lo que se refiere a las materias de transición energética y cambio climático, lo que centrará su gestión.

Los mensajes más repetidos con destino al Palacio de la Moncloa han sido dos: no tocar en exceso las reformas económicas implantadas por el PP, con objeto de mantener la actual senda de crecimiento, y resolver el problema de las pensiones, aunque, eso sí, no mediante un impuesto a los bancos.

"Antes de que fuera elegida para formar parte del Gobierno, Ribera mantenía ya frecuentes contactos con las empresas", apunta una fuente del sector. "Se conocen a la perfección, las compañías saben cuáles son sus planteamientos, lo que no quita para que en los próximas semanas se produzca alguna reunión de carácter protocolario". Además, Ribera ha elegido como número dos a José Domínguez, que cuenta con experiencia en el mundo de la empresa, con una larga trayectoria en Abengoa, de la que llegó a ser presidente por unos meses, entre 2015 y 2016. En el caso de las principales empresas energéticas se da además la circunstancia de que las agendas de sus respectivas altas direcciones han estado repletas en las últimas semanas. Por ejemplo, Repsol ha presentado a los inversores los detalles de su renovado plan estratégico hasta 2020. Mientras, Gas Natural –ahora Naturgy- ha hecho lo propio con el suyo, en el que trabaja desde hace unos meses, coincidiendo con el relevo en la presidencia.

Una posición totalmente opuesta se da en el caso del Ministerio de Fomento, un entorno que no es familiar para el nuevo titular del departamento, José Luis Ábalos. En este caso, tampoco ha habido contactos a los más altos niveles pero se antojan más necesarios y urgentes que en el caso anterior. "Aún es pronto para mantener contactos con una agenda definida", apuntan fuentes del sector. Otras señalan que, a diferencia de lo que sucede con Ribera, el proceso será algo más complicado. "Con el nuevo ministro, tanto las compañías en el plano individual como las distintas patronales van a tener que llevar a cabo una amplia labor de pedagogía". En este sentido, las fuentes destacan que su antecesor en el cargo, Íñigo de la Serna, es ingeniero, lo que facilitaba la relación con las compañías del sector, con las que ha mantenido una relación más que correcta.

Nadia Calviño, la titular de Economía, rompió el hielo de los contactos entre el nuevo Gobierno y el Ibex. Se reunió hace unos días con José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. El futuro de la privatización del banco nacionalizado, sus tempos y su ejecución, protagonizaron la charla entre el banquero vasco, que anhela por acelerar la desinversión del Estado, y un nuevo Ejecutivo que no descarta ampliar plazos, más allá de finales de 2019, para maximizar el retorno de la privatización de Bankia con el objetivo de recuperar lo más posible de los 23.000 millones de dinero público inyectada a la entidad desde el inicio de la crisis financiera.

A la espera de esos primeros encuentros privados, el Ibex ya ha comenzado a lanzar recomendaciones públicas al presidente Sánchez. Los mensajes más repetidos con destino al Palacio de la Moncloa han sido dos: no tocar en exceso las reformas económicas implantadas por el PP, con objeto de mantener la actual senda de crecimiento, y resolver el problema de las pensiones, aunque, eso sí, no mediante un impuesto a los bancos.

Desde la sala de máquinas económica del PSOE se reconoce que no hay prevista una “revolución” y un “giro radical” a las políticas económicas ejecutadas por el Ejecutivo de Rajoy.

Tanto José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, como Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, y Antonio Huertas, presidente de Mapfre, alababan hace un par de semanas en Santander la gestión económica del Gobierno anterior, por lo que su máxima prioridad es mantener la estabilidad, lo que pasa por aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE). El más claro en ensalzar las políticas del PP fue Huertas: "No soy quien para dar consejos al Gobierno, pero tengo que reconocer que la senda de crecimiento económico que ha mostrado nuestro país en los últimos años ha sido clara, contundente, ha posicionado al país en una situación bastante mejor que la que hubo antes de 2011".

Entre el mundo del dinero se respira tranquilidad con el bloque económico designado por Sánchez. Su notable perfil técnico, junto a la ausencia de algún ministro más transgresor y próximo a las tesis de Podemos, ha calmado al Ibex y también a los mercados. Además, la propia aritmética parlamentaria impide efectuar reformas de calado en la actual legislatura. Desde la sala de máquinas económica del PSOE se reconoce que no hay prevista una “revolución” y un “giro radical” a las políticas económicas ejecutadas por el Ejecutivo de Rajoy.

"Obviamente esto no es el programa de transformación política de España, sino un programa de mínimos para estabilizar política, social, territorial y presupuestariamente el país", ha llegado incluso a admitir Manuel Escudero, el ‘fontanero’ económico de Ferraz. En este programa de mínimos tampoco se contempla una limpieza a gran escala en los puestos de responsabilidad de grandes empresas públicas. “Hay perfiles técnicos que han sido nombrados por el PP pero que perfectamente podrán seguir ejerciendo sus funciones porque los podría haber nombrado también el PSOE o Ciudadanos”, explican en Moncloa. ¿Continuidad o cambio? Veremos que sucede en las próximas semanas en instituciones como el FROB, la Sareb, CESCE…

@miguelalbacar



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