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Rubén Arranz

Medios

Risto Mejide desata una lluvia de excrementos contra el periodismo 'insigne'

Risto Mejide en el Chester
Risto Mejide en el Chester

Leí hace unas semanas el famoso libro de David Jiménez sobre su corta etapa como director de El Mundo y tengo que decir que no comparto el enfoque. Le reconozco cierta valentía por romper la ley del silencio que impera en el periodismo -profesión con demasiados hombres de corta estatura y complejo de Napoleón-, pero falla estrepitosamente al centrar el tiro sobre una redacción, que es la del periódico que comandó durante un año. Su obra es un ejercicio incompleto y apresurado en el que carga las tintas sobre un grupo humano y toca de refilón las más grandes patologías que sufre este oficio. Hacer algo más certero y afilado, y con una menor ración de chau-chau, hubiera requerido más arrestos y mayor investigación.

Hay que recordar que Jiménez denunció a la empresa cuando le despidió y se vendió como el primer director de España que iba a ir a juicio por las causas ideológicas que habían motivado su cese. Citó como testigos en el proceso a algunos de los empresarios y periodistas más populares del país; y, según difundió un diario digital, incluso tuvo en su mano grabaciones que demostraban las presiones editoriales que había sufrido por parte de su editor. Poco antes de la vista oral, llegó a un lucrativo acuerdo con Unidad Editorial para evitar llegar a juicio. Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero, desde luego, no creo que en esta historia Jiménez sea un héroe, ni creo que la ingenuidad que exhibe cuando habla de las peores prácticas del periodismo sea cierta. No obstante, repito, hay que reconocerle cierta valentía por destapar la caja de los truenos.

Todo es mentira, el programa que presenta Risto Mejide, ha realizado un reportaje sobre las corruptelas del periodismo que se ha emitido este domingo en Cuatro y en el que Jiménez ha aparecido en varios momentos. En líneas generales, no ha descubierto nada que no se sepa en las redacciones de los medios de comunicación, pero a buen seguro que ha ilustrado al gran público sobre algunos de los comportamientos más indignos de la profesión. Porque llama la atención que quienes con tanto énfasis han denunciado en los últimos meses las fake news, con fines comerciales, tengan tantos cadáveres ocultos en el armario.

El reportaje ha comenzado con unas imágenes del estadio de Maracaná, en Río de Janeiro. Allí fueron invitados en 2014 unos cuantos periodistas para ver a la Selección Española de Fútbol. Entre ellos, Pepe Oneto, que ha negado que ese tipo de viajes afecten a sus convicciones éticas. También María Escario, actual directora de Comunicación de Radiotelevisión Española, que, según desveló Pablo Herraiz en 'El Mundo', gana 154.000 euros al año por su trabajo. En las fotografías aparecía con la rojigualda pintada en los dos mofletes, entusiasmada, pese a que las normas de RTVE prohibían lo que estaba haciendo. Los gastos, por cierto, corrieron a cargo de Iberdrola, lo que omite el reportaje de Risto Mejide.

David Jiménez ha hecho referencia en algunas de sus intervenciones a 'los acuerdos'. Es decir, a los pactos publicitarios anuales a los que llegan todos los medios de comunicación -incluso los que se anuncian como castos y puros- con la gran empresa. Jiménez afirma que no conocía la existencia de este tipo de intercambios cuando le nombraron director y cuesta creerlo, pues equivale a pensar que las cigüeñas parisinas ejercen de matronas, pues, básicamente, cualquiera con dos dedos de frente se pregunta, más temprano que tarde, cómo se financia la empresa para la que trabaja. Quizá en una tornillería la respuesta resulte más sencilla de encontrar que en un periódico o una televisión. Pero, tarde o temprano, cualquiera puede deducir que las loas, golpes, silencios, exageraciones y felaciones tienen un precio. El negocio es el negocio, por suerte o por desgracia.

Extorsión en la prensa

Del reportaje emitido este domingo también se agradece la referencia a ese grupo de periódicos que se dedican a la extorsión barriobajera, como ya describió este diario en 2016. El caso más popular, en este sentido, es el de Ausbanc, cuyo responsable, Luis Pineda, consiguió acojonar a una buena parte del sector bancario de este país -entre otras cosas- con campañas de desprestigio en su revista especializada en finanzas, que leían cuatro gatos, pero que atemorizaba a los popes del sector. El programa de Mejide también ha hecho referencia a la conocida condena por extorsión a la que hace referencia este enlace.

En su parte final, ha dedicado unos minutos a las cloacas que presuntamente movía José Manuel Villarejo y a los periodistas de cámara del comisario, algunos con silla permanente en determinadas tertulias televisivas. Tampoco ha faltado una referencia a la publicidad institucional, que es de menor cuantía que 'los acuerdos' con las grandes empresas, pero que es mucho más reprobable, puesto que sirve para crear brunetes mediáticas con dinero de todos los contribuyentes. El reportaje ha citado a medios como ABC y La Razón, pero ha pasado de largo sobre lo que ocurre en Cataluña, donde el fenómeno alcanza el nivel de lo obsceno. Pero ya se sabe que el programa está coproducido por Minoría Absoluta, la empresa audiovisual que dirige Toni Soler, quien ha obtenido durante los últimos años jugosísimos contratos de TV3 por una suma de varias decenas de millones de euros.

Está claro que todo el mundo tiene sus limitaciones y todos los medios callan sobre lo que les conviene. En cualquier caso, nunca está de más que el propio periodismo advierta a sus lectores o telespectadores que lo que se imprime en negro sobre blanco no debe ser siempre tomado al pie de la letra, pues, muchas veces, esconde una gran miseria.

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