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Rubén Arranz

El dardo de Arranz

En RTVE no puede haber tertulianos de derechas

Pedro Sánchez, en 'La hora de la 1'.
Pedro Sánchez, en 'La hora de la 1'. RTVE

No citaremos el autor porque no lo merece, pero el panfleto digital de Podemos, dirigido por Dina Bousselham, incluía estos días un artículo que era completamente hilarante, pues criticaba que las tertulias de la casa "otorguen cancha a discreción" a periodistas de ABC, El Mundo o La Razón, pues pertenecen a medios de derechas y, ya se sabe, eso no procede.

Ese mismo digital, que se llama La Última Hora!, ha iniciado una campaña para denunciar la discriminación que sufre la formación dirigida por Pablo Iglesias en los telediarios de Radiotelevisión Española, algo de lo que culpa a Enric Hernández -el máximo responsable de Información-, al que retrata como un delfín al servicio del PSOE que, a la vez, quiere agradar al PP y a Vox para que no le llamen sectario.

En paralelo, Podemos emprendió oficialmente hace dos semanas maniobras para desahuciar definitivamente a Rosa María Mateo, a la que apoyaron hace dos años pese a su evidente falta de preparación para el cargo. El cual, por cierto, ejerce sin el apoyo de un Consejo de Administración, que no existe, lo que supone una anomalía muy peligrosa.

Una anomalía que ha terminado de dinamitar lo poco que quedaba en pie en Torrespaña y Prado del Rey. En el momento de su nombramiento, era evidente lo que iba a ocurrir, pero bueno, como los medios palmeros del PSOE comenzaron a ensalzar lo bien que presentaba el telediario hace 40 años y lo bueno que iba a ser el ver a una una mujer presidir RTVE, pues todos contentos. Eso sí, pese a que no tenía ni pajolera idea de gestionar un medio de comunicación y pese a que lo ha terminado de destrozar.

Corrientes de fondo

Hay que tener en cuenta que Podemos cuenta en RTVE con el apoyo de CCOO, con quien va de la mano en este asunto. En un comunicado difundido este martes entre los trabajadores de la casa, el sindicato denunciaba que el 12 de octubre se prestara atención a Rocío Monasterio, pero no a la manifestación de sanitarios que se había convocado en la Puerta del Sol. En la que, visto con mis propios ojos, no había más de 100 personas.

Sobra decir que lo que ambas organizaciones quieren es ganar peso en la nueva RTVE, pero nunca mejorarla. De hecho, CCOO también puso la alfombra roja a Rosa María Mateo y celebró el nombramiento como jefa de los telediarios de Begoña Alegría, en agosto de 2018, y el rescate de Xabier Fortes, quien recibió el encargo de presentar Los Desayunos. El problema es que esa casa es un nido de tráfico de influencias políticas (y no tan políticas), por lo que hubo un momento, allá por abril de 2019, en el que Moncloa vio que el PSOE no tenía fuerza en Torrespaña. Por eso, a los pocos meses llegó Enric Hernández y cayó Begoña Alegría. Y luego, Fortes, al que Rosa María Mateo tiene ojeriza. Desde entonces, CCOO ha recrudecido su tono contra la Dirección. Del amor al odio en un suspiro, como quien dice.

Resulta absolutamente bochornoso el papel político que juegan los sindicatos mayoritarios de RTVE en el devenir de la empresa, que impide, no sólo adaptar su plantilla a la nueva realidad del sector audiovisual, sino deshacer los cortijos que tienen montados allí unos y otros. Son secretos a voces que nadie se atreve a denunciar, pero incluso las coberturas de la Vuelta Ciclista a España han sido históricamente negociadas con los directivos de la empresa para que estos sindicatos pudieran meter allí a amiguetes, pues las dietas por estar fuera de casa tres semanas son especialmente jugosas.

Resulta absolutamente bochornoso el papel político que juegan los sindicatos mayoritarios de RTVE en el devenir de la empresa, que impide, no sólo adaptar su plantilla a la nueva realidad del sector audiovisual, sino desmontar los cortijos que tienen montados allí unos y otros.

Mención aparte merece el Consejo de Informativos, cuya misión en la casa debería centrarse en analizar los contenidos de los telediarios, pero que, lejos de ceñirse a ese guión, se permiten el lujo de hacer política y exigir a las formaciones parlamentarias. son una herramienta de presión más, pero no es la única. En algún caso, catedráticos y profesionales se agrupan en lobbies que supuestamente sirven para defender la televisión pública, pero a la hora de la verdad también luchan por lo suyo. Que muchas veces es lo de sí mismos. Lo personal.

Concurso público

En las próximas semanas, se espera que se resuelva el concurso público para elegir al sustituto de Rosa María Mateo y los movimientos internos para aupar o defenestrar candidatos son bochornosos. Por supuesto, algunos sindicatos han encendido la máquina del fango para quemar a unos y otros. Había una opción casi cerrada al principio del verano -aquí publicada- pero no gustaba especialmente en Podemos. Entonces, comenzaron a circular en Torrespaña diversos infundios sobre los puntos oscuros de su currículum, que no existen, pero eso da igual, pues quienes los airearon no son especiales amigos de la verdad.

Tampoco quieren que RTVE se despolitice, por mucho que lo voceen. Al revés, lo que buscan es influir en el próximo presidente para ampliar su cortijo y llevar la línea editorial de los telediarios donde les resulte más cómoda. No persiguen una televisión pública independiente ni bien gestionada, sino medrar en el Comité Intercentros y mantener contento al partido que en ese momento les apadrine. Y si hay que echar a los tertulianos de derechas para hacer debates totalmente parciales, como en TV3 o en el más oscuro Canal 9, que así sea.

Dentro de unos años, cuando nadie vea La 1, dirán que la culpa es de los neocon, que se han cargado lo público, cuando, en realidad, ellos son los principales responsables de su degeneración.

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