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Pepe Fernández

Opinión

El PP aplica a Pedro Pacheco la ‘prisión permanente’

Tres años después de ingresar en El Puerto III, al ex alcalde jerezano se le siguen negando sistemáticamente los permisos que solicita para salidas de fin de semana

Archivo. El exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco.
Archivo. El exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco. efe

El aparato judicial español sigue actuando implacablemente contra quien, hace años, hizo famosa en España una frase que luego repitieron en público ilustres magistrados, como el desaparecido Claudio Movilla Álvarez, siendo presidente de la Audiencia de Sevilla: “La Justicia es un cachondeo”, fueron las cinco palabras que hicieron famoso a su autor, entonces alcalde de Jerez, llamado en el siglo Pedro Pacheco Herrera.

El populista, simpático y deslenguado ex alcalde va camino de celebrar sus setenta años en Puerto III, donde cumple su particular ‘prisión permanente revisable’. A Pacheco le tenían muchas ganas muchos togados desde hace años, especialmente los más corporativistas, que vieron en la frase del político andalucista una ofensa inadmisible a la sagrada institución judicial española de la que ellos deben considerarse primeros valedores.

Pero a Pacheco no lo procesaron por robar o conceder licencias urbanísticas enriqueciéndose. No, a él le empitonaron por haber enchufado a tres compañeros del PSA en el Ayuntamiento de Jerez. Claro que sobre sus espaldas penden otras causas posteriores, como la de donar dinero para unas obras en la Casa Hermandad de Jerez en el Rocío o el caso Estación de Autobuses, pero a Pacheco lo que le ha llevado a dormir en la cárcel desde hace tres años y cuatro meses no ha sido el haber sido un ladrón, sino pasarse las normas legales por su archiconocido arco triunfal de casi 25 años como alcalde populista de mayorías absolutas.

A Pacheco le tenían ganas muchos togados, que vieron en aquello de “la Justicia es un cachondeo” una ofensa inadmisible a la sagrada institución judicial española"

Quienes han seguido de cerca los años de gobierno de Pacheco en Jerez, alias El enorme o el El cabeza, aseguran que “a Pedro le podía haber metido mano la Justicia por un montón de actuaciones suyas, seguro”, pero meterle en la cárcel por haber enchufado a tres compañeros “eso sí que es un cachondeo en este país, con lo que está saliendo de las salas de justicia a diario y la de delincuentes que están libres en la calle”. En la Audiencia de Cádiz le condenaron a cuatro años de prisión y el Supremo le añadió un año más; la torna que diría Albert Boadella.

Así pues, Pacheco pasó a depender del Ministerio del Interior, a través de Instituciones Penitenciarias, en tanto que interno cumpliendo condena.

Sanciones y permisos denegados

Transcurrió el primer año y nadie se acordó de Pacheco, salvo su familia y amigos íntimos; ni siquiera el que fue su partido tuvo un guiño cómplice de apoyo a quien llegó a ser, junto a Rojas Marcos, Uruñuela y Arredonda, los cuatro jinetes del andalucismo en los 80.

Conforme pasaban los meses posteriores al primer aniversario en prisión empezó a interesar la figura del exalcalde presidiario, su estado y, sobre todo, por qué seguía durmiendo en prisión sin salidas ni permisos. Todo eso sucedía mientras veíamos a los Matas, los Fabra y otros por la calle y en la tele.

Se supo que Pacheco se había convertido en un preso ejemplar y solidario, especialmente con compañeros necesitados de redactar papeles para los juzgados. Estaba, por tanto, bastante integrado en la prisión.

No obstante, todos los permisos que solicita para salidas de fin de semana les son rechazados de plano y de manera sistemática por las autoridades penitenciarias. Cosa que no pasaba en otras jurisdicciones con casos similares. Tendrían que pasar tres años hasta que logró su primer permiso.

Poco antes había sido sancionado con abandonar el módulo de respeto y trasladado a otro, a donde derivan a presos de mala conducta, todo ello por haberle hallado en su celda, incumpliendo el reglamento, una segunda almohada, tres libros más de los permitidos y un crucifijo que, se argumentó, podría ser utilizado como arma que causara lesiones.

Pacheco no fue procesado por enriquecerse concediendo licencias urbanísticas. No, a él le empitonaron por haber enchufado a tres compañeros del PSA en el ayuntamiento"

La última ofensiva judicial que se ha conocido hace unos días proviene de la Fiscalía de Cádiz, que ha sostenido en un recurso de súplica ante la Audiencia que Pacheco “no es merecedor” de que se le suspenda la condena de año y medio de cárcel por el caso Estación de Autobuses.

José Antonio Nieto, número dos de Juan Ignacio Zoido en Interior, se apresuró a proclamar que el gobierno actuará con Pacheco de la misma forma que lo hace con el resto de internos de las cárceles españolas. Un ‘todos por igual’ que revela escasa sensibilidad política por parte del señor secretario de Estado hacia un asunto que le tiene que sonar como andaluz. Nieto, conociendo perfectamente el estado de opinión que al respecto del caso Pacheco reina en un amplio espectro social y político de Andalucía -el senador socialista gaditano González Cabañas fue el que preguntó al Gobierno por el trato concedido al interno-, ha perdido una magnífica oportunidad de ser prudente y previsor. Veremos qué dice y que hace Nieto el día que Iñaki Urdangarín, yerno del Emérito, tenga que cumplir su condena de 6 años por el caso Nóos.

@Pepe_Fdez



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