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Opinión

Paul Ryan y el hombre más poderoso de la tierra

¿Por qué motivo alguien como Paul Ryan, alguien relativamente joven (48 años) pero increíblemente poderoso, ha anunciado que se retira de la primera línea política?

Paul Ryan.
Paul Ryan. EFE

Paul Ryan, el Speaker of the House del Congreso de los Estados Unidos, anunciaba esta semana que no se presenta a la reelección, retirándose al acabar la legislatura. El Speaker of the House (“portavoz de la casa”, en traducción literal) es el jefe de la mayoría de la cámara representantes en Estados Unidos. Aunque los medios le prestan mucho menos atención que al presidente, el Speaker es probablemente el político más importante del país en una mayoría abrumadora de materias. O solía serlo, al menos, hasta que Donald J. Trump designó a otro tipo como el hombre que marca la agenda política americana.

Los politólogos dividen los sistemas políticos democráticos en dos categorías: regímenes presidenciales y sistemas parlamentarios. En una rara muestra de sentido del humor, estos nombres de hecho indican la rama del gobierno que tiene menor peso dentro de cada modelo. En los sistemas parlamentarios, el primer ministro o presidente del gobierno acostumbra a ser el actor dominante, mientras que en sistemas presidenciales el legislativo tiene mucho más poder. Los congresistas, en Estados Unidos, son escogidos de forma completamente separada del presidente, cada uno en su distrito uninominal. El presidente no ha jugado ningún papel en decidir quién iba en las listas, así que el hecho de que un legislador sea de su partido no quiere decir que le vaya a hacer caso.

Por añadido, el presidente no tiene control directo alguno sobre la agenda del Congreso. Quien decide sobre qué se vota, en qué orden, y en qué condiciones es el líder de cada cámara legislativa, alguien que ha sido escogido por los representantes y senadores. Si Trump quisiera aprobar una reforma migratoria que Paul Ryan no comparte, el congreso nunca la debatirá, porque es Paul Ryan, alguien que sólo le debe el cargo a sus colegas, quien decide si eso se vota o no.

La tesis más repetida sobre la dimisión de Ryan es que ante una hipotética debacle en las elecciones legislativas de noviembre, que le dejaría en la minoría y sin poder real alguno, se va antes de que le echen

El Speaker, además, tiene ciertas ventajas sobre el líder de la mayoría en el Senado. Las reglas de la Cámara de Representantes se parecen más a los de una cámara parlamentaria “clásica”, donde el partido mayoritario tiene un control completo sobre la agenda. Los legisladores además votan de forma mucho más disciplinada, ya que el Speaker tiene mucho más poder asignando comités y puestos de responsabilidad. En el senado, con su miríada de reglas contra mayoritarias, ambos partidos tienen que cooperar mucho más para sacar algo adelante, haciendo muy difícil dictar una agenda partidista desde allí.

¿Por qué motivo alguien como Paul Ryan, alguien relativamente joven (48 años) pero increíblemente poderoso, ha anunciado que se retira de la primera línea política? Las teorías son variadas;  la más repetida es que el hombre se espera una debacle en las elecciones legislativas de noviembre que le dejaría en la minoría y sin poder real alguno, así que se va antes de que le echen.

Mi hipótesis, sin embargo, es que Paul Ryan es perfectamente consciente estos días que no es uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos, sólo ligeramente por detrás del presidente. En realidad Paul Ryan es consciente que el hombre más poderoso de Estados Unidos es un tipo de Nueva Jersey llamado Steve Doocy.

Doocy es uno de los tres presentadores de Fox and Friends, el programa matutino de noticias de Fox News que se emite entre seis y nueve de la mañana. Doocy no es realmente un periodista al uso, del mismo modo que Fox and Friends no es un informativo al uso. En Fox and Friends Steve Doocy, junto a sus dos compañeros de reparto Ainsley Earhardt y Brian Kilmeade, protagonizan algo que sólo puede describirse como un paseo aleatorio de tres cuñados en la barra de un bar a través de las teorías de la conspiración, consignas de la derecha americana de toda la vida, ocasionales comentarios semiracistas, una total falta de aprecio por la realidad, y loas al presidente. Durante años, Doocey y Kilmeade habían sido objeto de mofa por sus habituales metidas de pata geográficas, opiniones peculiarmente contrarias a cualquier evidencia empírica y básicamente por ser unos patanes encantadores que nadie se tomaba en serio. ¿Qué es lo que ha cambiado? Que el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, adora su programa.

En realidad, Ryan sabe que el hombre más poderoso de Estados Unidos es un tipo de Nueva Jersey llamado Steve Doocy, un periodista de tercera que conduce un programa matutino en la Fox en el que Trump  se inspira para escribir sus tuits

Cuando digo “adora”, no es una exageración. Los ya infames tweets mañaneros del presidente enfurecido por alguna conspiración ficticia son, en su inmensa mayoría, una reacción directa a lo que están diciendo en Fox and Friends en cada momento. Trump ve el programa religiosamente, y esencialmente hace un “live-tweeting” de lo que está en antena. Alguna de sus bobadas más ridículas o directamente erróneas son repeticiones directas de alguna tontería que ha soltado Steve Doocy unos minutejos antes. Más de una vez, cuando algún invitado al programa ha soltado alguna idea especialmente idiota, el presidente la ha adoptado de inmediato. La idea de armar a los maestros de escuela para evitar tiroteos, por ejemplo, la sacó de un iluminado que la soltó en Fox and Friends.

Esto ha provocado varias situaciones peculiares. Los presentadores parecen tomarse muy en serio esto de que el presidente les haga caso, y le hacen la pelota sin cesar.  Todo el mundo es consciente de que Doocy, Kilmeade y Earhart son tres de las personas más influyentes del país, así que ahora hay tortas para que te inviten al programa. Los lobbys  y grupos de presión se anuncian como locos en Fox and Friends, creando un negocio extraordinariamente lucrativo para Fox.

Suena absurdo que alguien que tiene acceso a todas las fuentes de información y expertos del gobierno más poderoso de la tierra parezca tomar decisiones políticas basadas en un programa mañanero televisado, pero en esas estamos. Steve Doocy y su colegas en Fox and Friends son, si atendemos a los exabruptos del presidente, las personas que aparentemente deciden sobre de qué va a hablar el presidente cada mañana. Es una rareza, otra más, de la extraña, errática y ruidosa presidencia de Donald J. Trump.  Los airados exabruptos en Twitter del líder del mundo libre están directamente sacados de los comentarios fuera de tono de tres periodistas de tercera.

Sería curioso y divertido si todo lo que hace o dice un presidente de los Estados Unidos no tuviera consecuencias.



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