Artur Mas busca trabajo y no lo encuentra. Ni entre los suyos. El ex President tiene el mismo problema que casi todos los políticos: fuera del cargo no sabe hacer la O con un canuto. Y éstos son los que gestionan nuestros impuestos.

¿Y si hace de representante de la Ratafía de Puigdemont?

A Artur Mas no se le conoce más experiencia profesional en el sector privado que su breve paso por la empresa Tipel, propiedad por entonces del todopoderoso Lluís Prenafeta, mano derecha de Jordi Pujol y condenado por el caso de corrupción Pretoria. Tampoco es que allí el hombre descubriese la luna. Queremos decir que Mas, heredero de una saga de esclavistas e hijo de un señor que se ganaba la vida con los ascensores - ¡qué imagen más evocativa para un cuento de Borges! – e hizo un look out, apareciendo después no se sabe qué dineros en Liechtenstein, apenas se ha ganado jamás de los jamases un duro en la vida real, la de ustedes y servidor, la que exige mucho y da muy poco.

Es comprensible que, tras una vida calentando poltronas, ahora se le caiga todo el artesonado encima. Ponerse a trabajar a su edad, y más con la falta de práctica que tiene, ha de ser durísimo. Por eso anda el hombre pordioseado en los tribunales, a ver si no le cae una multa muy grande por la humorada de la consultita de hace dos años. Qué poco acostumbrados están a pagar estas personas, habituados a que alguien siempre saque la cartera y abone sus cuentas por ellos.

Los ricos, y estos nacionalistas catalanes lo son, nunca pagan nada, al contrario. Mi suegro, que en paz descanse, ebanista y hombre de bien como pocos, lo tenía muy claro. “Si una señora viuda te deja a deber ni que sea una peseta no te preocupes, porque la pagará en cuanto pueda. En cambio, la señorona de abrigo de pieles, no te dará ni el dinero ni las gracias”. Qué razón tenía usted, papá Antonio.

Lo que deberíamos exigir con carácter retroactivo son políticos que se ganen la vida honestamente, que no vengan a forrarse, vamos

Además, a alguien como Mas ¿de qué lo pones a trabajar? Es difícil, muy difícil. A la que te descuides, se escaqueará del currele como ha hecho con la Constitución. Si la ley de leyes se la trae floja, imagínense ustedes el convenio laboral, el estatuto de los trabajadores, los horarios establecidos, las horas sindicales y la madre que nos parió. Es poco fiable. Prueba de ello es que incluso sus compis yoguis del alma, la razón social Grifols, verbigracia, los que le dijeron “¡President, aguante!”, pasan de él como Pablo Iglesias del catecismo del Padre Ripalda.

Si ni los que le jaleaban saben a qué podría dedicarse el caballero en cuestión, ya me dirán qué podemos aportar nosotros, pobres bestias con apariencia humana de ADN perverso y españolazo. Ahora, si nos es permitido opinar, diríamos que tampoco debería ser complicado. Lo suyo es que a la cosa pública se dedicase gente con oficio, que estuviese en ella el tiempo que fuese para luego, al final, volver a su trabajo, a su manera de ganarse la vida, a ser un ciudadano corriente y moliente. En algún recodo de la historia todos nos equivocamos, exigiendo políticos preparadísimos, porque esa tontería solo nos ha llevado a los másteres de cartulina y los doctorados más falsos que un euro con la cara de Popeye. Lo que deberíamos exigir con carácter retroactivo son políticos que se ganen la vida honestamente, que no vengan a forrarse, vamos, en expresión sutil de Zaplana. Gente que hace lo que puede para llevar un jornal a su casa y, básicamente, pagar al estado la barbaridad de impuestos de los que vive esta caterva.

Si en muchas ofertas de trabajo podemos leer “Inútil sin referencias”, me temo que, en el caso de Mas, ojo, y en el de muchísimos otros como él, lo lógico sería escribir “Inútil. Sin referencias”. Ahora bien, no nos precipitemos, porque a Mas le puede solucionar la vida un oficio típicamente catalán, el de viajante. ¿De qué? ¡De la Ratafía de Puigdemont!

Puigdemont y su Ratafía

El fugadísimo, que debe advertir en las caras de sus patrocinadores un gesto similar al de los padres del nini que vive con ellos y que se preguntan “Éste ¿cuándo piensa trabajar?” ha decidido meterse en el siempre loable negociado de los alcoholes, destilados y aguardientes. Así se explica que Torra le llevase una botellita de Ratafía a Sánchez, porque Cocomocho está dispuesto a apadrinar, agárrense los machos, la Ratafía Waterloo. Dicen que está elaborada con la receta de su abuelo, el señor Francesc Puigdemont, originaria de Can Bisbe, con una antigüedad de más de un siglo y que, además, contiene cacao.

Los de la Cofradía de la Ratafía han anunciado que, junto a la Waterloo, harán dos más, la Llibertat y la Prat de la Riba. De momento, se destinarán a personas “exiliadas” o “encarceladas por la represión del estado español”. Mira que bien, un detallito para pasar las tardes de inverno amablemente. Aún no pueden adquirirse en los selectos comercios del ramo, pero no dudamos que, a no tardar mucho, las veremos oportunamente promocionadas en ese listado de empresas adictas al separatismo que la ANC va redactando con paciencia de monje benedictino.

Y bien, ¿acaso ahí no hay lo que esos petulantes modernuchos denominan una ventana de oportunidad? ¿No es Mas la persona más apropiada para vender por toda España las bondades del digestivo catalán? Su sonrisa kennedyana de chico bien de Sarriá ¿no ha de cautivar a propios y extraños? Nosotros creemos que sí, y que si Puigdemont y Mas se alían en esa aventura comercial podría ser, parafraseando a Rick Blaine, el principio de una hermosa amistad.

Si la cosa funcionase, podrían ir ampliando la oferta, incluyendo diversos productos y socios. Pilar Rahola podría encargarse del bacallà, el bacalao, pregonando las excelencias del mismo con voz chillona en platós y estudios de radio. Ya nos parece escucharla diciendo “Haga usted una formidable esqueixada de bacallà, pero que sea bacallà Rahola, la que corta el ídem en el separatismo”. O a Quim Torra cantando las excelencias de mongetes amb butifarra precocinadas, pa amb tomaquet liofilizado o fuet deconstruido. Qué más da si luego saben bien o no, su independencia también está caducada de fecha, tiene gusto rancio y un olor nauseabundo, pero no por ello se cansan de publicitarla.

A estos aprendices de estadistas le viene al pelo cantar las excelencias de cosas de comer o beber, aunque sean de pésima digestión. Es lo suyo, lo que han venido haciendo todos estos años, diríamos que es casi lo único que saben hacer. No deberían preocuparse los próceres del separatismo, porque su futuro está asegurado, bien, al margen de la presunta fortuna que presuntamente tienen los presuntos Pujol en el presunto extranjero. No les será complicado vender ratafía o lo que sea. Total, si han sido capaces de vender crecepelo separatista a su gente con el éxito de todos conocido, a ver si promocionar un licor cualquiera va a detenerlos.

Mientras tanto, y como el que no quiere la cosa, a ustedes y a mí nos han subido la cuota del seguro autónomo. Y esta sí que no es una referencia inútil.

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba