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Manuel Alejandro Hidalgo

Opinión

¿Imponemos un coeficiente de reservas bancarias del 100%?

En general, andamos muy perdidos sobre cómo creemos que funciona el sistema bancario y sobre cómo gestionan nuestro dinero las entidades financieras

Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort.
Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort. Efe.

Una de las razones con las que se ha tratado de explicar el origen de la última crisis económica, aunque ahora que lo pienso algunos suelen usarla para explicar todas ellas, es la existencia de crisis bancarias alimentadas por un exceso de crédito. El argumento expuesto se basa en la naturaleza propia del negocio bancario. Según la tesis tradicional, los bancos son intermediarios que ponen en contacto a ahorradores con deudores, trasladando los fondos de unos hacia los otros y manteniendo como reservas obligatorias un porcentaje de los mismos para disponer de liquidez en caso de pánicos bancarios. Según ciertos economistas, para evitar este tipo de crisis sería necesario que las reservas bancarias fueran elevadas, y si es posible, del 100% de los depósitos de los ahorradores. En este caso nunca sería posible, por definición, una crisis bancaria, pues siempre habría recursos para hacer frente a cualquier demanda de los depositantes.

Frente a esta posición, muchos economistas han (he) argumentado en no pocas ocasiones que un coeficiente de reservas del 100% terminaría por parar la economía, al impedir que el sistema bancario pudiera satisfacer los deseos de endeudamiento que, entre otras muchas posibilidades, permitirían a las empresas invertir o a los consumidores adelantar consumo ajustando oferta y demanda en el tiempo. Aunque no sería deseable un coeficiente de reserva elevado, uno limitado a una cantidad óptima junto con seguros de depósitos evitaría gran parte de estas crisis bancarias. Estas seguirían existiendo, pero compensadas por los beneficios de flexibilizar los deseos de inversión de los sectores productivos.

Las reservas no provienen de la retención de un porcentaje del depósito recibido, sino de préstamos del Banco Central para apuntalar los créditos concedidos"

Sin embargo, ambas posturas están profundamente equivocadas. Ni un coeficiente de reservas del 100% tendría sentido, más allá que imponer excesivos costes a los clientes de los bancos, ni un bajo coeficiente de reservas junto con seguro de depositantes tendría mucho más efecto que el que otras medidas de control bancario podrían tener.

La razón es que en general andamos muy perdidos sobre cómo creemos que funciona el sistema bancario y sobre cómo el dinero bancario es creado. Esto es lo que hace un mes el economista Hugo Rodríguez nos contó en un seminario en la Universidad Pablo de Olavide a raíz de un trabajo que está completando. Según Hugo, y según muchos otros autores que han dedicado documentos recientes a explicar con claridad esta cuestión, la imagen que tenemos de bancos prestando un dinero que otros depositantes previamente han depositado en la entidad, es absolutamente errónea. Los bancos no crean dinero (crédito) a partir de los depósitos, sino más bien al revés, los bancos crean depósitos (dinero bancario) a partir de la nada, a partir de un crédito fabricado en el aire (ver aquí, aquí, aquí, aquí y aquí). La idea es muy sencilla.

Supongamos que voy a un banco y pido prestado dinero para comprar un coche. En ese momento el banco no acude a sus cuentas a ver si dispone de depósitos “libres”. Lo que hace es, una vez concedido el préstamo, realizar una anotación en la cuenta del cliente, así como en su pasivo (el depósito es una obligación para el banco) y, en segundo lugar, una anotación en su activo por el valor del préstamo concedido (el crédito es un derecho para el banco). A continuación, el cliente puede usar esos nuevos fondos prestados -que no dejan de ser una simple anotación en el balance del banco y en la cuenta del cliente- para pagar el coche. Si el concesionario tiene su cuenta en el mismo banco, el traspaso de los fondos no es problema alguno pues supone, como argumenta el profesor Rodríguez, una simple re-denominación del depósito. Pero si este dinero es transferido a otro banco, entonces el banco del comprador deberá pasar esta cantidad a través de las cuentas que tiene en el banco central, que es por donde se canalizan los pagos entre bancos. Estas cuentas son las llamadas reservas en el banco central.

Tipos de interés y remuneración de los depósitos

Los bancos comerciales, para tener reservas, suelen pedir prestado al banco central. Dichas reservas tienen dos objetivos. El primero de ellos, regulatorio, pues aquí es donde el banco tiene ese “dinero” dispuesto en el supuesto de una llegada inusual y elevada de clientes requiriendo sus fondos. Son las llamadas reservas obligatorias. El resto lo dispone el banco para sus operaciones del día a día, como pasar dinero al banco donde el concesionario tiene su cuenta. Pero estas reservas no nacen de las disponibilidades de los bancos, sino que, como he comentado, se originan por préstamos del banco central a los comerciales. Estos préstamos tienen un coste que es el tipo de interés que el banco central cobra al comercial.

De todo lo anterior nos van quedando algunas cuestiones claras. La primera, los préstamos no se generan desde los depósitos de los clientes, sino por la concesión de créditos. El dinero es deuda, como dirían algunos. En segundo lugar, que las reservas no provienen en su mayoría de la retención de un porcentaje del depósito recibido, sino de préstamos del banco central para apuntalar los créditos concedidos. En tercer lugar, y como consecuencia de los dos puntos anteriores, que tener el 100% de reservas no impediría prestar dinero. Entonces, si esto es así, ¿qué coste tendría tener un 100% de reservas? Pues dependen de cuánto cueste pedir prestado al banco central y cuanto este remunere el dinero que tendrían los bancos comerciales depositados en él.

Un coeficiente de reservas del 100% no tendría ningún sentido, más allá que imponer costes excesivos a los clientes de los bancos"

Si el tipo de interés que cobra el banco central por las reservas prestadas es muy superior al tipo de interés con el que remunera las reservas que los bancos comerciales tienen depositadas en sus cuentas en la autoridad monetaria, el coste para el banco comercial será elevado, traspasando este coste a los clientes y por ello reduciendo la eficiencia del sistema, así como la del propio banco. Por el contrario, si el coste de mantener reservas es exactamente igual que el de pedir al banco central prestado, (algo que hace el Eurosistema) el coste de tener un 100% de coeficiente de reservas sería simplemente irrelevante, pues un banco comercial podría pedir prestada la cantidad que quisiera sin que en neto esto le supusiera un coste alguno.

En resumen, la propuesta de algunos economistas de elevar el coeficiente de reserva al 100% (o cualquier cifra superior a la actual) no tiene relevancia alguna por cómo funciona el sistema bancario y por cómo se crea dinero bancario. Por el otro lado, subir este coeficiente tampoco afectaría a la creación de oportunidades de inversión por falta de fondos prestables. La única variable que realmente sería importante es la brecha en los tipos de interés que el banco central impone a los préstamos y el que paga por los depósitos a los bancos comerciales. No te acostarás sin entender de la banca un poco más.


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