Juan Labordavozpopuli autores
Juan Laborda

Opinión

Guindos y el BCE: un análisis geoestratégico

La candidatura de Guindos es en buena parte un intento de recuperar el terreno perdido, de compensar la ausencia de un relato de pasión e ilusión en la defensa de los intereses de España

Mario Draghi y Luis de Guindos.
Mario Draghi y Luis de Guindos.

Mariano Rajoy y Luis deGuindos se mostraban muy ufanos ante la candidatura del segundo a la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE), hasta que apareció por arte de magia la propuesta alternativa de Philip Lane, el actual gobernador del Banco Central de Irlanda. Si se analizara sólo el currículum vitae de cada uno de ellos no hay color. El puesto hubiese sido para el irlandés. La hoja de servicios de Lane es intachable, simplemente excepcional, pero ya no solo respecto a la de De Guindos, sino en confrontación con la de la inmensa mayoría de los miembros actuales del BCE. Otra cosa son los tejemanejes políticos que hay detrás de las distintas candidaturas. Cuando ustedes lean estas líneas ya conocerán quien ha sido el candidato elegido, pero permítanme analizar desde distintas aristas geoestratégicas qué hay detrás de la candidatura de Guindos.

En primer lugar, y aunque nos duela, debemos poner encima de la mesa un hecho irrefutable: la irrelevancia de España en el tablero internacional. Por economía, población, posición geográfica, historia, o influencia en otras áreas geográficas España debería jugar un papel más relevante que el actual. Pero, como ya expusimos en su momento, España ha ido perdiendo paulatinamente peso e influencia en la esfera internacional. Nuestro problema de fondo es la mediocridad de nuestras élites, no sólo las políticas.

Inquieta que la candidatura de Guindos sea un cambio de cromos para garantizar la presidencia del BCE al candidato alemán, el actual presidente del todopoderoso Bundesbank, Jens Weidmann

La sensación que se traslada es doble. Por un lado, en el mejor de los casos, ello supone ser completamente irrelevante, pasar desapercibido. En el peor de los casos se puede transformar en un absoluto complejo de inferioridad, ideal para que te devoren sin miramientos. Pero hay todavía una sensación más descorazonadora, la falta de un relato de pasión e ilusión en la defensa de los intereses de nuestro país. Es en este contexto donde debemos encuadrar, en primer lugar, la candidatura de Guindos. Se trata de recuperar el terreno perdido.

A cambio de qué

Para ello, obviamente, la diplomacia española habrá movido sus tentáculos para alcanzar el objetivo final, la vicepresidencia del BCE, en este caso en la figura del ministro de Economía. El problema es a cambio de qué. Y es en el análisis de estas cuestiones geoestratégicas donde surgen mis dudas sobre la conveniencia o no del acceso de un español a la vicepresidencia del regulador europeo. Si en el reparto de cromos aupamos a la presidencia del BCE a un candidato cuya estrategia va en contra de nuestro país, habremos hecho un pan como unas tortas. Y esto es lo que nos debería preocupar.

Me inquieta profundamente que la candidatura de Guindos sea un cambio de cromos para garantizar la presidencia del BCE al candidato alemán, el actual presidente del todopoderoso Bundesbank, Jens Weidmann. Y ahí está el problema. El actual presidente del BCE, Mario Draghi, a cada uno lo suyo, salvó el euro en julio de 2012, con su famosa frase "haré lo que haya que hacer, y créanme, será suficiente". Y es justamente la expansión cuantitativa emprendida por el BCE, que contó con la oposición de Alemania, unido a la relajación de la austeridad, lo que permitió la recuperación de nuestro país. Nada que ver con las medallas con las que se auto-condecoran Rajoy y sus muchachos.

Banco de España ya nos detalló en el Informe Anual de 2016 las razones que hay detrás de las sorpresas positivas en nuestra economía. Y ninguna de ellas tiene que ver con las políticas económicas implementadas desde el gobierno del actual ínclito monclovita. Por un lado, la relajación del ajuste presupuestario. Por otro, la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados de la política monetaria del BCE. Pero además, Banco de España añadió otra relevante, la bajada no prevista del precio del petróleo y otras materias primas.

El patriotismo se demuestra no apoyando a una u otra persona, sino defendiendo las políticas que benefician a tu país. Y con este posible intercambio de cromos no tengo tan claro que nos interese la vicepresidencia del BCE

Este aspecto sobre qué hay detrás de la recuperación española es muy importante, ya que una parte nada desdeñable se la debemos a Mario Draghi. El principal acreedor del Tesoro español ya es el Banco de España, lo que ha permitido refinanciar nuestra abultada  deuda soberana sin problemas. ¡Ah, por cierto, y sin inflación! De nuevo la teoría ortodoxa vuelve a fallar. Pero volviendo a nuestro tema, ¿sabe Rajoy que Wiedmann no hubiese permitido nada de lo que hizo por su cuenta y riesgo el italiano Draghi? ¿Es consciente Rajoy que si Weidmann mantuviera esta postura a fecha de hoy, España entraría en recesión rápidamente? Por eso, cuidado con esas contrapartidas que huelen a caramelo envenenado.

Y para complicar el panorama, ¿qué papel juega Emmanuel Macron, defensor de un mercado de eurobonos (mutualización de la deuda), en todo esto? La visión de Macron choca con la postura alemana. ¿No habrá sido Lane el tapado francés y de la Europa del Sur? Si así hubiera sido, se habría tratado de pura esquizofrenia. Son, sin duda, temas apasionantes donde nada es lo que parece. Cuando ustedes abran este blog ya estará todo decidido. Pero permítanme un apunte final: el patriotismo se demuestra no apoyando a una u otra persona para uno u otro cargo, sino defendiendo las políticas que benefician a tu país. Y con este posible intercambio de cromos no tengo tan claro que nos interese la vicepresidencia del BCE.



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba