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Miquel Giménez

Opinión

Granujas a todo ritmo: el independentismo pisa el acelerador verbal

Captura de imagen del programa Preguntes Freqüents de TV3 en la que sale Vicent Partal.
Captura de imagen del programa Preguntes Freqüents de TV3 en la que sale Vicent Partal.

La Benemérita vincula a Artur Mas con el presunto cobro de comisiones, el hijo de los Pujol acusado de hacer malabarismos monetarios con números de lotería, la cúpula del separatismo desfilando ante la justicia, Trapero imputado por sedición, Marta Rovira en libertad bajo fianza, los encarcelados que no salen, Puigdemont que no ceja, Anna Gabriel en Suiza. Como está el patio, señorito.

Los separatistas empiezan a tirar botes de humo

Tal y como se han desarrollado las cosas, lo lógico sería que el mundo independentista hiciera un reset para analizar cuáles han sido sus errores, depurar responsabilidades y darse un tiempo antes de seguir metiendo la pata. Esa es, al menos así parece, la intención de Esquerra, que prefiere gobernar una autonomía a proclamar una República que terminaría, como ya se ha visto, con más gente en la cárcel.

La ex convergencia, una parte por lo menos, también apuesta por esa vía, hartos de tanto vaivén, tanta inseguridad y, especialmente, tanto aficionado. Pero existe un sector fuertemente vinculado a Puigdemont que quiere seguir elevando la temperatura política en Cataluña. Que todo esto coincida con los temas de corrupción que afectan a Convergencia o a familiares de la familia Pujol no es ninguna casualidad. El proceso ha servido, entre otras cosas, para que no se hablase de la colosal estructura de comisiones ilegales que hemos soportado a lo largo de décadas. Sumemos a esto la caída del separatismo, vencido por la ley, y tendremos la razón por la cual los conspicuos voceros del proceso se han desmadrado en estos últimos días. Repasemos algunos casos.

Destaquemos en primer lugar a Vicent Partal, inefable director de vilaweb, un separatista furibundo como todos los que están al frente de diarios electrónicos que viven de las subvenciones de la Generalitat. Este sábado pasado, el señor Partal participaba en ese panfleto separatista que se emite en TV3 por la noche conocido por el nombre de Preguntes Freqüents. Motivo y alcance de la visita: un debate acerca de la inmersión lingüística en el que también estaban Ana Losada, de Societat Civil y el diputado de los ComunsJoan Mena.

Partal lamentó que TV3 invitase a gente como Losada, llegando a cuestionar el modelo de periodismo de la casa. Cual talibán en una mala tarde, llegó a decirle a la presentadora que había que plantearse si se debía dar voz en la televisión catalana a gente así. Textual. Losada se defendió como pudo, pero Partal, imbuido con la fe que da saberse entre los elegidos, le espetó que no comprendía como el diputado Mena y él mismo tenían que soportar a una persona como ella, que decía una mentira detrás de otra. El público aplaudía a rabiar a Partal, la presentadora reñía dulcemente al susodicho y se consumaba una vez más el sacrificio del cordero propiciatorio. Si esto llega a pasar en un programa de TVE en horario de máxima audiencia, pero al revés, imaginen el pollo que habrían organizado partidos, sindicatos, colegios de periodistas y demás. En Cataluña no pasó nada.

Los hay que van más lejos, pretendiendo no tan solo acallar las voces discrepantes.

Se busca gente con cojones y ovarios para luchar contra España

Es un viejo conocido de las redes sociales. Se trata de Mark Serra, otro fanático independentista que saltó a los medios nacionales por ser propietario de pisos turísticos ilegales en Barcelona. Extremadamente radical en sus tuits, la última perla que nos ha regalado ha sido a propósito de la visita que el Rey Felipe VI piensa hacer el próximo 25 de febrero en el marco del MWC, Móvil Word Congress, el certamen de la telefonía móvil que se celebra en Barcelona, al menos hasta ahora, porque sus organizadores están explorando otros lugares como Dubái, visto como tenemos aquí las cosas.

Serra llama al boicot contra el rey, pidiendo dejar bien claro que no es persona bienvenida, amén de tildarlo como opresor y violento. A tal fin, ha hecho una proclama para que la gente “amb collons i ovaris” rodeen el Palau de la Música, donde el Señor tiene prevista su asistencia, con lazos amarillos. El independentismo ha asumido la propuesta, que ya circula por las redes sociales bajo el lema, y traducimos literalmente, “Fuera el Borbón, En Cataluña no se te ha perdido nada. Vuelve cuando el presidente de nuestra República te invite”.

Los separatistas saben muy bien que la Corona representa la garantía de constitucionalidad, de ahí que siempre que pueden ataquen al Jefe del Estado, como ya ha sucedido en muchas ocasiones. Recuerden a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Barcelona, aguantando como un campeón la pitada de los convergentes con Jordi Pujol a su lado poniendo cara de despiste. Sabía que su propio hijo Oriol estaba entre los de la silba. O la más reciente pitada en el Camp Nou, con Don Felipe ya como rey y Artur Mas exhibiendo una sonrisita autosuficiente. A estos estelados les gusta el silbido más que a Kurt Savoy.

Finalizamos, por no cansar al lector, volviendo al diario vilaweb, para repasar un reciente artículo del ex director de la Institució de las Lletres catalanes, Oriol Izquierdo. En él dice que España es una infección cancerígena para Cataluña que amenaza con hacer metástasis, pidiendo que se desinfecte de una vez para siempre esta tierra. Lo hace al hilo de unas declaraciones que hizo en su día Josep Borrell, al que pone de chupa de dómine, como ustedes ya pueden imaginarse. Finaliza, tras un rosario de exabruptos, afirmando que la única solución es la República catalana sin la cual, según él, es imposible que Cataluña sobreviva.

Exigir que se silencien las voces discrepantes, pedir a la gente que se movilice para boicotear actos de dirigentes democráticos, equiparar a las ideas contrarias a tu manera de pensar como enfermedades mortales, he ahí el escalón en el que están instalados ahora, más virulentos que nunca, los propagadores del odio. Recuerdan, una vez más, a aquellos que comparaban a los judíos con las ratas, aduciendo que ambos propagaban enfermedades, unos a las personas, otros al cuerpo de la nación.

No es nada nuevo en mi tierra. Los métodos empleados, siendo los mismos, han experimentado sin embargo un aumento en la violencia verbal. Es algo alarmante, porque todos sabemos que de las palabras se pasa a los hechos y estos presagios no auguran nada bueno para todos los catalanes. Digo todos porque el conflicto civil jamás puede tener ganadores, solo perdedores. En Cataluña, a pesar de los pseudo historiadores, nadie ganó la guerra. Todas las familias tenían muertos que llorar, sin excepción. Los unos, por haber sido asesinados en inmundas checas, en paseos criminales, en ajustes de cuentas o por venganzas miserables; los otros, por la terrible represión a la que se vio sometida mi tierra. Los muertos no tienen ideología y, o son de todos, o acaban por no ser de nadie. Es una lección que aún debemos aprender.

Convertir al adversario ideológico en enemigo siempre es un mal asunto. La irresponsabilidad de quienes amparan y aún instigan a estos pirómanos de la intolerancia es algo muy serio. Sería de gran higiene democrática que los partidos independentistas hiciesen una declaración en la que renegasen de tales afirmaciones, conjurándose – un verbo al que parecen tenerle especial querencia – para salvaguardar la convivencia social y la paz civil.

Dudo mucho que lo hagan. Están tan desesperados que solo ven su propio interés, dejando a un lado el de todos.



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