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Carlos Gorostiza

Opinión

Euskadi, el termómetro (incandescente) de las pensiones

El problema de las pensiones en el País Vasco es ya de tal calibre que hasta el PNV ha reculado en su idea de independizar la caja vasca de la del resto de España

Los jubilados vuelven a salir a la calle por unas pensiones "dignas"
Los jubilados vuelven a salir a la calle por unas pensiones "dignas" Teresa García

En Euskadi no pasa nada que no esté sucediendo en el resto de España con las pensiones, solo que en el País Vasco pasa aumentado y acelerado. Como, además, es una comunidad pequeña, resulta un buen laboratorio para ver cómo abordar el problema que nos va a ocupar durante los próximos años.

Los jubilados vascos tienen una pensión media de 1.159 euros. Por supuesto que las hay mucho más bajas y también más altas, pero es la media más alta de España. No es raro, ya que un gran número de los empleos que tuvieron mis vecinos mayores fueron en sectores industriales importantes, con salarios altos, cotizaciones proporcionales y sólida continuidad en el empleo. Así era el tejido laboral vasco, hasta que dejó de serlo y empezaron a pasar cosas sobre las que volveré.

Tampoco debe extrañar que aquellos trabajadores, acostumbrados a la lucha sindical y a la organización obrera, sean hoy los pensionistas más activos a la hora de reivindicar sus derechos. Así que, de todas las manifestaciones contra el 0,25% de las últimas semanas, las más impresionantes fueron las de Bilbao, hasta el punto de que las imágenes lograron colocarse en algunas portadas de prensa nacional e internacional.

En Euskadi hace ya tiempo que se rompió el equilibrio. Desde 2005, último año en el que las cotizaciones de los trabajadores vascos alcanzaron para pagar las pensiones de sus padres y abuelos jubilados, la pendiente del déficit de las pensiones vascas no ha hecho más que acelerarse. Según el ministerio de Empleo y Seguridad Social, en 2017 el diferencial entre cotizaciones y pensiones fue de 3.373 millones de euros, proporcionalmente muy superior al que correspondería por población o peso de la economía vasca (el de toda España es de 18.800 millones). De ahí lo que decía del laboratorio.

Durante 2017, en el País Vasco el diferencial  entre las cotizaciones  y pensiones se disparó hasta los 3.373 millones de euros

Fíjense si será seria la cosa que hasta el PNV ha reculado de sus posiciones originales de independizar la caja vasca de la del resto de España, a la vista de la ruina inmediata que supondría para Euskadi. Ahora se conforman simplemente con pedir que se les transfiera la gestión de cobros y pagos de la Seguridad Social, no la decisión sobre cantidades ni mucho menos la responsabilidad sobre la caja, que quema.

Justamente una de las cosas a las que me refería, y que viene de atrás, fue que, con la gran industria demolida, la crisis hizo que las condiciones laborales y salariales ya no volvieran a ser las mismas y, naturalmente, las personas jóvenes actúan en consecuencia: yéndose unos y retrasando sus expectativas vitales otros. Es decir, con la lógica y la prudencia que solemos reclamarles para todo…menos para esto. Pasa lo mismo en toda España, pero en el País Vasco la tasa de fecundidad es especialmente baja (1,3 hijos) y la edad media de maternidad, altísima (33,4 años).

Jubilados razonablemente sanos y activos, que cada año son proporcionalmente más, frente a unas cohortes de jóvenes reducidas, víctimas de una recuperación económica cierta pero basada en empleos precarios (cuando no simplemente fraudulentos), mal pagados y con cotizaciones también bajas (cuando no simplemente bonificadas) forman el cóctel explosivo que nadie quiere remover, no sea que le estalle. Pero no va a haber más remedio. Euskadi es un buen termómetro en el que mirar porque allí ya pasa lo que amenaza con pasar en toda España.

Este va a ser el gran tema de los próximos años y no va a colar la versión “tu vaciaste la caja” ni esa otra tan socorrida del “y tú más”. Todo el espectro político tendrá que empezar a hablar de este tema en serio y no únicamente poniéndose detrás de la pancarta. En la última concentración de jubilados de Bilbao ya expulsaron a los representantes sindicales al grito de “sindicatos kanpora” (fuera). Cuidado.



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