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Alejo Vidal-Quadras

Opinión

Errejón no aprende

A don Íñigo le esperan días amargos que terminarán con su rendición incondicional o con su exterminio político

Íñigo Errejón, objeto de memes tras conocerse que Pablo Iglesias e Irene Montero esperan mellizos
Íñigo Errejón, objeto de memes tras conocerse que Pablo Iglesias e Irene Montero esperan mellizos Twitter.

A los partidarios de la sociedad abierta nos gusta más Iñigo Errejón que Pablo Iglesias, de la misma forma que si nos viésemos obligados a dar, acompañados por una joven proclive al colectivismo, un paseo romántico por El Retiro al atardecer, preferiríamos hacerlo con Rita Maestre que con Irene Montero. Seguramente el motivo de tal inclinación responde a que Errejón y su musa nos parecen en términos estéticos más aseados y a que intuimos, quizá ingenuamente, que si Errejón llegase al poder para no soltarlo nunca más, como es propio de los adscritos a su ideología, se conformaría con desterrarnos o reeducarnos sin recurrir a métodos dolorosos, mientras que hemos recibido inquietantes señales de que Iglesias nos enviaría al Gulag o directamente al paredón. La verdad es que estas impresiones no deben hacernos olvidar que ambos son decididos partidarios de medidas tan razonables como la supresión de la enseñanza concertada, la salida de España de la Unión Europea y del euro y la nacionalización de la banca, la energía y todo lo que se mueva.

Salvo que a Errejón le guste que le humillen públicamente, su insistencia en reclamar autonomía de acción y en conservar una parcela propia resulta incomprensible

Pese a esta coincidencia en el loable propósito de sumir a España en la miseria y suprimir cualquier asomo de libertades civiles y políticas, los dos dirigentes de la ultraizquierda y estrellas permanentes de La Sexta se encuentran en una lucha indisimulada y continua desde el Congreso podemita denominado Vistalegre II. Las razones para este fraternal pero durísimo enfrentamiento son misteriosas. La pugna por el poder sería la más obvia, pero ésta la tiene perdida el ex portavoz, hasta el punto de que cuando se atrevió a presentar un documento doctrinal y una lista alternativa a la oficial en la Asamblea de Podemos, no postuló su candidatura a la Secretaría General y pidió el voto para Iglesias. Esta extraña pirueta, medio desafío, medio sumisión al líder indiscutido, ya demostró que lo suyo no es la asunción de riesgos, rasgo de carácter indispensable para el éxito en las guerras por el bastón de mando. Como si no hubiese estudiado la historia del comunismo, se empeña en amagar y no dar, camino seguro al ostracismo y a la desaparición de su imagen en las fotos conmemorativas.

El jefe de la tribu se lo explicó claramente hace dos años: has conseguido un 37% de apoyos, yo me he alzado con el 60%, y a partir de ahora se hace lo que yo diga. Barrido de un plumazo el secretario de Organización, su mano derecha hasta ese momento, relevado de la portavocía en favor de la Pompadour morada y relegado a una inane Secretaria de Análisis Estratégico, se le prometió la candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, algo así como yo me quedo con el balón de reglamento y tú con las canicas. Sin embargo, la barbilampiña promesa de la izquierda venezolano-iraní no se ha dado por enterado y vuelve a las andadas, provocando la cólera del macho dominante, que le ha advertido públicamente que ahora “ni media tontería”. Salvo que a Errejón le vaya la marcha y le guste que le humillen públicamente, su insistencia en reclamar autonomía de acción y en conservar una parcela propia resulta incomprensible.

Puestos a jugar a Trotsky hay que poner tierra de por medio y permanecer vigilante, porque cualquier visita cortés puede esconder un piolet bajo la chaqueta

En el instante en que renunció a liquidar al boss y se conformó con incordiarle, su suerte quedó echada. O la obediencia ciega o las inclemencias de la purga. Por si Errejón no lo sabe, en el sistema de partidos español no existe la democracia interna, sino la pirámide jerárquica coronada por una oligarquía inmisericorde y autoritaria. El artículo 6 de la Constitución es un brindis al sol, al igual que el golpe en Cataluña está mostrando que también lo son el 1 y el 2. Su sino es plegarse mansamente a lo que le indiquen desde arriba o plantar cara para ser liquidado con honor cual samurai postrero. Puestos a jugar a Trotsky hay que poner tierra de por medio y permanecer vigilante, porque cualquier visita cortés puede esconder un piolet bajo la chaqueta. Ni va a poder confeccionar el equipo de dirección que le acompañe en su aventura madrileña ni por supuesto va a ser él quién escriba el programa y diseñe la estrategia. Su función es la de mero engaño para atraer votantes de un electorado básicamente templado por su apariencia de mayor moderación y pulcritud que la de sus montaraces compañeros de revolución. Le esperan días amargos que terminarán con su rendición incondicional o con su exterminio político. A lo mejor no es tan listo como dicen.



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