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Miguel Alba

Opinión

El Corte Inglés: o sale a Bolsa o sale Dimas Gimeno

Dimas Gimeno
Dimas Gimeno EFE

Ha sido un icono de negocio durante décadas. Una forma de relación con los clientes y de entender el mundo retail que ahora se divide en un guerra fratricida entre dos bandos. Dos ramas familiares, a partir un piñón en la anterior crisis -que enfrentó a todo el consejo frente a Ceslar en el verano de 2015-, pero ahora irreconciliables. En el futuro a corto plazo de El Corte Inglés se dibuja uno de esos finales humeantes de las novelas de Mario Puzo. Con personajes que ‘desaparecen’ para proteger a la familia. El guion actual de la guerra familiar señala el final próximo de Dimas Gimeno. Un presidente vacío de poder, reducido por sus primas Marta y Cristina Álvarez, las hijas de Isidoro Álvarez, a una figura únicamente con dotes de representación de la firma del rombo verde en conferencias y canapés. “O reconduce su actitud o Dimas está sentenciado y saldrá de la compañía”, admiten fuentes del entorno de la firma. La pelea por la herencia de Isidoro Álvarez, con dos demandas interpuestas por la madre y el tío de Dimas frente a sus sobrinas Marta y Cristina, es uno de los hilos que envuelve la madeja del conflicto accionarial que vive en estas semanas el gigante de los grandes almacenes.

La cruzada judicial ha estallado en IASA pero ha terminado por vectorizarse en el máximo órgano de poder de El Corte Inglés. IASA, dueña de un 22% de la firma de grandes almacenes, está controlada por las hermanas Marta y Cristina Álvarez –poseen un 69% de Isidoro Álvarez SA-, y donde Dimas Gimeno cuenta con un 3%, mientras que su madre María Antonia Álvarez y su tío César, apenas poseen un 2% cada uno. Un año después del reparto de la herencia de Isidoro Álvarez, canalizado en esta patrimonial, la madre y el tío de Dimas Gimeno han presentado dos demandas en los juzgados 7 y 1 de lo Mercantil de Madrid en las que reclaman la nulidad de la Junta de IASA que aprobó una reducción de capital de 121 millones a 50.000 euros. También solicitan que se investigue un cambio en el testamento definitivo de Isidoro Álvarez que redujo de 10 a 5 millones una parte de la herencia destinada a su hermana María Antonia, madre de Dimas. En el entorno de las hermanas Marta y Cristina Álvarez justifican el inicio de esta batalla judicial en la pérdida de poder de Dimas y en otro dato más que significativo: tanto el actual presidente, como su madre y su tío deben hacer frente a un pago millonario por el impuesto de sucesiones a la Comunidad de Madrid. Los cálculos más optimistas lo cifran entre 17 y 21 millones de euros. En esas negociaciones entre primos, previas a la presentación de las demandas judiciales, Dimas quiso convertir su 3% en IASA en acciones de El Corte Inglés. Una vía a la que sus dos primas se negaron en rotundo.

Fue entonces cuando Dimas comenzó a jugar su última ficha. Un todo o nada. La salida a Bolsa de El Corte Inglés. El proyecto lleva algún ejercicio entre los temas pendientes de Gimeno. Pero ahora se ha convertido en su única (y prácticamente imposible) bocanada de oxígeno para no salir próximamente de la presidencia de la firma. Ni la Fundación Areces ni IASA, los dos mayores accionistas de El Corte Inglés, con más de 50% de la firma, son partidarios del salto al parqué. Por la misma negativa camina Mancor, dueño de otro 9% de El Corte Inglés. “La situación actual de conflicto entre los accionistas no lo hace viable. Los inversores piden dos grandes cosas para meter su dinero y ahora mismo El Corte Inglés no puede ofrecerlo. Por un lado, tranquilidad entre sus accionistas. De otro, una idea de negocio de futuro, algo que ahora mismo no tiene la compañía porque quienes la dominan son partidarios de no hacer nada diferente a lo que se viene haciendo desde hace décadas”, reflexionaba estos días un destacado banquero de inversión. Con esos mimbres, el cesto de la salida a Bolsa que pretende Gimeno parece descartado.

Los bancos que reestructuraron la deuda también exigen que se reduzca el clima de tensión que existe en el actual consejo de El Corte Inglés en el que el socio catarí, el jeque Hamad bin Jassim bin Jaber, lleva meses solicitando una renovación de parte de este órgano de gobierno para que se diluya el poder de los históricos dando entrada a consejeros independientes. La banca considera que esta renovación del consejo, para ajustarlo a los nuevos estándares de governance que se están imponiendo en el mundo empresarial, con una incidencia especial en las empresas cotizadas, debe ser un paso obligado antes de volverse a sentar para hablar de una mejora en las condiciones de los números y de una hipotética salida a Bolsa.

Si bien El Corte Inglés ha dado pasos necesarios en su salud financiera desde la reestructuración de 2013 aún no son suficientes para que se produzca la salida a Bolsa

“Si bien El Corte Inglés ha dado pasos necesarios en su salud financiera desde la reestructuración de 2013 aún no son suficientes para que se produzca la salida a Bolsa”, aseguran quienes monitorizan la salud financiera de El Corte Inglés de forma recurrente. El seguimiento de la banca sigue siendo constante. Una vez al trimestre, las entidades reciben un informe del líder de la distribución sobre el cumplimiento de los convenants (compromisos de pago) y del resto de acciones suscritos dentro del plan de refinanciación. De forma continua, además, se producen también otro tipo de encuentros para estudiar operaciones puntuales de desinversión encaminadas a aligerar la carga financiera. Pese a todo, el esfuerzo que tiene que soportar El Corte Inglés en el repago de su deuda sigue siendo caro en relación a los actuales precios del mercado. En 2013, la firma de grandes almacenes firmó unas condiciones para su reestructuración a unos tipos de entre el 3,5% y el 3,8%, en la línea con las operaciones de refinanciación que rubricaban otras grandes compañías en aquellos momentos. Malos tiempos para la lírica, sin duda, con un cocktail explosivo entre deuda empresarial y escasa solvencia de las entidades financieras. Pero volvamos al asunto. El acuerdo se renegoció dos años después, en 2015, pero las condiciones apenas sufrieron modificaciones ante la pretensión de algunas entidades de incluso elevar los costes del crédito.

La banca no parece dispuesta a una tregua de precios hasta que no se produzcan dos grandes hitos. De un lado, solicitan que los niveles de deuda sufran todavía algún tipo de rebaja. Actualmente, la deuda del grupo se eleva algo por encima de 4 veces ebitda (beneficios antes de impuestos). En 2016, últimos datos conocidos, El Corte Inglés logró un beneficio bruto de explotación de 981 millones, un 7,5% más, tras un incremento de las ventas de un 2% hasta alcanzar los 15.504 millones. La banca se plantearía una rebaja de costes cuando la deuda frente al ebitda quede por debajo de esas 4 veces, en entornos algo superiores a 3,5 veces, un objetivo factible a lo largo de este ejercicio, según explican fuentes financieras.

De otro, esa paz en el consejo de El Corte Inglés. La figura del jeque Hamad bin Jassim bin Jaber será clave en los planes de Dimas. Pese a que se ha mantenido neutral en los conflictos internos que vive la compañía, el socio qatarí se estaría planteando deshacer su inversión en los grandes almacenes si no se produce una salida a Bolsa. En junio expira el plazo de tres años para que el préstamo que hizo de 1.000 millones se convierta en participación del 10% de El Corte Inglés (mediante autocartera), que crecerá hasta el 12,25% por los intereses y que puede llegar hasta el 14% si se cumple el plan de negocio. En caso de que el jeque bin Jaber decida no capitalizar su inversión, la firma tendrá que reembolsarle un total de 1.400 millones. En El Corte Inglés ya se están trabajando en diferentes opciones para hacer frente a ese pago. Una de ellas sería un sales and lease back de algún representativo centro comercial.

“No hay que descartar que el socio qatarí apueste por la salida a Bolsa para después intentar una OPA de exclusión para quedarse con la mayoría de El Corte Inglés. Hay que recordar que Bin Jaber cuenta ya con una participación importante en Harrods y Printemps (el competidor en Francia de Lafayette)”, razonaban estos días desde el entorno de uno de los accionistas del gigante de la distribución. Entre los partidarios de la salida a Bolsa también se decanta el grupo Ceslar, expulsado del Consejo tras la batalla judicial de 2015, y Manuel Pizarro, presidente de la comisión de Auditoría.

La cabeza de Dimas está sobre la mesa, pero la posible salida a Bolsa, complicado en estos momentos, podría cambiar el cartel de los cesados

Las próximas semanas serán claves en el futuro de El Corte Inglés. Todos los accionistas quieren tener pactadas las cuentas que se formularán el próximo 31 de mayo y los acuerdos que se rubricarán en la junta de accionistas de agosto próximo. Antes, se celebrará una reunión del consejo, que lleva meses sin encontrarse, en el que todas las partes admiten que se producirán cambios. La cabeza de Dimas está sobre la mesa, pero la posible salida a Bolsa, complicado en estos momentos, podría cambiar el cartel de los cesados. Apunten dos nombres: Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echevarría.

O sale a Bolsa, o sale Dimas. La diatriba enreda a los popes de El Corte Inglés. Un asunto que preocupa a los grandes empresarios y al mundo político por el carácter sistémico del grupo de distribución. “Es una pena que en vez de sumar esfuerzos en una estrategia contra Amazon estén centrados en acabar unos con otros”, sostiene un importante empresario. Lo que necesita a día de hoy El Corte Inglés es un pacto entre sus accionistas por el bien del futuro del grupo. Como diría Puzo, en boca de Don Corleone: “Juro, por las almas de mis nietos, que no seré yo quien quebrante la paz que hemos acordado hoy aquí”.

@miguelalbacar



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