Un estudio liderado por el grupo de investigación en Enfermedades Infecciosas del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha analizado las diferencias en la respuesta inmunitaria celular durante la infección por SARS-CoV-2 en función de la gravedad de los pacientes. Los investigadores han encontrado, por primera vez para este virus, que en los pulmones de las personas que han pasado la infección quedan células T de memoria residentes de larga duración que permitirían luchar contra una posible reinfección. Los resultados se han publicado en la revista Nature Communications. 

En la fase aguda de la infección, los investigadores identificaron patrones en la respuesta de los linfocitos T en sangre que se asocian con la evolución clínica de los pacientes. En concreto, los pacientes hospitalizados tenían niveles más altos de las citosinas IFNg e IL-4, mientras que aquellos con síntomas más leves tenían más IL-10. “Los resultados del trabajo muestran que los pacientes con síntomas más leves por COVID-19 durante la fase aguda tienen una respuesta celular caracterizada por IL-10, una molécula que puede favorecer la resolución de la infección limitando la gravedad de la COVID-19”, asegura la Dra. Meritxell Genescà, investigadora principal del grupo de investigación en Enfermedades Infecciosas del VHIR. Los pacientes más graves, además, tienen menos linfocitos T, ya que muchas de estas células mueren por la sobreestimulación que provoca la gran inflamación que se genera. Esta muerte se produce sobre todo en las células que producen la IL-10, lo cual empeora la situación de la persona.

El estudio, liderado por el grupo de Enfermedades Infecciosas del VHIR con Judith Grau y Nerea Sánchez como primeras autoras, se llevó a cabo con muestras de 46 pacientes durante la primera ola de la pandemia: 14 personas con síntomas que no requirieron hospitalización, 20 pacientes leves pero que requirieron hospitalización y 12 pacientes graves hospitalizados.  

Una barrera contra la reinfección

Por otro lado, se observó que los linfocitos activados para luchar contra la infección por el virus tienen marcadores que indican que se desplazarán desde la sangre hacia el pulmón. Por este motivo, se analizó la persistencia de células T residentes en el pulmón que servirían como células de memoria para luchar contra posibles reinfecciones futuras.

Este tipo de linfocitos se estudiaron en siete pacientes convalecientes de COVID-19, que habían tenido evoluciones clínicas diferentes, aprovechando la necesidad de hacer biopsias por otras causas en estas personas. Se encontraron linfocitos T de memoria en el pulmón hasta 10 meses después de su infección, lo cual indicaría que sería una memoria de larga duración. Así, en caso que hubiera una nueva infección por SARS-CoV-2, la respuesta contra el virus sería localizada en el pulmón. “El tracto respiratorio es la vía de entrada del virus, por lo tanto, estas células darían una respuesta mucho más rápida y eficiente, esencial para limitar su propagación y la enfermedad”, añade la Dra. Genescà.

Los linfocitos T de memoria residentes se habían descrito previamente para otras infecciones por virus y bacterias en órganos y tejidos diferentes. En pulmón, por ejemplo, hay algunos que se dirigen a los virus del resfriado o de la gripe, pero es la primera vez que se identifican para SARS-CoV-2.

En función de los resultados, la Dra. María José Buzón, responsable de la línea de Investigación Traslacional del VIH en el grupo de investigación en Enfermedades Infecciosas del VHIR, comenta que “para saber si una persona tiene memoria inmunitaria o no ante una infección, analizar anticuerpos o células de la sangre no nos da toda la información, ya que también es importante la presencia de linfocitos T residentes de memoria en el pulmón”. Aunque, en la práctica clínica, no se podrían identificar fácilmente ya que requiere de una biopsia que es invasiva, es relevante que estas células se han encontrado incluso en personas que pasaron la infección de forma muy leve, no solo en los casos más graves.

Conocimiento para futuras vacunas

Entre los resultados del estudio, también destaca que el tipo de respuesta inmunitaria que se desarrolla en los pacientes se relaciona con la proteína o proteínas que el sistema inmunitario reconoce del SARS-CoV-2 cuando entra en el cuerpo. Este hecho podría relacionarse con el desarrollo de vacunas para la COVID-19. En la actualidad, todas las vacunas disponibles van dirigidas a la proteína S del SARS-CoV-2, una proteína clave para que el virus entre en las células. En este sentido, nuevas vacunas podrían incluir otras partes del virus, no solo la proteína S. Los autores del trabajo destacan que estudiar los tipos de respuesta inmunitaria y a qué partes del virus responden los diferentes perfiles de memoria generada ayudará al desarrollo de vacunas más efectivas.

Para continuar en la investigación de la inmunidad contra el SARS-CoV-2, actualmente, los investigadores del VHIR están llevando a cabo estudios para analizar las diferencias entre la respuesta inmunitaria que se da en pacientes infectados naturalmente o en personas vacunadas.