No parece el refresco más apetecible de mundo, pero podría ser la bebida que consuman los astronautas en las futuras exploraciones espaciales. Este jugo verde que la NASA está probando en la Estación Espacial Internacional (ISS) está hecho de pequeñas algas unicelulares muy comunes en los ríos de la Tierra, Haematococcus pluvialis, cuya propiedad más valiosa es que responden al estrés produciendo un potente antioxidante. En concreto, las algas producen un carotenoide llamado astaxantina que protege al alga frente a las radiaciones y potencialmente podría ayudar a los astronautas en las agresivas condiciones del entorno espacial.

El proyecto de Biosíntesis de Microalgas en Microgravedad (Microalgae) ha llegado a su punto culminante después de que los astronautas Christina H. Koch y Nick Hague hicieran un seguimiento de los cultivos de esta alga en la ISS durante 20 días y hayan enviado las muestras de vuelta a la Tierra. El equipo de Lyndsay Baker, que ha coordinado el experimento junto a alumnos de la universidad, observó que en condiciones terrestres el alga se orienta por medio de la gravedad y se preguntó su en las condiciones de la microgravedad de la estación espacial podrían inducir el estrés que el alga necesita para producir la astaxantina. Cuando se produce esta respuesta, el microorganismo cambia su color de verde a rojo, que es el tono con el que aparece en la piel de cangrejos de río, truchas y salmones.

Las microalgas cambian de color con el estrés

En experimentos anteriores, este carotenoide ha mostrado sus propiedades para proteger el sistema inmune, contra la inflamación, la diabetes, las enfermedades cardiacas e incluso el cáncer. Los autores del estudio creen que si el experimento en la ISS da buenos resultados, se podría diseñar una forma eficiente de producir estas algas en condiciones de microgravedad y utilizarlas en el futuro como bebida suplementaria de los astronautas en los viajes de larga duración, como una futura misión a Marte. Según la NASA, un suplemento fresco de astaxantina podría ser una bebida perfecta para prevenir los efectos de la radiación, los daños en los globos oculares debidos a la presión de los fluidos, los daños globales en el sistema cardiovascular y la pérdida de masa ósea producida por la microgravedad.

El experimento de las microalgas en la ISS

Más info: Microalgae Biosynthesis in Microgravity (NASA)