Han pasado tres décadas desde que el “naufragio de los patitos de goma” apareció en todos los telediarios y se hizo universalmente conocido. Aquel cargamento de juguetes de plástico para la bañera, que cayó al mar en 1992 y que el oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer rastreó meticulosamente junto a su compañero James Ingraham, fue el comienzo de una larga serie de estudios para comprender mejor la estructura de las corrientes. Los juguetes aparecieron en playas de todo el planeta y ayudaron a comprender que aquellas mercancías caídas al agua desde los grandes cargueros durante las tormentas contenían información muy valiosa. En su primer libro “Flotsametrics” (2009), Ebbesmeyer relató la increíble historia de la “basura flotante” (Flotsam) y cómo ha sido una pista para conocer las rutas marinas desde la época de los vikingos. Ahora, el oceanógrafo recopila información sobre nuevos objetos que han sido encontrados por rastreadores de playas en todo el planeta con intención de incluirlas en su nuevo libro, al que Vozpópuli ha podido echar un vistazo en exclusiva. Charlamos con él por teléfono, desde su casa en Seattle (Estados Unidos).  

¿Aún siguen apareciendo patitos flotantes de aquel cargamento? ¿Cuándo ha tenido noticia del último?

Los patitos amarillos eran solo uno de los juguetes. También había tortugas, castores y ranas. En 2017 recuperamos una rana en Texas después de 25 años, y también apareció otra en Alaska. Esas son las más recientes. O sea, que  todavía están apareciendo en las playas y están por todo el hemisferio norte. La gente me suele enviar fotos de patitos que han encontrado todos los años, pero muchos son “falsos”, es decir, que no son los de aquel cargamento. Resulta que se han fabricado alrededor de 2000 tipos de patitos en los últimos 50 años, pero yo solo busco una especie en concreto, pero la gente no los identifica. Me mandan fotos y les digo: “es un pato muy bonito, pero no es el que buscamos”.

¿A qué le está siguiendo la pista ahora?

La esencia del rastreo en las playas (“beachcombing”) es esperar lo inesperado. Nunca sabes lo que la gente te va a decir que ha encontrado.  Por ejemplo, hace muchos años recibí informes de huesos humanos que aparecían dentro de zapatillas, en las playas del norte del Pacífico. Nunca sé qué tipo de restos humanos aparecerán en las playas (risas).  

“La esencia del rastreo en las playas es esperar lo inesperado” 

Hace unos años en Canadá aparecieron muchos pies en una zona concreta, ¿supieron al final cuál era el origen?

La razón general de aquellos hallazgos era que el cuerpo humano se separa por las articulaciones de manera que la única parte que recuperamos son las que flotan por las zapatillas. Así que animo a la gente a que si encuentran una zapatilla con restos o huesos, llamen a la policía y no lo dejen allí, porque se lo llevará la marea. Y pueden ser el único resto que tengan sus seres queridos.

Dice usted que las corrientes desplazan los objetos en función de la forma, ¿es por eso que en algunas playas solo aparecen zapatillas del pie izquierdo y en otras del pie derecho? 

Exacto. Si te quitas los zapatos y los metes en el agua de la bañera verás que si les da el viento se moverán hacia sitios diferentes debido a su forma. Pasaba lo mismo con las ranas y los patitos, debido a sus diferentes formas tienden a ir a playas diferentes. Por alguna razón, en los últimos 25 años Texas es uno de los lugares en que más aparecen.

“Seguirán llegando restos del tsunami de 2011 en Japón durante varias décadas”

Usted también estudió la basura que arrastraron la corrientes después del terrible tsunami de Japón en 2011, ¿qué vio?

A un objeto arrastrado por el tsunami le lleva alrededor de tres años llegar desde Japón a Norteamérica. Descubrimos muchos, aunque he escrito sobre todo sobre los más grandes, como fragmentos de un santuario sintoísta, grandes tanques de metal, pedazos de autopista y muchas ruedas de coches, aunque no pudimos rastrear sus números de serie. Aparecieron también muchas pelotas de fútbol, incluso una de baloncesto, y algunas tenían el nombre de sus propietarios, así que algunos objetos se llevaron de vuelta a Japón. Hay muchos misterios, los objetos que llegan me sorprenden continuamente. Aún hoy siguen apareciendo pequeñas embarcaciones, pero la mayoría de lo que llega ahora son objetos pequeños, como fragmentos de tazas de café y cosas así. Y calculo que estarán llegando objetos durante los siguientes 60 años, porque está todo ahí. El tsunami ocurrió durante la época del Giro de Tortuga, que tarda seis años en dar la vuelta, y parte de esta basura se ha incorporado a otro gran giro en el que flota la basura del Pacífico. Así que nunca sabes cuándo aparecerá.

Usted bautizó esa “Gran mancha de basura en el Pacífico”. Poco ha cambiado desde entonces, ¿no?

Sí, todavía está sucediendo. Pero no solo hay plástico en el Pacífico, hay plástico flotando en otros ocho giros oceánicos. La única solución sería crear plástico que se deshaga. 

Al final de su libro “Flotsametrics” (2009) advertía usted que las corrientes del Ártico se estaban acelerando con el deshielo y que probablemente iba a haber un gran cambio. ¿Se ha cumplido?

De hecho hay un nuevo fenómeno en el golfo de Alaska, que se llama el “Blob”. Y a medida que la atmósfera se caliente habrá más y más “blobs” por todo el mundo. Las corrientes del Ártico desaparecerán como consecuencia del deshielo y aparecerán pequeños “blobs” que circularán muy rápido. Trabajo con los guardacostas lanzando una serie de barquitos de juguete en el Polo Norte y después de tres años han estado apareciendo en Reino Unido, y puede que algunas aparezcan también en España. Si alguien encuentra alguno en tu país, ¡que me escriba!

Dice usted que las tortugas son las únicas criaturas que han aprendido a usar los giros para viajar y habla del caso de la tortuga Adelita, ¿cómo lo hacen?

Las tortugas dan la vuelta a estos giros, ponen sus huevos en un lado, en el Atlántico, y luego nadan hasta el Mediterráneo y cuando crecen vuelven a Florida. Así que utilizan el giro de Colón cada tres años, durante su ciclo vital. En el caso del a tortuga  Adelita usa el giro del Pacífico, viaja desde Baja California a Japón, donde la mataron. Iba a dejar los huevos allí y volver a California, un viaje de seis años. Las tortugas viven entre 50 y 80 años y saben muy bien cómo usar el giro entero durante sus vidas. Son verdaderamente inspiradoras.  

Cuenta usted que los vikingos elegían el lugar para sus asentamientos tras arrojar un tronco al mar y ver dónde lo llevaban las corrientes. Las tortugas actúan un poco así, ¿no?

Sí, creo que las tortugas son pequeños vikingos (risas). Están siempre viajando por el océano en busca de nuevos lugares donde poner sus huevos.

En su próximo libro cuenta la historia de una tabla de surf recuperada al otro lado del Pacífico un año después de que su dueño la perdiera, ¿cómo sucedió?

Sí, se perdió en una ola grande en Hawái y luego la recuperó su dueño. Escribí también sobre otra que dio toda la vuelta al océano y apareció después de seis años en las mismas islas. Hay muchas tablas de surf por ahí, si tienes los ojos abiertos en España, por ejemplo, puedes encontrarte alguna tabla de surf que fue perdida en Norteamérica. Hay objetos que están muchos años flotando en el mar, como las botellas. El más antiguo que he encontrado yo es un fragmento de plástico de un avión de la II Guerra Mundial que estuvo más de 60 años dando vueltas. 

En la época de los satélites y los sistemas GPS que permiten monitorizar el movimiento de los objetos a la deriva, ¿tiene sentido el viejo método de seguir una botella con un mensaje?

El problema es que las nuevas herramientas no disponen de baterías que duren lo suficiente. Los satélites que siguen a boyas que tienen baterías que pueden durar cinco años, pero una tabla de surf en puede tardar seis años en volver. La moderna tecnología está bien para periodos cortos, pero  no dura lo suficiente para funcionar en las escalas del océano, que son mucho más largas.

“Creo que algunos científicos están minusvalorando la importancia de estos giros”

¿No le parece que algunos científicos creen que el rastreo de objetos a la deriva es solo algo romántico, que no se lo toman en serio?

Creo que a algunos se les está escapando lo que significa que un mensaje en una botella dé la vuelta a una de estas corrientes circulares. El más corto tarda 9 meses en completar el giro y el más largo tarda seis años, de manera que los mensajes en botellas son la única manera de monitorizar el giro completo. Creo que estamos minusvalorando la importancia de estos giros. El estudio de la basura y los objetos que flotan no está reconocido como una disciplina científica en oceanografía, todo el mundo cree que es romántico pero que no significa nada. Y la respuesta es que sí significa algo y que no están entendiendo su importancia.

“La gente olvida que Colón era un rastreador de playas”

De hecho, si no hubiera sido por las pistas de la basura arrastrada a las Azores, quizá habríamos tardado más en descubrir América, ¿no?

Sí, la gente olvida que Colón era un rastreador de playas [“beachcomber”] (risas). Él vio cosas que pensó que debían venir de China, como semillas, restos de palmeras y algunos kayaks de bambú que pensó que venían de allí. Si no hubiera sido por aquellos objetos flotantes tal vez no habría convencido a la reina para que le prestara sus barcos. 

Si tuviera que dejar un último mensaje a la humanidad en una botella, para que se encontrara en el futuro, ¿cuál sería?

Pediría a la gente que cuente una historia y la ponga dentro de una botella, una historia sobre cómo el amor le cambió la vida. O que meta un billete de diez dólares en su interior. Hay mucha gente pobre en el mundo y eso puede cambiar la vida de alguien para siempre.