En el mundo hay aproximadamente 50.000 millones de aves de 9700 especies diferentes de las cuales solo cuatro pertenecen a lo que los investigadores llaman "el club de los mil millones”, es decir, especies con una población mundial estimada por encima de esta cifra. Se trata del gorrión común, que encabeza este grupo exclusivo con 1.600 millones, al estornino europeo (1.300 millones), la gaviota de Delaware (1.200 millones) y la golondrina común (1.100 millones). Así se desprende un estudio, liderado por los investigadores australianos Will Cornwell y Corey Callaghan en el que se recoge el recuento global de pájaros más ambicioso hasta la fecha.

El estudio, publicado este lunes en la revista PNAS, también identifica a un 12 por ciento de las especies de aves con menor población que no superan los 5000 ejemplares en todo el planeta, entre las que están el charrán chino, el matorralero bullicioso y rascón de Wallace. Los autores también recogen los grupos de aves más minoritarios, como el torillo pechinegro, endémico de Australia, del que se calcula que quedan menos de cien ejemplares

El estudio está basado en las observaciones de más de 600.000 ciudadanos de todo el mundo que colaboraron en la identificación de pájaros a través de la plataforma eBird entre 2010 y 2019. Gracias a la ciencia ciudadana, mediante una serie de algoritmos detallados, los autores han conseguido estimar cuántas aves pertenecen a 9700 especies diferentes, incluidas aves no voladoras como emús y pingüinos, y han establecido que en la actualidad hay aproximadamente seis aves por cada humano en el planeta.  

Un censo global de aves

“Los seres humanos hemos dedicado mucho esfuerzo a contar a los miembros de nuestra propia especie, que somos 7.800 millones", asegura Cornwell, ecólogo y coautor principal del estudio. "Este es el primer esfuerzo integral para censar un conjunto de otras especies”. Este cálculo ha tenido en cuenta la "detectabilidad" de cada especie, es decir, la probabilidad de que una persona haya detectado esta ave y enviado el avistamiento a la plataforma eBird, coordinado por el Laboratorio de Ornitología de Cornell. La detectabilidad puede incluir factores como su tamaño, color, si vuelan en bandadas y si viven cerca de las ciudades.

"Cuantificar la abundancia de una especie es un primer paso crucial en la conservación”

"Si bien este estudio se centra en las aves, nuestro enfoque de integración de datos a gran escala podría actuar como un modelo para calcular las abundancias específicas de especies para otros grupos de animales", dice Callaghan."Cuantificar la abundancia de una especie es un primer paso crucial en la conservación. Al contar adecuadamente lo que hay, aprendemos qué especies pueden ser vulnerables y podemos rastrear cómo estos patrones cambian con el tiempo; en otras palabras, podemos comprender mejor nuestras líneas de partida”. 

Aves sin censar

El conjunto de datos del estudio incluye registros de casi todas las especies de aves (92 por ciento) actualmente vivas. Sin embargo, los investigadores dicen que es poco probable que el 8 por ciento restante, que se excluyó por ser tan raro que carecían de datos disponibles, tenga un gran impacto en la estimación general.

Una bandada de cacatúas en Australia | Corey T. Callaghan

En cuanto a las especies más numerosas, “fue sorprendente que solo unas pocas especies dominen el número total de aves individuales en el mundo", dice Callaghan. “¿Qué tienen esas especies, evolutivamente, que las ha hecho tan exitosas?”, se pregunta. Los autores esperan poder obtener datos muy valiosos sobre el progreso de estas poblaciones repitiendo periódicamente el estudio. "Podremos saber cómo les está yendo a estas especies repitiendo el estudio en cinco o 10 años", dice Cornwell.  "Si su población está disminuyendo, podría ser una verdadera alarma para la salud de nuestro ecosistema”.

Posibles sesgos

El Laboratorio de Ornitología de Cornell, que administra el sitio de eBird, ha hecho que los datos estén disponibles gratuitamente. "Las grandes bases de datos de ciencia ciudadana global como eBird están revolucionando nuestra capacidad para estudiar macroecología", dice Cornwell. "Este tipo de datos simplemente no estaba disponible hace una década”. Si bien el equipo de investigación confía en sus estimaciones, reconoce que cierto grado de incertidumbre es inevitable cuando se trabaja con grandes conjuntos de datos como este. Por ejemplo, es más probable que las personas que documentan los avistamientos busquen especies raras, o una especie puede ser tan rara que simplemente no hay suficientes datos.

Un ejemplo de los mapas de abundancia de especies | Cornell Lab of Ornithology

"Es necesario un rango de incertidumbre al hacer estimaciones a nivel global", dice el profesor Shinichi Nakagawa, ecólogo y estadístico de UNSW Science y coautor principal del artículo. "Nuestros hallazgos, aunque aproximados en algunas áreas, representan los mejores datos disponibles que tenemos actualmente para muchas especies”. Además, se agregan continuamente nuevos datos a eBird tanto de registros pasados ​​como de avistamientos actuales. "Necesitaremos repetir y perfeccionar este esfuerzo para controlar realmente la biodiversidad, especialmente a medida que los cambios causados ​​por el hombre en el mundo continúan y se intensifican",  concluye Callaghan.

Referencia: Global abundance estimates for 9,700 bird species (PNAS)