El equipo de Jeffrey Mogil, de la Universidad de McGill, en Montreal, estudia desde hace años la respuesta de los ratones al dolor con vistas al desarrollo de nuevos fármacos. Su forma de medir el dolor en estos animales es muy particular porque se basa en los gestos faciales de los ratones, a través de los que pueden interpretar si el estímulo es más o menos fuerte. El sistema es una adaptación del código para analizar el dolor en los bebés, que no se pueden expresar, de modo que si el ratón cierra los ojos, contrae las mejillas y la nariz o retrae los bigotes, los científicos saben qué intensidad está teniendo el dolor en determinado momento.

Se trata de una respuesta a una mezcla de sustancias químicas presentes en el sudor humano

Mientras desarrollaban una serie de experimentos en esta línea, Mogil y su equipo decidieron poner a prueba si los ratones sentían el mismo nivel de dolor cuando era aplicado por una experimentadora, mujer, o por un hombre, y descubrieron que había importantes diferencias. Cuando el estímulo era aplicado por un experimentador, de sexo masculino, los resultados de dolor eran menores debido a una reacción conocida como "analgesia por estrés". Es decir, ante la presencia masculina los ratones se estaban estresando.

Mogil y los suyos siguieron con los experimentos y vieron que la reacción se produce como respuesta a una mezcla de sustancias químicas presentes en el sudor humano. Los ratones mostraban un aumento en los niveles de corticosterona - una hormona relacionada con el estrés - además de un aumento de la temperatura. Para confirmar el efecto repitieron los experimentos sin la presencia de la persona, sino simplemente con prendas de ropa impregnadas con el olor del sudor de un hombre.

¿Cómo puede afectar esto a los experimentos? Los autores del trabajo, publicado en Nature Methods, consideran que "el estrés producido por experimentadores masculinos puede representar una fuente de confusiones en muchas de las pruebas con animales que se realizan, incluidas incluso aquellas que no tienen que ver con el comportamiento de los ratones y en las que los tejidos se obtuvieron de ratones sacrificados por personal masculino o femenino".

“Algunos experimentos se han ido al traste porque han hecho obras en el laboratorio de al  lado

"En principio debería pasar a ser un factor más de los que se tienen en cuenta", explica Lucas Sánchez, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) que trabaja a diario con ratones. "Se ha estudiado que incluso hay que tener en cuenta los ritmos circadianos, pues no es lo mismo que le pinches un día por la mañana y otro por la tarde, porque no  pillas al animal en el mismo estado", recalca. "Somos muy cuidadosos con los detalles porque los ratones son muy sensibles a muchos factores, como el sonido. Algunos experimentos se han ido al traste porque han hecho obras en el laboratorio de al  lado", por ejemplo.

Revisar todos los millones de experimentos realizados hasta la fecha para tener en cuenta si el experimentador era un hombre sería una tarea impracticable, pero los autores de este nuevo estudio proponen que los laboratorios de todo el mundo empiecen a tener en cuenta este factor a la hora de realizar experimentos en los que este estrés inducido pueda alterar los resultados. Y que midan cuidadosamente el efecto de los hombres sobre los ratones.

Referencia: Olfactory exposure to males, including men, causes stress and related analgesia in rodents (Nature Methods)