La escena que quedó reflejada para siempre sobre el lecho del río Paluxy, en Texas, se produjo en algún momento del Cretácico inferior, hace 110 millones de años. Sobre la roca quedaron marcadas las huellas de dos dinosaurios, un gran saurópodo herbívoro y un terópodo carnívoro, el grupo al que pertenecía el Tiranosaurio rex.

Por la disposición de las huellas, que se extienden a lo largo de 45 metros, está claro que el primero iba delante y el depredador seguía sus pasos. Era una escena de caza. Pero las huellas, descubiertas por el paleontólogo Roland T. Bird en 1940, se sacaron del lugar y en las idas y venidas a diferentes instituciones se perdieron y destruyeron parcialmente.

Por suerte, Bird tomó en su día  17 fotografías de la escena, que se han conservado, y un equipo de científicos encabezados por Peter Falkingham, del Royal Veterinary College, las ha utilizado para reconstruir en tres dimensiones las huellas perdidas.

El trabajo, que se publicaba hace unos días en PLOS ONE, ofrece un modelo en 3D que permite a los científicos estudiar lo que allí pasó como si estuvieran viendo el lecho original. "Esto significa", asegura Falkingham, “que podríamos hacer lo mismo con especímenes perdidos o dañados, e incluso sitios completos, si tenemos fotografías tomadas en su momento".

Referencia: Historical Photogrammetry: Bird's Paluxy River Dinosaur Chase Sequence Digitally Reconstructed as It Was prior to Excavation 70 Years Ago (PLOS ONE)

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