Sobre la calidad del sonido Stradivarius se ha publicado casi de todo. Que los violines fueron construidos con madera de barcos hundidos, que la pequeña edad de hielo vivida en Europa pudo cambiar la calidad de la madera o que el viejo lutier trató los instrumentos con una solución secreta de sales metálicas.  Algunos científicos han analizado las propiedades de la madera y del barniz en busca de la superioridad de estos violines, pero solo ahora se ha puesto en cuestión la premisa fundamental: ¿realmente son tan superiores?

El equipo de Claudia Fritz, del Instituto Jean le Rond d'Alembert, ha reunido a diez "renombrados solistas" de violín y les ha pedido participar en un curioso experimento. La prueba consistía en probar y valorar a ciegas doce violines, la mitad de ellos de nueva fabricación y la otra mitad viejos instrumentos (cinco de seis los eran Stradivarius).

Los músicos, que tocaron con los ojos vendados, probaron los violines en una sala de ensayo y en un teatro con capacidad para 300 personas durante un tiempo total de 1 hora y 15 minutos cada uno.

Seis de los diez solistas eligieron un instrumento nuevo

Cuando se les pidió que eligieran uno de ellos para tocar en una hipotética gira de conciertos, seis de los diez solistas eligieron un instrumento nuevo. En concreto, uno de los violines de nueva fabricación fue el mejor valorado por todos y, en promedio, le dieron una nota más alta a los violines nuevos que a los viejos.

Los músicos valoraron cualidades como la facilidad para tocar, el timbre o la proyección del instrumento. Pero en general fracasaron estrepitosamente cuando se les pidió identificar cuál era el instrumento con más solera.

El músico Stéphane Tran Ngoc, durante las pruebas (Foto: C. Fritz)

“El trabajo pone en duda las creencias sobre los viejos violines italianos” 

"Estos resultados", escriben los autores del estudio, "confirman y amplían los primeros trabajos sobre el tema y presentan un importante desafío a las creencias casi canónicas sobre los viejos violines italianos". El trabajo anterior sobre la calidad de los Stradivarius mostraba los mismos resultados, pero se realizó con menos violines (seis), los solistas tocaron menos tiempo (1 hora) y solo se probó un escenario (la habitación de un hotel). Aunque los violines no tengan una propiedad que los haga distinguibles en términos objetivos de los otros, es de prever que el fetichismo por las viejas piezas de madera seguirá vivo durante siglos. 

Referencia: Soloist evaluations of six Old Italian and six new violins (PNAS)

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