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Ciencia

El MIT tiene una idea para evitar un nuevo Fukushima: construir centrales nucleares flotantes

Posible configuración de una central nuclear flotante

Cuando el tsunami golpeó la central nuclear de Fukushima Daiichi en 2011, el principal problema fue que los técnicos no fueron capaces de restablecer el suministro eléctrico y refrigerar los reactores. La sucesión de problemas llevó a un recalentamiento que causó el mayor accidente nuclear desde Chernóbil con consecuencias fatales para la población.

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) acaba de presentar un sistema que pretende ser una alternativa a las centrales tradicionales y evitar problemas como el que se vivió en la central japonesa. La idea consiste en construir centrales nucleares flotantes - siguiendo el modelo de las plataformas petrolíferas y de gas - en las que el reactor estaría permanentemente sumergido y refrigerado por la propia agua del mar. Estas centrales, asegura Jacopo Buongiorno, se construirían en la costa y se remolcarían antes de su puesta en funcionamiento varios kilómetros mar adentro para conectarlas posteriormente al suministro eléctrico de las ciudades frente a las que se situarían.

Aunque esta idea ya está siendo desarrollada por los rusos - con centrales en el interior de barcos - el modelo presentado por el MIT, según los autores de la propuesta, presenta más ventajas de seguridad. La primera y más importante es que en caso de terremoto o tsunami las infraestructuras permanecerían intactas, ya que se encuentran flotando lejos de la costa. La segunda ventaja es que, en el peor escenario - en el que el reactor sufriera algún tipo de daño - la central contaría con una fuente inagotable y permanente de refrigeración, ya que se encuentra sumergida en el agua del mar, de forma que no habría que intervenir para enfriar el combustible. "Debido a su distancia a la costa, incluso aunque ocurriera un accidente, no obligaría a evacuar a la gente y marcharse de sus trabajos o viviendas", añade Buongiorno, "ya que se podrían soltar los gases radiactivos bajo el agua y minimizar el impacto". 

“Incluso aunque ocurriera un accidente no obligaría a evacuar a la gente y marcharse de sus trabajos o viviendas”

La propuesta también tiene ventajas económicas, como el hecho de no utilizar cemento, y sociales, como que la centrales podrían situarse en lugares alejados de la población sin necesidad de buscar un lugar con un gran lago para refrigerarlas. Y el tamaño podría variar desde pequeñas plantas de 50 megavatios a grandes plantas de más de 1.000 megavatios. Buongiorno cree que esta propuesta puede resultar particularmente atractiva en zonas como Asia, donde hay alto riesgo de tsunamis y una creciente necesidad de energía, y lugares como Chile o algunos países de África. 

Fuente: MIT news

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