Mémesis

Papá ¿Por qué tienes Twitter?

Crónica de lo mejor y lo peor de 2015 en Twitter a través de una conversación Padre-hija

Contrastes...
Contrastes... Kurioso

Habíamos llegado pronto a la estación de Atocha y como nos sobraba tiempo le dije a mi hija que le invitaba a algo antes de partir mientras observábamos a las viejas tortugas que infestan el estanque.

—Papá… ¿Por qué tienes Twitter?

Sin rodeos, sin preámbulos, sin pensárselo dos veces. Los hijos disparan rápido y siempre lo hacen a órganos vitales. Vivo pegado a un móvil y la niña solo quería respuestas.

Ella que alimenta sus relaciones digitales con SnapChat. Ella que firma sus fotografías con poemas reciclados en Instagram. Ella que no se pierde un vídeo de youtubers con más acné que cerebro. Ella que vomita todo tipo de emojis en varios grupos de whatsapp y no ha mandado un SMS en su vida.

Ella no tiene Twitter.

Nunca encontró allí cobijo su curiosidad preadolescente. Nunca entendió un timeline público, unas noticias dispersas, unos usuarios desconocidos que no interactúan, que no charlan, que solo insultan.. una mierda, vamos. (Pongo letras a su pensamiento).

Sin levantar la mirada de mi móvil empiezo a construir una respuesta. Una salida que me libre de este embrollo. No sé por dónde empezar, pero barrunto que voy a meter la pata:

—Ahora mismo es mi trabajo, Irene.

¡Mierda!… Acabo de darle la razón. Twitter es aburrido, para gente encorbatada y con portafolios, para rellenar esos 5 minutos de lectura en el Metro. Para saber el resultado de tu equipo de fútbol antes que en la tele. Para leer los titulares cuando nunca leíste las noticias... Intento arreglarlo y salir airoso para no perder el hilo, algo dentro me dice que hay una lección por dar. Me gusta Twitter y todo lo que me gusta quiero compartirlo con mis hijos… tenemos mucho tiempo.

—…Y yo amo mi trabajo— respondo rapidamente.

Su cara pasó de la absoluta indiferencia a la mayor de las condescendencias. No es mucho, pero no he perdido el hilo. Hay esperanza por captar su atención.

— ¿Tu trabajo es leer cosas que dicen desconocidos?

— No. Mi trabajo es enterarme de lo que está pasando. Buscar la noticia donde todavía hay solo anécdota. Encontrar historias donde solo hay conversación, donde solo hay gente contando su vida a otra gente. Gente, la mayoría de las veces, desconocida. Gente incluso que no tiene Twitter, como tú.

Te pongo un ejemplo. ¿Sabes que ahora mismo hay una crisis de refugiados e inmigrantes en toda Europa por las guerras de Siria y del medio Oriente, verdad?

—Sí Papá, sale en todas las televisiones… un rollo de esos.

—La crisis tuvo un punto de inflexión en Septiembre. Miles de refugiados abandonaban sus casas en Siria para venir aquí. Gente como tú o como yo, con móviles, con ropa de marca... No son pobres, son personas desplazadas por el miedo y las guerras que nos empeñamos en ignorar, como tú has hecho ahora.

Una noche estaba mirando el Twitter y perdiendo el tiempo (como dice tu madre) y me encontré con el siguiente mensaje de la policía Alemana:

—¿Qué es, Papá?

—Es el dibujo que un niño como tu hermano regaló a la policía al llegar a una ciudad segura. En él se puede ver los horrores que ha vivido en Siria y la esperanza y el agradecimiento al llegar a un mundo mejor.

—Muy bonito pero ¿Y qué tiene esto que ver con tu trabajo?

—Yo vi el Tweet alemán de madrugada y me di cuenta que nadie por aquí conocía la historia. En VoZPópuli fuimos los primeros en preparar y compartir la noticia, luego se hizo viral y salió en otros medios. Sin Twitter no hubiera sido posible.

Twitter ayuda a humanizar las noticias, a contarlas de una forma más realista porque es una excelente herramienta para conocer testimonios de primera mano, al alcance de cualquiera. Antes solo había unos pocos corresponsales y muchas agencias de noticias que distribuían la información con la que los diarios construían las crónicas. Ahora hay millones de personas mirando con lupa esas crónicas u otras nuevas noticias.

Ahora mientras las televisiones nos ahogan con bombas y casquería en Twitter, si sabes buscar, puedes encontrar la otra cara de la historia, la que no vende tanto pero también informa, la que construye realidades olvidadas.

Mira esta foto que encontré una semana antes sobre el mismo tema de los refugiados. Seguro que no la has visto en la tele:

—¿Y por qué sueltas a veces esas carcajadas cuando estás tuiteando?

—¡Cómo no me voy a reir con cosas como estas!

—Una de cosas que más atraen de esta red social es la forma en la que cada usuario construye esa realidad que compartimos todos. El humor es un acelerante para llegar a más gente. Hay cuentas que se disfrazan de un personaje famoso para hacer más divertido y ameno ese relato diario. Algunos son auténticos genios que merecerían un reconocimiento mayor.

—¿Como los youtubers?

—¡¡¡ARGGGGHHH!!! La diferencia es básicamente la formación. Un youtuber con dos millones de suscriptores puede conseguir la atracción de sus palmeros sin apenas abrir la boca. Solo busca visibilidad fácil. Un buen twittero con doscientos mil seguidores reales tiene que dominar el lenguaje, la síntesis, la editorialización de la realidad, el sarcasmo,... es mucho más difícil que atajar con la imagen o la chorrada audiovisual. Quizás esta conversación te lo aclare un poco.

 —El Youtuber es como una peli de aventuras y el Tuitero es más como un libro ¿No?

—¡Exacto! Por eso es mucho más útil y aprendes más con un buen libro que con una mediocre peli comercial, aunque esta sea más entretenida y atraiga más a la masa. Pero también puede ser divertido e instructivo. Yo me he muerto de risa siguiendo los ácidos comentarios en Twitter de todo lo que ha ido pasando este año; ya sean noticias menos trascendentes como la boda Gay de un político del PP o las interpretaciones ácidas de acontecimientos que, probablemente, saldrán en los libros de historia.

Comentarios, montajes, memes de gente normal que se ha abierto hueco única y exclusivamente por su gran talento. Gente que te da una visión mucho más amplia de la realidad de la que te intentan vender los medios tradicionales. Una foto en el periódico no cuenta lo mismo que una foto en Twitter. Mira y aprende:

Una de las cosas más interesantes de Twitter es la capacidad que tiene la Red para hacer destacar a gente talentosa sin necesidad de mecenas o apoyos comerciales. Si eres bueno y te expresas bien destacarás en esta meritocracia digital y eso es muchas veces un trampolín para conseguir otros empleos.

—¿Y hay memes guapos como en el whatsapp?

—¡Claro!... de eso no se libra ninguna red social pero Twitter tiene una ventaja frente a otras. Si sigues a las cuentas adecuadas los memes que realmente ves están pegados siempre a la actualidad. El filtro de la viralidad no permite dar la vuelta al baúl y repetir las chorradas del cuñado como el Whatsapp. Si no tiene gracia no se retuitea y no lo ves tan fácilmente. Pero eso sí, tienes que saber elegir lo que lees, como cuando entras en la biblioteca del colegio.

—Me lo estás poniendo muy bien ¿Por qué no me has abierto todavía una cuenta?

—Ni lo sueñes todavía. Twitter puede ser un arma y un infierno. Es una herramienta tan poderosa como maleable. La usan las ONG para captar apoyos pero también los terroristas para organizarse y hacer propaganda. La usan los acosadores para asediar a su presa, los timadores para pescar incautos, los políticos para captar votos, los estúpidos para su momento de gloria,… No es territorio para ingenuos. Si no conoces los peligros no compensan los beneficios.

Tanto es así que los gobiernos de medio planeta quieren controlarlo por encima del respeto a la libertad que se merece. Aquí en España han aprobado una #LeyMordaza que pretende vigilar y poner en cuarentena hipócritamente el humor negro y la libertad de expresión. Aunque se pongan histéricos cuando se lo recuerdas. ¡Perdónalos, porque no saben lo que hacen!

La parte amarga de Twitter está en los odios, los reproches y los linchamientos. Una plataforma que multiplica los errores, divide a la gente y polariza demasiado los debates. Muchas veces he pensado en abandonar este cocido rancio de digestión imposible pero al final te das cuenta que no es más que un espejo de la realidad. Lo que no soportamos estará irremediablemente allí fuera.

Somos muy dados a ridiculizar al anónimo, a reirnos del ignorante, a buscar los errores ajenos, al escarnio del político, de la multinacional poderosa, de la tienda de la esquina, de alguna estrella mediática. Twitter es un tablón de anuncios, de denuncias y de lloros. Un lugar en el que cada vez hay que escupir nuestras mierdas más alto y más fuerte para que se viralicen más que la anterior y nos escuchen. Y hay mucha gente que no está preparada para asimilarlo.

Esa crónica ponzoñosa tiene su máximo exponente en la política y en la crónica social. Territorios llenos de maniqueismos donde no caben tonalidades de gris. Muchos usuarios reprochan la literalidad de ironías y sarcasmos para amargarse la vida y montar incendios donde solo hay rescoldos. Nada de malo hay en opinar si tienes claro que Twitter no es más que un gran Bar.

Sin embargo, una de las mejores cosas que le ha pasado a la política últimamente es atender al debate de las redes sociales. Esto ha logrado acercar al político un poco más a la gente, aunque sea midiendo la viralidad de un meme, recibiendo hostias como platos, o riéndose hasta de su propia sombra.

—Cuéntame más de memes, es lo que más me gusta.

—A ti y parece que a todos. Hemos llegado a un punto que todo se explica con memes. Si no lo haces no llegas a la gente y esto está ‘memetizando’ en exceso la información. Una forma de relativizarlo todo que degrada el mensaje. Este artículo mismo recibiría muchas más visitas con un titular del estilo: “Lo mejores Tweets de 2015 ¿Te los vas a perder?”. Es la moda del ‘Clickbaiting’. Todo se prostituye por captar la atención de la gente sin importar demasiado el contenido.

Cuando Twitter nació el poder era más de la palabra, había maestros en encajar novelas en un Tweet (todavía los hay). Conforme ha ido madurando el verdadero poder se lo lleva la imagen (manipulada). La sutil línea entre el talento y la banalización de la información. Hay que ser igual de listo para saber trazarla que para saber leerla, es legítimo siempre que no pierdas la perspectiva. Mira lo que se puede contar o criticar manipulando un vídeo o imagen:

—O sea que solo hay chistes y chistes, como en el Whatsapp.

—No. Whatsapp es lo que tus colegas quieren que sea. Twitter es lo que tú quieres que sea. No puedes elegir a tus cuñados o familiares pero sí a tus seguidos de Twitter.

Este año ocurrió algo que ayudó a mitificar lo más humano de Twitter. Cuatro de los hashtag más utilizados del año han sido con motivo de los atentados de París. Toda la red, todo los países estuvieron juntos por una causa por primera vez en mucho tiempo. El humor que fue vilipendiado en enero en los atentados contra Charlie Hebdo fue el arma contra la infamia en Noviembre. El humor era la pregunta y a la vez la respuesta. Los memes, las viñetas dispararon contra el Estado Islámico y la red sirvió para concienciar, unificar criterios y canalizar la ayuda a víctimas y refugiados, los otros damnificados colaterales de los atentados. No todo son memes, ha habido mucha reflexión y de la buena:

—¡Papá, es la hora!... ¡perdemos el tren!

—Tranquila hija, si lo perdemos ya tenemos otra mala historia que contar en Twitter :-)

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