Las elecciones con más de un candidato tienen eso, que son follón. El listón de drama y plop twists que está poniendo esta campaña electoral madrileña no te lo soporta una telenovela turca. Lo que la semana pasada parecía un caso aislado (la grave amenaza sufrida por Pablo Iglesias), se ha convertido esta en un fenómeno viral.

No eres nadie en política española hasta que no te ponen dos balas en el buzón. El amarillismo se ha apoderado de la campaña hasta tal punto que lo más parecido a un discurso político lo dio Ayuso cuando dijo que lo bueno de Madrid es que puedes tomarte una cerveza después de trabajar. La noticia ya ha llegado al sur, donde andaluces y murcianos llevan toda la semana ensillando sus caballos para partir a la capital a probar tan popular zumo de cebada.

La presidenta ha reivindicado la peculiaridad de lo que ha definido como “vivir a la madrileña”. Vivir a la madrileña básicamente consiste en realizar un trabajo a cambio de un salario y gastártelo en alquilar un piso, en tiendas y bares. Es decir, lo mismo que en el resto del mundo pero más caro. La tercera cima de su discurso la dio en el programa de Alsina, cuando utilizó como baza electoral que en Madrid puedes dejar a tu pareja y no volver a cruzarte con ella, es decir, reivindicó como mérito propio que Madrid tenga tres millones de habitantes. Bien, pues este discurso arrasa en las encuestas, imaginad cómo serán los otros.

Esta semana se ha tuiteado mucho a la madrileña, escribiendo caracteres en el móvil y dándole a enviar.

Y el offtopic de esta semana lo podríamos titular: cosas dadaístas que produce internet. Nos ha dejado El Risitas, un personaje que alcanzó la popularidad a principios de siglo en el programa de Jesús Quintero y tuvo una inesperada segunda ola de éxito cuando en los foros de medio mundo se viralizó el vídeo de ‘Las paelleras’ que lo convirtió en meme global.

Internet hizo famoso al Risitas en Finlandia, donde llegó a grabar un anuncio de pizzas, y ha hecho que un producto descatalogado en su momento como el Nestlé Jungly, una tableta de chocolate con leche de un euro, vuelva a las tiendas con alarmas antirrobo. La historia empezó con una petición en Change para que el producto volviese, que las redes convirtieron en una especie de histeria colectiva que idealizó el producto e hizo que la empresa lo relanzase.

Desde entonces las existencias escasean y se han llegado a pagar más de 6.000€ en una subasta por una única tableta, comprada por el streamer Ibai Llanos. No verás dos capítulos de Black Mirror tan rebuscados como las historias del Risitas y de Nestlé Jungly.