Mémesis

Un tuitero cuenta "la odisea" de viajar a China: lejía para las heces, sensores en la puerta, códigos QR...

El usuario Nyscalo deja en evidencia las escasas medidas sanitarias que se toman en el aeropuerto de Barajas frente a las fuertes restricciones que existen en China

Un tuitero cuenta "la odisea" de viajar a China: lejía para las heces, sensores en la puerta, códigos QR...
Un tuitero cuenta "la odisea" de viajar a China: lejía para las heces, sensores en la puerta, códigos QR... Twitter

El tuitero Nyscalo ha explicado en un hilo de Twitter cómo fue su viaje de regreso de Madrid a la ciudad china de Shangái, donde reside. "Una odisea" que nada tiene que ver con las escasas medidas sanitarias por el coronavirus que se toman con los turistas en el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas donde solo tuvo que rellenar "un formulario" al llegar a España.

Su relato se ha hecho viral y en cuestión de horas ha obtenido más de 48.000 'me gusta' y se ha compartido más de 30.000 veces. Para salir de España, tuvo que presentar en la embajada china una PCR negativa hecha en las 72 horas previas al vuelo.

El tuitero comienza escribiendo: "Vivo en Shanghái, China. En el país que ha logrado contener el virus y en donde la vida ha vuelto a la normalidad. Por razones familiares, he pasado unas semanas en Madrid. Esta es la vuelta de mi vuelta a China. Para alucinar". 

"Comenzamos en España donde, aparte del visado en regla, también necesitas presentar una PCR con resultado negativo hecho en las 72h previas al vuelo. Tienes que enviar el informedel test a la Embajada china, que te lo devolverá sellado vía email. Es solo el principio de la ODISEA. Ya en Shanghái, nos van sacando del avión en pequeños grupos; el desalojo puede durar hasta dos horas", escribe mientras aporta fotos de cada detalle que cuenta.

"El relato continúa: "Al poner un pie en el aeropuerto, te das cuenta de que has aterrizado en otro planeta. Absolutamente todo el personal del aeropuerto viste con traje protector, capucha y escudo facial incluidos.

"Nos asignan un QR. Los policías también van de astronautas"

Nyscalo explica después: "Ya en la terminal, nos asignan un QR. No hay nada abierto, ni se escuchan anuncios por megafonía. Parece vacío, pero está lleno de gente que, como yo, hace las colas en silencio. Todo está perfectamente organizado, tanto que comienzas a sentirte como una rata en un laboratorio".

"A continuación, la segunda PCR (te sientas, te escanean el QR y comienza el tercio de las banderillas: ni Manolete las hincaba tan al fondo) y pasamos a inmigración. Es imposible distinguir a los policías que revisan tu pasaporte porque también van de astronautas".

Pastillas de lejía para las heces

El usuario de Twitter escribe luego: "Recogida la maleta, nos van separando por grupos para enviarnos a un hotel, donde haremos la cuarentena. Por si os lo estáis preguntando: sí, el hotel lo paga el viajero. Y no, no lo elije él. Y sí, todo el mundo tiene que hacer cuarentena vigilada, tanto chinos como extranjeros".

"Se trata de hoteles especialmente acondicionados donde al llegar te dan un termómetro y unas pastillas de lejía para que disuelvas en las heces antes de tirar de la cadena. El mío era decente, pero solo eso. La comida pasable, aunque a lo largo de los días se hacía cuesta arriba.

"El control es total"

La cosa no queda aquí. "Cada día tienes que enviar a través de un QR tu temperatura corporal, a las 9 y a las 2. Prohibido dejar la habitación bajo ningún concepto. Puede pedir comida fuera: leche, galletas o pan de molde, pero nada que venga cocinado de un restaurante.

El control es extremo. "De vez en cuando se pasan por tu puerta y te hacen tomarte la temperatura delante de ellos. El control es total. Teletrabajo, mucha lectura, series y dormitar (quizá no en ese orden). La primera semana se pasó rápido. El trato es aséptico y, a veces, rudo. Pedí un cuchillo para pelar la fruta y, aludiendo motivos de seguridad, me lo denegaron".

"La segunda semana de cuarentena pude pasarla en casa al residir en Shanghái"

Después relata otra prueba más que le hicieron para asegurarse de que no tenía covid-19. "Otro día vinieron a meterme un bastoncillo en la boca para otra prueba y por poco me hacen una traqueotomía"

"Cada uno aprovecha el tiempo lo mejor que puede. Mi amigo Jorge, deportista redomado, se vio en la misma situación hace apenas unas semanas y el tío se hizo una media maratón en los 8 metros de pasillo con los que contaba en su habitación. When there is a will, there is a way".

Sensor en la puerta y una cámara de seguridad

Las medidas de seguridad son tan restrictivas que continúan después de salir del hotel. "Como resido en Shanghái, me han dejado pasar la segunda semana de cuarentena en casa. El día antes del traslado en furgoneta, mi mujer me llamó para decirme que acababan de instalar un sensor en la puerta y una cámara de seguridad. Comenzaba a sentirme como Al Capone".

"El traslado fue en una furgoneta. Dos tipos vestidos de astronauta me llevaron hasta mi urbanización. Allí, 2 policías me esperaban para leerme lo que serían mis obligaciones (tiene derecho a un abogado, todo lo que diga…). Uno de ellos grababa el proceso con una mini cámara".

Además, recibe la visita de un médico dos veces al día. "La vida en casa ha sido más fácil. Podía pedir comida de fuera y el comité vecinal se encargaba de subírmela. Dos veces al día venía un médico a medirme la temperatura. Ni que decir tiene que mi mujer ha tenido que pasar esa semana en casa de una amiga".

"El día 12 de cuarentena vino un médico a hacerme el último PCR, otras dos banderillas para la saca. Dos días después era por fin libre", escribe.

En Barajas solo tuvo que rellenar un formulario a mano

Por todas estas medidas sanitarias es más que comprensible que China tenga más controlados los contagios por coronavirus. "Muchos os preguntáis cómo es posible que un país tan grande haya sido capaz de contener el virus. Esto que acabo de contaros lo hacen con todas las personas que entran a China, nacionales y extranjeros".

Por último, lo compara con lo único que le pidieron hacer al aterrizar en el aeropuerto de Madrid. "Cuando a finales de septiembre hice el camino inverso, lo único que tuve que hacer al llegar a Barajas fue rellenar un formulario… a mano. Diferencias...".

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