La diputada de Vox por la Asamblea de Madrid, Alicia Rubio, ha dado vuelo este viernes a la teoría de la conspiración que asegura que las vacunas contra la covid generan efectos secundarios, en este caso imantación, compartiendo un hilo en Twitter con vídeos en el que varios usuarios aseguran que se les pegan objetos metálicos en los brazos tras recibir la vacuna.

"Tengo bastantes vídeos de vacunados con imantación en el lugar de la vacuna. Me gustaría que me dijeran si esto está sucediendo, o no. Y, si es así ¿por qué sucede? Si no es así, ¿por qué se han confabulado tantos ciudadanos en contar este cuento?", dice Rubio en su hilo, antes de compartir 13 vídeos distintos de usuarios que denuncian los presuntos hechos.

Acostumbrada a las polémicas

No es, sin embargo, el primer charco en el que se mete Rubio, profesora de educación física de profesión y autora del libro 'Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres'. En 2019 sus controvertidas palabras en las que tachaba al feminismo de "cáncer"levantaron una gran polémica. “Las mujeres de Vox, sin victimismos y sin privilegios, nos abrimos camino compitiendo con los hombres, no con cuotas en la entrepierna”. “Como dice Milo Yiannopoulos el feminismo es cáncer”, señaló entonces.

Después llegó la polémica propuesta de la diputada y profesora: "Yo pondría como asignatura obligatoria, en vez de feminismo, costura, empodera mucho coser un botón". Unas palabras que pronunció durante un debate de una proposición no de ley (PNL) propuesta por Unidas Podemos consensuada con el PSOE y Más Madrid en la que instaba al Gobierno madrileño a implementar medidas para combatir los estereotipos sexistas en el colegio, que la Asamblea ha rechazado con los votos del PP, Ciudadanos y Vox.

La diputada regionalista consideró que, lo que hasta ahora ha hecho el feminismo ante los “asesinatos y maltratos a mujeres es utilizar dinero público para no hacer nada”. Además, la diputada de Vox ha dicho estar preocupada por el "lesboterrorismo" y el "pornofeminismo".

Unas palabras que provocaron que recibiera un escrache de un grupo de activistas al grito de "vergüenza" mientras participaba en una conferencia sobre la custodia compartida en un centro deportivo de Alcobendas.