Semana de despedidas, Sergio Ramos deja su club de toda la vida y nosotros la mascarilla. El central dio una rueda de prensa en el Bernabéu anunciando los pormenores de su marcha, en la que explicó que, tras unas discrepancias en la negociación, decidió aceptar la oferta inicial de un año pero cuando la oferta ya no existía. Vamos, que Florentino recibió un fax en su despacho a las 00:01 negando con la cabeza.

La marcha de Ramos deja un hueco irremplazable en El Hormiguero donde Trancas y Barrancas pugnarán por un puesto para realizar apnea, caminar sobre brasas y bailar la danza del vientre en sustitución de Pilar Rubio. Nos deja también nuestra fiel compañera de los últimos tiempos, la mascarilla, que ha pedido a Pedro Sánchez que planifique la temporada sin ella.

Ha sido indiscutiblemente el outfit de moda de la 2020/2021, junto a llevar los vaqueros rotos como si te hubiera atacado un Rottweiler. Las mascarillas han dicho mucho de nuestra personalidad. Hemos tenido a los hipocondríacos (FFP2 doble), los temerarios (quirúrgica con la nariz por fuera) y los españoles ‘muy españoles y mucho españoles’ que llevaban estampada en la cara su nacionalidad.

En el terreno político hemos asistido a una de las citas del año, la cumbre unilateral del G-2 entre Biden y Pedro Sánchez en los pasillos de la reunión de la OTAN, en la que los líderes de las dos potencias trataron los asuntos transversales que les afectan: la base de Rota y Enrique Iglesias. Se ha especulado mucho lo que ocurrió durante los 29 segundos de reunión, pero lo más probable es que Pedro Sánchez dijese: “I’m the President of Spain: paro, toros, paella…” y Biden contestase: “Disculpe, no llevo nada suelto”.

La cumbre, Ramos y el fin de las mascarillas, el tridente titular indiscutible de la semana en Twitter.

Ayer se hizo viral la propuesta de la organización LGTB Stonewall de sustituir el término ‘madre’ por otro más inclusivo como ‘progenitor que ha dado a luz’. Una propuesta, a mi juicio, con muchas lagunas. ¿Para qué utilizar una expresión ambigua y retórica como ‘dar a luz’, que puede significar muchas cosas, en lugar de la más clara ‘progenitor que expulsa humanos por la vagina’? Incomprensible. Hemos conocido también al niño que habla como si Íñigo Errejón hubiese sido su maestro de Primaria.