La carrera de las especies

¿Quién ganaría la maratón de las especies?

¿Qué animal terrestre acabaría antes los 42 kilómetros y 195 metros de Filípides? ¿Tendríamos nosotros alguna oportunidad frente al caballo, al Husky o al avestruz? La respuesta la tiene la evolución, el instinto cazador, la experiencia migratoria y las estructuras fisiológicas derivadas. Hay sorpresas.

¿Qué ser vivo correría en menos tiempo una maratón?
¿Qué ser vivo correría en menos tiempo una maratón? Wiki

La carrera imposible está a punto de comenzar. Los mejores cursoriales del planeta en la línea de salida. Un tigre, un camello, un perro, un caballo, una avestruz y un humano se reúnen en la línea de salida para confirmarse como el mejor corredor de resistencia (media) que ha dado la naturaleza. Cada uno presenta la mejor baza adaptada dentro de su especie: Un tigre siberiano, un caballo Akhal-Teke, un perro Husky siberiano, un Camello arábigo (dromedario), un Struthio camelus (avestruz africano) y un humano keniata.

Temperatura 27 grados, humedad relativa del 70%. Caminos de tierra. Todos los competidores desnudos. Las condiciones meteorológicas van a ser claves. No todos los animales cursoriales se adaptan igual a ellas. Y han entrenado a lo largo de los siglos para condiciones muy diversas.

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El entrenamiento ha sido duro. Sesenta millones de años trabajando su evolución para llegar a estructuras fisiológicas hiper-adaptadas. Algunos, como el avestruz, están todavía a medio camino. Evolutivamente son ratites o agrupamientos artificiales de aves que están buscando su sitio y han perdido independientemente la capacidad de volar. Pero a cambio ahora corren de una manera magistral para huir de sus depredadores, es su ventaja competitiva… y no, no esconden la cabeza en la arena, agachan la cabeza para mimetizarse con un arbusto, salen corriendo o atacan con sus alas atrofiadas.

Los avestruces pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora —por encima de muchos mamíferos— y solo superado en explosividad por el guepardo y el tigre siberiano… Corre tan rápido que no necesita volar. Pero ¿y su resistencia? ¿Aguantarán los 42 kilómetros a ese ritmo? ¿Pueden sus músculos y tendones adaptarse a esas distancias? Miren este vídeo:

El problema del avestruz es otro. Su cerebro es más pequeño que sus globos oculares. Es un animal increíblemente estúpido que puede cometer muchos errores. Y es tan estúpido porque no necesita más que velocidad para huir de sus depredadores.

¡Comienza la carrera!

El primero en tomar ventaja es el tigre siberiano, seguido de cerca por el avestruz. De todos nuestros competidores el tigre es el que mayor velocidad punta tiene. El primer kilómetro lo hace en menos de un minuto cuando el más lento —el hombre— todavía no ha recorrido ni 250 metros (y a ritmo de récord del mundo de su especie).

Pero a los dos minutos el tigre tiene que abandonar la carrera. Necesita 45 minutos para reposar y volver a correr a ritmo. Su metabolismo no es apropiado. Son poderosos cazadores, capaces de recorrer cientos de kilómetros para encontrar búfalos, ciervos, jabalíes u otros grandes mamíferos. Pero esa distancia no la recorre corriendo. Guardan su explosividad anatómica para los 2 minutos de caza. Primer abandono.

El segundo en caer va a ser el Husky siberiano. A pesar de ser un animal capaz de correr 80 kilómetros sin parar en menos de cuatro horas (183 kilómetros en un día) las condiciones meteorológicas condicionan el reto. Un perro nacido para correr en la nieve y con temperaturas bajo cero abandonaría jadeando por la imposibilidad de disipar el calor por su boca. En la nieve haría un tiempazo de 1 hora y 19 minutos pero hoy acabará la carrera en última posición.

El humano —el que peor ha salido— es el mejor de todos en estrategia y adaptabilidad. Y por eso se reserva. Su mayor capacidad cerebral le hace un competidor nato. El mejor. Va a medir sus posibilidades y las del resto de animales al milímetro. Estudiando sus debilidades. De todos es, sin duda, el que más va a aprovechar sus condiciones, el más competitivo… pero quizás no sea suficiente. Va descalzo y lleva expuesta su piel (sin pelo protector) al sol. Necesita hidratarse mucho.

Como nuestros antepasados eran cazadores-recolectores estamos genéticamente preparados para cubrir largas distancias. El hombre ha sido ‘cazador de persistencia’. Perseguía a su presas sin dejarles descansar, beber agua ni comer hasta que se rendían agotadas. De ahí nuestra habilidad adaptativa a las carreras largas.

A lo largo de millones de años hemos desarrollado una forma muy eficiente de correr, por lo que aunque pueda haber animales más rápidos, somos muy resistentes a largas distancias gracias a nuestra postura erguida y largas piernas, los dedos cortos, pies arqueados y una amplia capacidad de almacenamiento de combustible. No tenemos cola como los depredadores cursiales pero nuestros grandes y elevados glúteos nos ayudan a mejorar el equilibrio en carrera, aunque hoy no llevemos zapatillas.

Y nuestro entrenamiento evolutivo nos ha dado una ventaja sobre el resto. La transpiración y esa falta de pelo. El perro, el avestruz, el caballo... van a expulsar el calor del esfuerzo por la boca, la misma vía que necesitan para consumir oxígeno... esto les va a provocar que tengan que hacer paradas o bajadas de ritmo. El hombre utiliza la piel para sacar ese calor corporal sin jadear tanto. La sudoración es más eficiente. Si un animal se sobrecalienta, debe detenerse. Los seres humanos pueden seguir adelante a un ritmo más continuo ya que la temperatura juega a su favor.

Pero no es suficiente. Tenemos muchos problemas. Uno de ellos es que somos el único animal que no nacemos con esa resistencia. Tenemos que entrenarla. Y nuestro esfuerzo tiene un alto costo energético. Somos los que más energía gastamos en cada paso en relación a nuestro tamaño. Lo suplimos con voluntad.

También somos plantígrados. Apoyamos todo el pie para correr y en el esfuerzo somos menos competitivos mecánicamente que los digitígrados. Por ejemplo, el avestruz es el único ave que tiene dos dedos y no solo eso sino que camina y corre sobre la punta de ellos, minimizando el rozamiento. Además la musculatura la concentra muy cerca de la cadera, mejorando el centro de gravedad y la eficacia de esas larguísimas patas.  Nuestro caballo ha evolucionado también a partir de sus antepasados de cinco dedos para galopar sobre la uña de su dedo medio, la llamada pezuña.

Carrera de camellos de 10km completada en 12 minutos. A 50 km/h de media.

Con el tigre de espectador y el Husky muy rezagado a mitad de nuestra carrera el camello va muy cerca de cabeza. No hemos hablado de nuestro camello, el tapado de la competición. Es el único que no ha perdido un segundo para hidratarse. El problema de la transpiración lo soluciona con una temperatura corporal más baja. Se calienta más tarde. Puede mantener un ritmo fácil de 16 km/h (como el mejor keniata) durante… ¡18 horas! y —a diferencia del keniata— puede mantener picos de 65 km/h en tramos cortos. Y 30 km/h durante una hora con facilidad. Esto le llevará a completar la maratón en menos de 90 minutos.

El caballo y el hombre van más igualados por atrás. El caballo saca unos minutos al keniano. El caballo anglo-árabe es capaz de correr a 70 kilómetros por hora durante algunos minutos pero flaquea en la resistencia comparado con los mamíferos artiodáctilos (Camellos).

Caballos

El hombre ha ganado maratones a los caballos pero estos siempre llevaban jinetes.

Hay una carrera anual de 35 kilómetros en Gales entre hombres y caballos que nos sirve de referencia. Desde 1980 siempre ha ganado el caballo (con jinete); con la excepción de dos ediciones en las que el hombre quedó por delante por unos minutos. En nuestra carrera el equino ha ganado con 10 minutos de ventaja sobre el keniano. No lleva jinete ni montura.

Y el ganador es...

Pero nuestro ganador por biomecánica, estructura corporal, centro de gravedad apoyos, velocidad y metabolismo,...  es la disrupción evolutiva. El avestruz sería capaz de terminar la carrera en menos de una hora. Hay documentados tramos de  15 kilómetros con el animal corriendo a 50km/h mantenidos y más de 6 metros de zancada. Como un contrarrelojista del Tour. Dándole un margen de descanso para tres tramos bajaría de los 60 minutos con facilidad.

Anatomía

Anatomía comparada. Hombre-Avestruz. Fuente

El truco está en que utiliza la mitad de energía que el hombre para explotar la máxima velocidad. Según el especialista en mecánica musculoesquelética Jonas Rubenson, de la Universidad de Australia, esto se debe a que son capaces de almacenar el doble de energía en sus tendones de las patas. Diseñadas para zancadas rápidas y veloces.

Si su limitado cerebro encuentra la motivación suficiente para huir de un depredador sin despistarse  será capaz de ganar esta singular batalla sin ningún problema.

¿Acertaste?

Tiempos finales. Maratón de las especies. 42 kilómetros y 195 metros

  1. Struthio camelus (avestruz africano): 0:58:10
  2. Camello arábigo o dromedario: 1:23:20
  3. Caballo Akhal-Teke: 1:52:00
  4. Keniata: 2:02:57 (récord del mundo)
  5. Husky Siberiano: 3:47:04
  6. Tigre Siberiano: abandono

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