Mémesis

Uno de estos Tweets es delito, el otro libertad de expresión

La apología del Franquismo nunca ha sido delito en España mientras que dañar el prestigio de cualquier miembro de la Corona (ascendiente o descendiente) es un delito castigado de seis o veinticuatro meses de multa según el Código Penal. Las amenazas a la Casa Real en Redes Sociales se pueden considerar también terrorismo.

¿Libertad de expresión o Terrorismo?
¿Libertad de expresión o Terrorismo? Twitter

Nada hay más grande y respetable en este país que el honor de la Familia Real o de Carrero Blanco. Más que el de los que murieron por defender su reino. Nada que necesite más protección de nuestras leyes que el linaje Borbónico. Véase Ley Orgánica 1/2015.

A pesar de los discursos de Reyes y Eméritos llamando a la igualdad de la Corona para lavar sus trapos sucios no todos los españoles somos iguales ante la Ley. Que quede claro de una vez. Basta con leer el Título II de la Constitución, la citada ley o los dictámenes de los magistrados de la Audiencia Nacional.

"Para manifestar el rechazo a la Monarquía no es necesario vilipendiar al Rey hasta la desmesura"

Lo de arriba es parte de la sentencia condenatoria (6480€ de multa) al Coronel Amadeo Martínez Inglés por un delito de injurias e insultos graves a la Corona en su artículo ¿Por qué te callas ahora?

Escribir puede ser un delito cuando apuntas tan alto. A pesar de ello, 4 magistrados de aquel juicio votaron en contra con el argumento:

"No puede aceptarse una mayor protección penal del honor de los miembros de la Casa Real. Cuanto más arriba en la pirámide de poder, mayor sometimiento al control, al escrutinio y a la crítica pública”

Se puede insultar pero poquito... Pero ¿Por que el honor de los coronados vale más que el de los súbditos?

Porque si hay una Ley de Amnistía (1977) que impide juzgar a los culpables de nuestros grandes crímenes es incoherente que otra Ley castigue la apología de una responsabilidad no asumida. Es así de simple y terrorífico. No hay panegírico del 'borrón y cuenta nueva'. Un agujero jurídico que arrastramos a pesar de varios intentos parlamentarios:

Logotipo APR2

En una enmienda de 2013 transaccionada por el PSOE, Izquierda Plural, CiU, UPyD y UPN se propuso "incorporar al Código Penal la tipificación de las conductas que impliquen la apología o enaltecimiento del franquismo". Los votos en mayoría del PP (respaldada también por su mayoría social) tumbaron aquella enmienda. Hoy este mismo PP quiere regular los memes...

En esta escalada por acotar las injurias Reales y obviar las de la plebe se establece incluso una categoría de 'terrorista' al que utilice las Redes Sociales para amenazar gravemente a la Corona.

La ley es ambigua y confunde hasta a sus interpretadores. Opinar puede o no ser delito, amenazar puede o no ser terrorismo. Todo depende del criterio del que define el propio criterio y ese es el problema. En Alemania las apologías están definidas como el metro de platino iridiado del Museo de Pesas y Medidas de París. Así no hay espacio para las dudas.

En particular y como ejemplo práctico de como nos afecta el actual Código Penal. Si una persona injuriada no denuncia una ofensa o amenaza recibida en Redes Sociales el supuesto delito permanecerá impune. Sin embargo, si esta ofensa pública es una 'memez' de Felipe VI, Letizia, Alfonso XIII o, a saber, al primero de los Borbones las fuerzas de seguridad del Estado pueden actuar de oficio —o no— con el actual Código Penal en la mano. El prestigio real debe permanecer inmaculado, como en la Edad Media.

Algo parecido ocurre con las humillaciones a víctimas de terrorismo. Pueden ser delito aunque no medie denuncia alguna del ofendido. Sin embargo una ofensa al honor de un particular aunque sea mucho más clara necesita la participación jurídica del ofendido para llegar a ser delito.

En la práctica solo los casos mediáticos (Portada de Jueves, Caso Zapata, Caso Amadeo,...) acaban en los juzgados pero es esta ambigüedad la que crea una inseguridad jurídica entre los no privilegiados.

El agravio comparativo hace que constantemente puedan encontrarse Tweets y ofensas idénticas con distinto resultado según sea el ofendido. Una jurisprudencia malvada que confunde a los ciudadanos y no hace sino emborronar la calidad de nuestra justicia.



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