Mémesis

Cuando la tradición religiosa disculpa la crueldad

La Semana Santa está llena de representaciones religiosas que no pasarían el horario infantil de ninguna cadena europea.La tradición y el folclore apadrinan esta indulgencia con las representaciones violentas donde hay niños como protagonistas o meros espectadores.Procesiones que representan dramáticos arrestos, dolorosas flagelaciones o eternas crucifixiones.

La pasión de Cristo según la guardería
La pasión de Cristo según la guardería Twitter

“Un niño representando a Jesucristo agonizando en la cruz, flanqueado por otros dos menores de no más de 4 años ataviados con trajes de legionarios romanos y dos niñas, entre fingidos sollozos, en los papeles de María y María Magdalena”.

Ésta es la imagen de una escuela en Brasil que hace 2 años se convirtió en viral en Semana Santa a lo largo y ancho de nuestro mundo moderno. Niños y niñas representando la máxima alegoría cristiana: la muerte del hijo de Dios colgado de una cruz, sin atender más que a lo que sus mayores les dicen y haciéndoles partícipes, como si de un juego se tratase, de sus rituales de masoquismo reparador.

Unos niños participaron en un viacrucis infantil en un barrio de Tegucigalpa (Honduras), como parte de las actividades de Semana Santa. EFE/Gustavo Amador. Fuente.

Porque no son más que niños y niñas que representan el papel de parecerse a sus padres y madres, con traje de nazareno o mantilla, sin tener conocimiento de lo que aquello representa aún a riesgo de quedar en sus infantiles recuerdos aquellas caras de imaginería religiosa tristes, dolorosas, heridas… muertas.

Quizás sus progenitores sean mucho más precavidos en cuanto a otras fuentes de violencia cotidiana, como series de televisión, videojuegos y demás que estos pequeños ven a diario. Quizás no. Pero en este caso la “fe es ciega” y donde unos vemos un teatralización violenta, otros ven religiosidad y tradición.

Venga de donde venga, ya que aunque una de estas fotos sea realmente de España, como afirma el siguiente tuit, la otra lo hace de Venezuela, pero ambas son cristianas.

 Aunque la cosa cambie cuando unos títeres de cachiporra sean los que entren por la retina de sus retoños. Será entonces el momento de clamar al cielo pidiendo auxilio, aunque no con místicos fines, al alguacil, policía de turno o tribunal competente, ante aquella inusitada violencia inapropiada para menores, aún no habiendo flagelaciones o similar sobre carne real...

…o simulada.

 Y el problema no solo radica en que los niños que acuden a estas procesiones, en las que representan dramáticos arrestos, dolorosas flagelaciones y eternas crucifixiones, puedan ser partícipes pasivos de dicho espectáculo.

…sino que además hagan de altavoz para todas sus amistades de aquel espectáculo, fotografiando o grabando tan escabrosas imágenes.

Pero en España, aconfesional por definición, seguimos rizando el rizo en cuanto a poner en marcha la coctelera y mezclarlo todo: Religión, Política, Fuerzas Armadas, Negocios,… Así que este año no podían faltar los que piedra en mano, aprovechando para representar su justicia divina, haciendo a los niños también partícipes de una fe mal interpretada.

Aunque siempre nos quedará la posibilidad de que sean títeres los que representen la pasión y muerte de Jesús, esperando que así se monte menos lío.

Lo que sí sabemos todos es que los niños nunca mienten… y sus caras tampoco.

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