Mémesis

No. El wifi de tu móvil no provoca insomnio, aunque te lo diga la policía

Las ondas electromagnéticas NO perjudican tu sueño
Las ondas electromagnéticas NO perjudican tu sueño Mémesis /Wikipedia

El último episodio viral de la cuenta de twitter de la policía es una película de miedo. Durante la medianoche del lunes, con la alevosía y nocturnidad de los que no traman nada bueno, lanzó el último de sus polémicos consejos:

Casi dos millones de seguidores pudieron recoger la advertencia. Afortunadamente a esas horas de la noche las interacciones no llegan al 2% aunque el mensaje quede meridianamente claro y escrito negro sobre blanco. Una institución pública difundiendo recomendaciones pseudocientíficas sin evidencia científica de prestigio. ¡Carlos vuelve!

La contaminación invisible de móviles y redes Wifi no puede dejarte en vela. En primer lugar porque los móviles, una vez fabricados, no contaminan; en todo caso los procesos de generación de energía necesarios para hacerlos funcionar.  En segundo lugar porque no hay ninguna evidencia científica que demuestre que las redes wifi provoquen insomnio. Sino todo lo contrario (lo niegan).

—¡Alto ahí!... ¡Hay decenas de estudios y artículos que no opinan lo mismo! —dirán los que desconfíen de este y prefieran fiarse de una institución dependiente de un Ministerio y con casi dos siglos de antigüedad

—Pues no, replico yo. Basta con hacer una sencilla búsqueda en Google para comprobar que la mayoría de los artículos (incluso en medios de tirada nacional) que advierten del peligro de las ondas WiFi para tu descanso hacen referencia al mismo estudio ‘científico’, el Informe Bioinitiative, el comodín con el que juegan todos los movimientos anti wifi, anti antenas y anticiencia. Ejemplos:

Según este Informe existe una relación científicamente demostrada entre la exposición a las radiaciones no ionizantes (microondas, radiofrecuencia) y problemas en la salud.  Estos problemas irían desde el daño a las cadenas de nuestro ADN hasta la carcinogenicidad, pasando por el perjuicio a los espermatozoides, al feto y hasta a nuestro descanso.

Una bombilla, la radio, el móvil o el router wifi producen RADIACIÓN. Esa palabra maldita que nos da repelús con solo oírla ¡Haber estudiado!... hasta que aprendemos que el Sol, una mantita eléctrica o una caricia también producen otro tipo de RADIACIÓN, la térmica.

Las radiaciones del móvil, wifi o bombilla no son más que ondas electromagnéticas de distinta potencia. Son radiaciones no ionizantes (aquellas en las que no hay pérdida de electrones en la transmisión de energía) que no hacen daño porque no tienen la suficiente potencia para generar un calor apreciable. Un microondas, por ejemplo, produce también radiación no ionizante pero a una potencia 100.000 veces superior que tu router wifi.

La radiación te puede matar por calor, sí, por eso se regula su potencia y el microoondas como la olla a presión tiene una tapa, puerta o protección para evitar accidentes y lo que genera menos calor —como una manta eléctrica o el móvil no les hace falta.

Porque, al final, la temperatura (sobre los tejidos) es la única clave a la hora de estudiar los efectos de la radiación no ionizante. No hay radioactividad, ni migraciones de partículas, ni alfileres infinitesimales que atraviesan tu piel cuando te acercas el móvil, ¡No es Kriptonita! es sólo calor.

El Informe Bioinitiative, que sí advierte de peligrosidad en estas radiaciones,  tiene un grave problema. No sigue el método científico.

No está reconocido ni apoyado por las principales agencias oficiales y responsables de la evaluación de evidencias científicas del tema como la Organización Mundial de la Salud,la Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes, el Comité científico europeo de riesgos sanitarios (SCENIHR), la Agencia Francesa de seguridad Sanitaria (Afsset), etc… es simplemente un estudio de 14 investigadores independientes que no ha sido publicado en ninguna revista de prestigio (aunque sí en una dirigida por uno de los miembros) y que no ha tenido una revisión por pares, como requiere el método científico de rigor.

Da igual que otro tantos artículos hayan recalcado una y otra vez los errores del informe. Da igual que hasta la wikipedia lleve años señalando las incongruencias del estudio. Da igual que los mismos medios que venden el peligro se hagan eco de estudios que lo niegan. Da igual que las evidencias, los estudios verdaderamente contrastados (incluso los españoles), con revisión de pares y que han sido publicados y cotejados. Al final, lo que vende es el miedo a lo nuevo, la ignorancia a lo desconocido que provoque inseguridad, la farfullería pseudocientífica sin criterio... aunque este venga escoltado por la falacia de autoridad del uniforme azul y la pistola

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