Mémesis

En Campaña. El merchandising político más cutre

Condones con «sensibilidad» y «eficacia» repartidos por el Alcalde del PP de Getafe y vino de Aznar
Condones con «sensibilidad» y «eficacia» repartidos por el Alcalde del PP de Getafe y vino de Aznar lavozdegalicia.es

A pocos días para que se inicie la versión 2.0. de una campaña electoral que se inició a finales del 2015, -sino antes- nos hemos atrevido a presentar una recopilación de los productos del mercadeo con los que los partidos políticos de aquí y de allí nos han venido obsequiando a lo largo de estos años de democracia.

Los pioneros nacionales

Los padres de la democracia ya tenían claro que convencer a la ciudadanía no solamente era una cuestión de un buen discurso y de muchas tablas del candidato o candidatos, también había que apostar por la vender dicha imagen. Así que ya por entonces no dejaban que las elecciones fueran cosa del azar y apostaban por estrategias de marketing con objetos basándose en 3 reglas básicas para este tipo de productos políticos: la utilidad, la inmortalidad y la originalidad.

Veamos sino como el candidato Manuel Fraga apostaba en su día por regalar a sus más ociosos simpatizantes este juego de cartas, hoy tan cotizado.

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O como el PSOE se preocupaba de la rigidez de los calores con las que muchos de sus apasionados y posibles votantes acudían a los mítines.

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Aunque nada comparable a compartir un buen trago con tus amigos de ideología, mientras un joven José Mª Aznar te observa como recordándote que él está ahí para que te dejen "beber tranquilamente".

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Los mítines

La realidad es que los productos de 'merchandising' político tienen su epicentro en los diferentes mítines que las distintas formaciones políticas dan a lo largo y ancho de la geografía.

Hay que sacar músculo —mejor dicho, color— mostrando al mundo, y en especial a los medios de comunicación y sus correspondientes informativos, que no solo se llenan plazas, calles, teatros,... si no que todos al unísono gritan: "Soy del Color X", despejando la "X" como azul, morado, naranja, rojo o rosa.

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Es el momento de los gorros de paja, de cartón, de los globos multicolor, de los abanicos, de las banderas, banderolas y banderitas y de endulzar la efervescencia de aquel acto político con algún que otro caramelito.

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También los hay precavidos y que mirando por sus futuros votantes apuestan por resguardarlos de la lluvia —todo sea por no perder audiencia— o de la crisis.

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Si bien nunca está demás el pedir que la divinidad interceda —aunque sea en forma de chiste.

Creando marca

Como adelantábamos al principio los partidos políticos basan este tipo de productos de la mercadotecnia en la idea básica de crear o mantener su marca política, buscando por tanto artículos que:

  1. —Tengan utilidad.
  2. —Sean originales.
  3. —Duren en el tiempo, es decir, sean inmortales.

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Los productos empleados son típicos y usuales en la vida cotidiana y además se prestan a situar la imagen de marca del partido de forma clara y visible: bolígrafos, mecheros, tazas, paragüas, etc. conforman parte de este surtido de "imaginería" política.

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Higiene y prevención

Los partidos también han apostado en elecciones pasadas por cuidar de la higiene y un tanto de la salud de sus posibles votantes —aunque sea de forma interesada

Algunos ejemplos de estos productos de la mercadotécnica electoral son hoy por hoy auténticas reliquias que sirvieron en su día para mandar un mensaje de honradez y pulcritud en sus hechos políticos y que actualmente son, como mínimo, objeto de alguna que otra risilla al verlos.

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También les ha servido de guiño hacia los electores más jóvenes, público objetivo al que siempre les ha sido más complicado llegar, sobre todo, en las últimas citas electorales.

Un ejemplo es la campaña electoral del candidato a la alcaldía de Getafe y actualmente diputado de la Asamblea de Madrid, Juan Soler, que regalaba preservativos bajo el lema "Sensibilidad y eficacia".

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Otros se tomaron con otro tipo de sensibilidad eso de usar condones como 'merchandising' de campaña. Tanto fue el ahínco que le pusieron al lema, que hasta se vieron obligados a retirar el producto de la campaña.

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Y otros, como Izquierda Unida, fueron más comedidos y con un lenguaje iconográfico y un lema juvenil consiguieron una exitosa campaña y el objetivo que buscaban: llegar a los más jóvenes.

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Gastronomía en campaña

Otro punto que también explotan los partidos es el de "llegar al estómago". Y es que claro, no es cuestión de ponerse a escuchar un mitin con el buche vacío. UPyD innovó un tanto en la pasada campaña electoral con unas galletitas que, de forma muy artesanal, nos invitaban a degustar el verdadero "voto útil".

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El Partido Popular sin embargo, con un corte más clásico, siguen manteniendo las tradiciones del partido en cuanto a ofrecer a sus simpatizantes buenos caldos, reposados y nada estridentes.

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Sofisticación y nuevas tecnologías

El avance de las tecnologías y la necesidad de aportar aún mayor utilidad, originalidad y durabilidad a los objetos de la mercadotecnia política ha hecho que los partidos, en especial los grandes, apuesten también con productos más tecnológicos, como esta lámpara con batería de recarga para móviles del PSOE...

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...o este calienta-tazas con USB del Partido Popular.

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También original y muy actual fue la línea de ambientadores que presentaron los Socialistas Catalanes que con diferentes fragancias querían dar un paso más en llegar a sus posibles votantes en todos sus sentidos.

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El Partido Popular por su lado, también tuvo un producto estrella en la época en la que José María Aznar no solamente mandaba en el gobierno, sino también en las pistas de pádel.

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Otro punto que tampoco han descuidado los partidos es la elegancia de sus simpatizantes y cargos electos, con lo tener una línea de complementos de vestir no ha sido algo a lo que hayan renunciado.

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EEUU: los reyes del marketing electoral

Sin lugar a dudas lo auténticos expertos en esto del marketing electoral son los norteamericanos. Campañas llenas de cartelería, mítines con todos los asistentes convenientemente ataviados de camisetas, gorras, pancartas,... y todos los detalles medidos: gestos, gritos, pausas,... Decenas de años llevan en los que todo cuenta y casi todo vale, más aún con las ingentes cantidades de dinero invertido y eso se tiene que notar.

Así que en lo de crear productos para llamar la atención en campaña son los 'number one', más aún cuando cualquier novedad impactante resuena exponencialmente a través de los medios de comunicación, redes sociales, etc. Un ejemplo muy actual es este "cascanueces" con la figura de Hillary Clinton, al cual no hace falta buscarle el doble sentido —es más que evidente—.

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En campañas anteriores a la actual, tampoco quedaron atrás en su objetivo de llamar la atención de los electores y pudieron verse productos como esta gama de cereales para el desayuno de Obama y McCain...

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...o este contador de días, horas, minutos y segundos de lo que le restaría por gobernar a George Bush...

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...o esta original maceta cerámica que al regarla le crecía un simpático césped al estilo "afro" al candidato, en aquel momento, Barack Obama.

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A veces el resultado no es el esperado. Atención a la careta de Trump:

Sea como sea, parece que estas elecciones no dará para mucho en cuanto a nuevos diseños publicitarios, o al menos, eso es lo que nos cuentan. De una forma u otra...

¡¡Qué comience la partida!!

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