Feminismo e Islam

¿Se puede ser feminista y llevar hiyab?

Una profesora de francés de un colegio de Elche responde a un artículo del escritor Perez Reverte con una peineta, un hiyab y una camiseta feminista. La acción ha vuelto a despertar el maniqueísmo de la masa social en redes sociales. ¿Se puede llevar hiyab y luchar por los derechos de las mujer? ¿Se puede ser católica y feminista?

¿Se puede ser feminista y llevar hiyab?
¿Se puede ser feminista y llevar hiyab? Twitter

La respuesta a la pregunta del titular está meridianamente clara para una gran mayoría. El hiyab es un síntoma de opresión machista cuyo significado no se puede obviar y es totalmente incompatible con la lucha por la igualdad de género... ¿O no?

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Yo tampoco lo tengo tan claro.

El caso es que todas las dudas comienzan a multiplicarse cuando en un debate sosegado fuera de tertulias maniqueístas sustituyes el hiyab por otro símbolo occidental de opresión femenina. Porque haberlos haylos.

—¿Se puede ser feminista y llevar tacones?

—¡Vamos hombre, no me compares! Los tacones no son una imposición del hombre, dirían los mismos palmeros...

Los tacones, a pesar de tener un origen unisex y ecuestre, evolucionaron hasta convertirse en un método para elevar la altura de la mujer y así acercarla al hombre a la vez que promueven posturas más seductoras y femeninas para su disfrute. Un modelo de belleza para muchos paternalista e impuesta que cosifica a la mujer occidental y, a diferencia del símbolo islámico, incrementa el riesgo de desarrollar osteoartritis.

A otra escala de imposición —dirán algunos— el terrible vendaje de los pies que antiguamente se hacían las mujeres orientales, otra tradición impuesta que intenta ‘curar’ y controlar a las mujeres para beneficio del canon de belleza fabricada por el hombre.

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Otra cosa es que todos estos símbolos desaparezcan, evolucionen, se transformen o que la cultura los asimile como nuevos instrumentos reivindicativos. Habrá mujeres que lleven tacones o se depilen las axilas porque les guste, les compense y se sientan mejor con ellos no porque se sientan obligadas o porque sea una imposición social. ¡A esas sí que las escuchamos! También hay cristianos que defienden el aborto en algunos casos, y la mayoría no están de acuerdo con la política anti condón de los viejos púrpura del Vaticano. Todos estos argumentos también vale para trivializar el hiyab. Una prenda con usos múltiples y muy complejos que una gran mayoría confunde con otras más opresivas.

La falsa certeza de que TODAS las mujeres del Islam están coaccionadas se hace desde una posición occidental sesgada, errónea e ignorante, como si aquí la mujer estuviese totalmente liberada, como si no fuese todavía un objeto cosificado y sexualizado. Nos comparamos y nos vemos mejor que ellos y ya por eso podemos pensar por ellos. Pero machismos hay a ambos lados de la red.

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El feminismo precisamente intenta luchar contra estos modelos impuestos a las mujeres, y al igual que una madrileña lo puede hacer desde una sociedad sexista una mujer del Islam lo puede reivindicar con hiyab. Y esto no significa que los tacones, las religiones o el hiyab carezcan de esa carga simbólica machista.

Cualquier argumento contra el hiyab se podría utilizar entonces para decenas de símbolos machistas occidentales si no se pregunta o se conoce el contexto. Muchas mujeres han elegido voluntariamente simbología tradicionalmente machista para reivindicarse con ironía o porque les da la gana y no se pone tanto en duda su derecho a hacerlo. ¿Por qué si con el hiyab?

Cuantos más hombres digan a las mujeres que no deben llevar tacones para defender su independencia más mujeres los llevarán para reivindicarse. En el Islam (moderado) pasa exactamente igual con la ofensa percibida desde occidente. Y con los hechos y reacciones islamófobas de los últimos años ha quedado demostrado.

Opinión
Opinión Facebook

Otro argumento tiránico que me vuelve loco es el de que una persona adoctrinada no puede tomar decisiones y, por lo tanto, su libertad y voluntad está condicionada. Las mujeres del Islam son todas del Isis y no pueden ni pensar ni decidir si es bueno para ellas llevar hiyab y por eso hay que desnudarlas y ponerlas en ridículo si van a una playa francesa con el maldito burkini. Da igual que el remedio sea peor que la enfermedad. Normalmente esta teoría reduccionista está esgrimida por un hombre o colectivo blanco laico que desde su pedestal paternalista hace, paso a paso, lo mismo que reprocha. ¿Por qué ellos si pueden decidir por ellas si tienen un problema similar? Demasiada incoherencia.

Malala Yousafzai
Malala Yousafzai Flickr/ Statsministerens kontor

Malala Yousafzai, premio nobel de la paz con 17 años, es independiente para enfrentarse a tiros de terroristas talibanes (y casi perder la vida) por defender la educación de las niñas de su escuela, pero parece irresponsable y condicionada por otros para llevar hiyab por decisión propia y porque está adoctrinada ¿Alguien piensa que la obligan a ello? ¿Si es una decisión libre y propia, estamos hablando solo de un error simbólico o llevar hiyab desacredita toda las acciones feministas de su breve pero intensa carrera?

El verdadero problema es que las decisiones de esas mujeres estén coaccionadas desde el paternalismo, ya sea desde el capitalismo feroz o desde las religiones opresivas. Pero no se les puede reprochar desde ese mismo paternalismo sin escuchar ni defender su opinión ni verlas con capacidad natural de ser independientes. ¿Qué significará para Malala el hiyab?

Malala nunca se ha cubierto la cara porque quiere mostrar su identidad. Es su lectura del Islam. En una entrevista de la cadena 4 News le preguntaban sobre el tema. ¿Te consideras feminista?

“La religión se interpreta de diferentes maneras por diferentes personas. Para mi el Islam es igualdad y llamándome a mi mismo feminista no tendría oposición alguna de mi religión”

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No me veo con la autoridad moral de invalidar todo el mensaje y la obra de Malala por llevar un trapo en la cabeza o por profesar una religión que no comparto. Lo maravilloso de Malala es el mensaje universal, sus acciones sin proselitismo oculto y su belleza interior.  De la misma manera considero erróneo el oportunista exabrupto de Reverte sobre la profesora de Elche sin conocer ni el contexto, ni su trabajo ni su opinión. Malala y la profesora tienen el derecho y la libertad a construir su identidad con lo que les apetezca.

Lo único que genera este tipo de debates maniqueístas es la tensión e intolerancia argumental entre los iletrados que no ven más allá de sus propias costumbres, ignoran el contexto y, sobre todo, la opinión de quién decide hacer algo inocuo de forma libre e independiente. 



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