Mémesis

Cuando la compra del súper viene con sorpresa

         

        [Recomendamos leer este artículo con el estómago vacío]

¡Camarero, hay un gusano en mis pimientos!
¡Camarero, hay un gusano en mis pimientos! Oswaldo Rubio @arrozconnori

Las redes sociales son el púlpito perfecto para realizar quejas y protestas a marcas y empresas a las que antes solo podías acusar por carta o mediante un teléfono privado. La ley sigue siendo la misma pero el escarnio público al que las sometemos ahora gracias a la visibilidad gratuita es un problema para ellas cada vez mayor. Cuando estas ‘sorpresas’ van acompañadas de pruebas gráficas casi irrefutables la viralidad y la crisis de reputación se dispara. Ocurre muy a menudo con la comida. El viejo “¡Camarero, hay una mosca en mi sopa!” ahora viene acompañado de 3000 retuits, miles de interacciones y algún selfie con la mosca.

Yo mismo he sido protagonista de una de estas crisis de reputación. Hace unas semanas compré unos huevos en el Carrefour que venían con una sorpresa muy viva y desagradable. Los huevos (marca blanca del supermercado) estaban en fecha y también podridos. En algún momento de la cadena de custodia o del control de calidad alguien no había hecho bien su trabajo. Tras las arcadas volví al supermercado y enseñé al encargado el vídeo. Me ofreció otra docena de huevos de la misma partida si le traía el tique. Eso y 4 mensajes directos de su departamento de atención al cliente fueron el único contacto que tuve con la marca. Hasta hoy.

Solo cuando eres partícipe de un problema te das cuenta de la magnitud del mismo. No era la primera vez que ocurría ni la última. Tras el incidente ‘de los huevos’ me puse a recopilar casos y anécdotas similares en redes sociales. Hay decenas. Muchos de ellos no han tenido la repercusion suficiente porque los usuarios tienen escasa audiencia. Pero ahí están. Otros vinieron solos como adhesión a una causa que parece perdida: el control de calidad de supermercados y centros de restauración.

Ya hay incluso alguna página web especializada que recopila con éxito desde hace tiempo estos incidentes, como hartosdecarrefour; un tablón público con todo tipo de quejas y denuncias sobre el mastodóntico gigante francés.

Pero estos problemas no son patrimonio solo del hipermercado francés. Mercadona, Eroski, hasta en El Corte Inglés,... en todas he encontrado denuncias de clientes insatisfechos o a punto de tragarse algún coleóptero u artrópodo. Y tampoco es un problema exclusivo de productos perecederos cuya conservación está más limitada: frutas, verduras, huevos,... a veces el alimento en mal estado pertenece al grupo de aquellos que más controles deberían pasar. Esto da mucho más miedo.

El de los potitos es un caso especial. ¿Quién no se ha encontrado con fruta pasada, carne con color/olor sospechoso o una lata de atún medio vacía?

Cuando encuentras dos fotos similares del mismo producto, de la misma marca, las sospechas pasan a ser certezas... (y no se ha arreglado en dos años)

Es cierto que las fotos no garantizan por sí solas el dolo o incompetencia del hipermercado ante un producto defectuoso. La cadena de conservación también es responsabilidad muchas veces del usuario pero hay casos que es imposible no tener certezas de la ineptitud de algunas marcas blancas. Es el caso de los paquetes cerrados y con demasiadas transparencias.

Los huevos también se ofrecen en múltiples variaciones: podridos, fecundados, pasados, rancios, con sorpresa...

…y las ensaladas con aporte proteínico (alguno gigante) son demasiado habituales en redes sociales.

Otro territorio de riesgo es el pescado. Y no siempre por falta de frescura. El anisakis es un gran asiduo entre las denuncias de redes sociales. El 36% del pescado Español contiene este parásito, hasta el 50% si viene del Cantábrico. Lo sorprendente es que no está prohibida la venta del material infestado. Solo si es demasiado evidente o desagradable el establecimiento tiene la obligación de retirar la mercancía. La mayoría lo hace o te devuelve el dinero, pero la única solución fiable es congelar. Eso sí, la foto no se la quita nadie.

La mayoría de los afectados somos gente muy normal que encontramos alivio en el desahogo de la denuncia. Una forma de castigar el escaso cuidado que tienen, sobre todo, las grandes superficies. Pero a veces el afectado es, por ejemplo, una biologa con capacidad de cultivar unas muestras de alimento en unas placas de Petri. El resultado es aún más descorazonador...

¡Buen provecho!



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