Mémesis

Cosas que solo los alérgicos comprenderán

Mocos, estornudos, pañuelos, antihistamínicos, estornudos y más estornudos. Los alérgicos tenemos la capacidad de respirar únicamente por la boca durante varias semanas. Yo incluso diría que también podemos escuchar a través de ella, pero este punto no está demostrado.

  • Rajoy.
    Rajoy.
  • La alergia afecta a todos
    La alergia afecta a todos memesis
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Al grupo The Sacados debió pasarles lo que al polen en primavera, igual que vino se fue aunque nos dejó una canción pegadiza de esas que no puedes quitarte de la cabeza, sobre todo si eres alérgico. 

♪♪♫♪ La primavera / La sangre altera / La primavera / Te sube la presión y te acelera el corazón / La primavera / Te pone de aquella manera / La primavera ♫♪♫♪

Y es que la primavera es el big-bang anual con el que la naturaleza nos premia a que habitamos este planeta, en otro intento de llamar la atención como gritando:

¡Ojo! ¡¡Que estoy aquí!!

Y al final no queda más que tomarse lo cotidiano en la estación de las flores con un poco de “filosofía” en forma de antihistamínicos mezclados con alguna que otra sonrisa.

Mocos

— ¡¡Cariño, te llegan los mocos hasta el ombligo!! —te grita tu mujer.

— Estoy rebelándome contra ellos, amor.

— Mientras pases tú el mocho, te apoyaré en todas tus batallas.

Van donde tú vas: al trabajo, en el metro, al baño, de marcha con los amigos, mientras duermes,… durante semanas se convierten en tu “inseparable amigo”.

Son la prueba absoluta de que el cuerpo humano está compuesto en un 70% de agua, aunque en el caso de los alérgicos, deberían revisar dicho porcentaje, dado que tus mocos no pueden estar más que produciendo una galopante deshidratación en el tuyo.

Pañuelos

— Cariño, mis pantalones están acartonados.

— Lo siento amor, no quitaste todos los pañuelos de papel que había en tus bolsillos cuando lo metistes en la lavadora

— ¿Y los billetes?

—No me constan.

Llevas tantos paquetes de pañuelos de papel entre bolsillos, bolso, mochila, guantera del coche, uno de urgencia entre los billetes del monedero,… que podrías parar en un semáforo y conseguir un buen dinero solamente con su venta.

Pero lo peor no es llevar los nuevos, sino qué hacer con los usados. Es entonces cuando el bolsillo se convierte en un contenedor azul, con la idea de que después de unas horas, por efecto de la evaporación inducida por el calor corporal que desprenden tus muslos, puedan ser reutilizados.

Aún así estás convencido que algún día un grupo de manifestantes de Greenpeace, después de un documental sobre la Amazonía en La2, montará una “manifa” bajo de tu casa en defensa de los bosques del mundo y entonces piensas:

“Tendré que hacer caso a mi madre y llevar los pañuelos de tela que me dejó en herencia mi abuelo”

Enrojecimiento bigote y nariz 

— Cariño, tienes toda la nariz hinchada. 

—Si amor, acabo de ser atacado en la calle por una banda de Gramíneas.

Dicen que ”el roce hace el cariño” y de eso la nariz y áreas próximas a ella, saben mucho. Porque no hay nada como la suavidad de los pañuelos unas 1.440 veces al día (1 vez/minuto) sobre toda la zona intermedia de tu cara. Y tal es el “cariño” que surge que llegas incluso a notar el bombeo de tu corazón en la punta de tu puñetera nariz.

Es entonces cuando abres la ventana de casa y gritas: ”¡¡Aaaaaachís!! Qué bonita es la naturalezaaaa ¡¡Aaaaachííííís!!”.

Ojos llorosos e hinchados 

— Hija, tus ojos están enrojecidos... ¿no te estarás drogando?

—Si mamá, soy adicta a los antihistamínicos, los corticoesteroides y los descongestionantes.

—¿Desde cuándo, hija?

—Desde que me llevaste a hacer las pruebas de la alergia.

Tu cara en esos días es una fusión entre la de Carmen de Mairena y Mickey Rourke después de un combate a muerte con una legión de granos de polen de olivo. De igual que hayas cerrado todas las ventanas de casa, vivas en una burbuja o hayas hecho hueco en la nevera, tu cara esos días parecerá un laboratorio de pruebas de botox adulterado.

Intentarás incluso salir a la calle con gafas de sol, mascarilla y capucha, pero lo único que conseguirás es que la policía local te pare para tratar identificarte, eso si consiguen encontrar alguna similitud entre tu cara y la foto del documento nacional de identidad.

Estornudar

¿Cariño?

—Si, amor.

—¿Por qué no aprovechas los anuncios de Antena 3 para estornudar?

Matemáticamente los estornudos repetidos en época no primaveral responden a una sencilla regla: “Son siempre un número primo inferior a 5”. En el caso de encontrarse en época primaveral su cálculo corresponde a esta sencilla fórmula matemática:

Esta fórmula también es aplicable a la “paciencia del alérgico”, que como se puede comprobar, tiende a infinito.

Respirar solo por boca

Mamá, ¿sabes por qué hay animales que respiran por la boca?

—No sé, hijo. Pregúntale a tu padre que sabe más de eso y el día que estés estudiando algo sobre cerdos también se lo preguntas a él, pero a las 2 de la mañana.

Los alérgicos tenemos la capacidad de respirar únicamente por la boca durante varias semanas. Yo incluso diría que también podemos escuchar a través de ella, pero este punto no está demostrado.

Mi sospecha es que la recomendación de muchos médicos de caminar cerca del mar para paliar el malestar de la alergia no tiene otro propósito que acercarte a tu entorno natural en esos momentos.

Visitas al médico

—Le recomiendo Sr. García que haga paseos por la playa.

—¿Sirve el Manzanares?

Ir al médico por primera vez ante un ataque de alergia no tiene nada de especial, salvo que en el momento de la consulta tu nariz es normal, tus ojos brillan, tu cara ha sido reseteada 5 minutos antes de entrar y la única prueba que tienes para demostrar tu alergia son las 2 toneladas de papel mojado que llevas en los bolsillos.

La primera sensación es que te has equivocado de médico porque al que tú has acudido no va a poner ni una sola mano encima de tu cuerpo y sin embargo, te atiborrará a preguntas más adecuadas para un doctorando en Biología:

¿A qué tipo de polen tiene Ud. alergia? ¿Poaeceae? ¿Olea? ¿Cupresus? ¿de Marruecos?

Este último es el único polen que te suena.

Al final de la consulta primera receta en un intento desesperado de mejorar ”tu nivel de vida” y volante médico para que en el hospital, del que no conocías su existencia, te hagan tus primeras…

…Pruebas alergia

—Cariño, ¿has vuelto a ir al gimnasio? ¡¡Te estás poniendo cachas!!

—No, mi amor, vengo de que me vuelvan a hacer las pruebas de la alergia.

Cuando vas a hacerte las primeras pruebas de alergia vas confiado y automotivado ante el rumor de es ”solo un pinchacito”.

El problema no es que sea una pequeña estocada en tu epidermis sino más bien que ésta se convierte en una bomba de relojería con temporizador, justo después de salir del hospital.

Es en ese momento en el que el cerebro desconecta y pasa al modo “Me pica hasta el alma” y no paras de rascarte. Tal es así que en mis primeras pruebas, salí a la calle y una señora con bata me gritó: “¡¡Quita chuchooo!!”.

De todas formas, si estás leyendo esto y aún no te han hecho nunca estas pruebas, no te preocupes que no es más que un pinchacito.

Medicinas 

—Papá, ¿sabes si esta medicina se inhala, se chupa, se absorbe, se inyecta, se esnifa o esparce en la habitación? 

—¿No has leído el prospecto?

—No sé ni leer el nombre del medicamento, voy a saber leer el manual de instrucciones.

Finalizadas las pruebas preceptivas llega el momento del diagnóstico y sí, eres alérgico a una lista interminable de nombre latinos que no entiendes, de ahí que te decantaras por la rama de Ciencias.

Llega entonces el momento de ceder tu cuerpo a la ciencia, la del medicamento, y como Homo Estornudilecus se inicia la etapa de medicación.

Fuente

Ese momento en que tienes que retirar todas las jarras de cerveza que guardabas en el cajón bajo los cubiertos para hacer espacio ante la cantidad de medicamentos distintos y tan necesarios para tratar tus múltiples alérgicas: las pastillas de chupar, las de inhalar, el cachivache para inhalarlas, el spray para la nariz, las gotas para los ojos,… Nunca son suficientes.

Hasta que un día, entre estornudo, un spot de coche con filtros anti-polen y otro estornudo anuncian un medicamente revolucionario, entre imágenes de gente feliz, radiante y saltariana en un prado lleno de flores de todos los colores.

Al día siguiente, el cajón ya se quedó pequeño y aprovechas esta adversidad para reformar la cocina, el baño y “yaquestás” pones el parket, pero especial anti-ácaros.

Iniciada la obra volverás a visitar al alergólogo para que te haga la prueba de “Alergia al polvo de obra”.

APP para control polen y otras utilidades

—Cariño, no me mandes mensajes al Whats que he tenido que desinstalármelo.

—¿Por?

—No me cabía una nueva APP para saber el nivel de polen en casa de tu madre.

Ante el efecto caprichoso de la medicación, agravado por tu falta de memoria en tomarla cuando corresponde, te ves en la imperiosa necesidad de mantenerte informado de las posiciones que toma y en qué cantidad de efectivos, tu “enemigo”, el polen.

Fuente

Así que móvil en mano, ordenador en marcha,… día tras día te ves en la obligación de pegarle un vistazo a las cantidades y de qué tipo de polen se dan en esos momentos en tu ciudad, con la esperanza de que el parte meteorológico dé también, para ese día un huracán que arrastre al Polo Norte el dichoso polen.

Fuente

Y ya puestos con un vientos celestiales que arranquen también de una santa vez las puñeteras plataneras de la avenida en la que aparcas habitualmente el coche, que lo de la alergia tiene un pase, pero lo de pegarse al coche cada vez que vas a abrirlo sobrepasa tus límites.


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