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Vox plantea el debate sobre el cierre de las TV autonómicas tras herir de muerte al 'susanismo'

Santiago Abascal asegura que entre las exigencias que planteará su partido para apoyar la investidura de un candidato del PP o de Ciudadanos se encontrará el cierre de Canal Sur, un medio de comunicación público que tiene un presupuesto anual de 162,7 millones de euros y que ha estado controlado desde su nacimiento por el PSOE. García Egea ha asegurado que estudiará la propuesta. El debate sobre la continuidad de las televisiones autonómicas está servido

Santiago Abascal en Málaga.
Santiago Abascal en Málaga. EFE

Susana Díaz ha sido la reina de Canal Sur desde 2013. En su batalla contra Pedro Sánchez por el control del PSOE, sus informativos le lanzaron varios guiños. Y en su día a día en Andalucía, los editores de los noticiarios han aprovechado su doble agenda, como presidenta y secretaria general de los socialistas, para concederle un protagonismo constante. También para restar hierro a los asuntos incómodos. Antes que ella, ostentaron este honor Manuel Chaves y José Antonio Griñán, sus predecesores en el sillón principal del sevillano Palacio de San Telmo. Pero las elecciones andaluzas del pasado domingo han alterado considerablemente el statu quo de esta comunidad autónoma y han convertido a Vox en el partido bisagra del Parlamento. Tal es así que su líder, Santiago Abascal, ha apostado por cerrar este medio de comunicación.

El político ha sugerido esta posibilidad en el momento más complicado de la historia de este canal, con una audiencia que se encuentra por debajo de la que registran las principales cadenas de la TDT (9,1 puntos en noviembre) y que dista mucho de la que consiguió en sus mejores años: 1990 (24,4%), 1991 (21,7%), 1992 (20,4%) y 2005 (20,2%).

El pasado octubre, sus trabajadores organizaron los denominados 'Miércoles al sur' para denunciar las malas condiciones de este servicio público, que consideran que han degenerado progresivamente durante los últimos años y han provocado una pérdida de peso de este medio de comunicación en la sociedad andaluza, donde ocupa actualmente una posición marginal.

Fuentes de su redacción inciden en que el control partidista ha existido siempre en esta empresa pública, pero inciden en que en los últimos años, como consecuencia del recorte presupuestario que sufrió consecuencia de la crisis económica, ha estado acompañado por un empeoramiento de sus contenidos.

Entre los organizadores de las protestas de los miércoles, denuncian que Canal Sur haya dejado de lado la cultura andaluza, en detrimento de programas destinados a un público mayor de 65 años y procedente de un entorno rural. En este sentido, ponen como ejemplo del espíritu que ha adquirido este canal el programa vespertino de Juan y Medio, en el que la cadena invierte al año 4 millones de euros, según publicó El Mundo.

Abascal y García Egea

En este contexto, Santiago Abascal ha exigido su cierre; y el portavoz del Partido Popular, Teodoro García Egea, ha expresado su disposición a estudiar la propuesta. "Prefiero no tener Canal Sur y tener endoscopios en los hospitales de Almería", ha expresado.

Este mismo argumento fue el que esgrimió Alberto Fabra, expresidente de la Comunidad Valenciana, antes de que se consumara la clausura de Canal 9. "No cerraré un colegio o un hospital por tener una televisión autonómica inasumible", afirmó. Eso sí, pocos meses después de que este medio de comunicación cerrara, la Generalitat valenciana comenzó a trabajar en su reapertura.

Entre las voces que se han expresado en contra del cierre de Canal Sur se encuentra la de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que ha definido las declaraciones de García Egea como "un auténtico disparate". "La Radio Televisión de Andalucía, que es el medio de comunicación de todos los andaluces, no puede funcionar bajo la injerencia y la presión de los partidos políticos", ha denunciado.

Entre las voces que se han expresado en contra del cierre de Canal Sur se encuentra la de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que ha definido las declaraciones de García Egea como "un auténtico disparate".

Sea como fuere, será complicado que los grupos parlamentarios conservadores de Andalucía puedan destituir de un plumazo a los directivos designados por los socialistas durante los últimos años. Sin ir más lejos, fuentes de la oposición parlamentaria señalan que sus consejeros deben ser designados por una mayoría parlamentaria de 3/5. Es decir, por 65 diputados. A este respecto, cabe precisar que entre PP, Ciudadanos y Vox aglutinan 59 representantes, mientras que PSOE y Podemos, 50.

Es decir, cualquier renovación implicaría un pacto entre bloques. Y la posibilidad de que se cierre, una alianza parlamentaria que no parece sencilla, detallan estos informantes.

Lo que está claro es que su influencia es cada vez menor, a tenor de la caída de su audiencia y el empobrecimiento de sus contenidos. Le ocurre lo mismo que a gran parte de las televisiones autonómicas, que después de tres décadas de control gubernamental, han perdido una parte de su credibilidad (sólo hay que ver las críticas a TV3, a la Telemadrid de Aguirre e Ignacio González o a la Castilla-La Mancha Televisión de Nacho Villa). Y, tras el recorte presupuestario que vino aparejado con la crisis económica, su atractivo para el gran público.



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