Televisión

La cruda realidad de la televisión en España: los nuevos no alcanzan ni el 1% de audiencia

Real Madrid TV, Kiss Media, Secuoya y GOL comenzaron a emitir en la televisión en abierto hace más de un año. Los tres primeros, con una nueva licencia en propiedad. El canal deportivo, en régimen de alquiler. El mayor número de operadores en la TDT no ha logrado hacer mella al duopolio, cuya cuota de mercado (86,1%) apenas si ha variado.

Un usuario enciende una televisión
Un usuario enciende una televisión Tere García

Hacer televisión es caro. Tanto, que quien no tenga a su disposición varios cientos de millones de euros nunca podrá aspirar a competir con los dos grandes grupos privados de la TDT ni con Televisión Española. Sin ir más lejos, Mediaset -líder de audiencia- gastó el año pasado 750 millones para lograr un 30,2% de cuota de pantalla. Ninguno de los operadores que comenzaron a emitir a mediados de 2016 tiene la posibilidad de invertir ni siquiera el 10% de esa cantidad, lo que explica sus dificultades para rebasar la barrera del 1% de share y para conseguir anunciantes para sus cadenas.

Según los informes de Barlovento Comunicación, con datos de Kantar Media, Dkiss (Blas Herrero) obtuvo el pasado julio una cuota de pantalla del 0,9% (0,7 en julio de 2016), frente al 0,8% de GOL (0,3), el 0,4% de TEN (0,5) y el 0,4% de Real Madrid TV (0,2%). Entre todas estas cadenas, no alcanzaron la audiencia de La 2 (2,7%), ni siquiera de FDF, el principal canal minoritario de la TDT (3,4%).

Atreseries, la cadena que puso en marcha Atresmedia en 2015 con la licencia que consiguió en el concurso que se resolvió ese mismo año, cerró el mes pasado con el 1,4% de share, muy superior a la de cualquiera de los nuevos empresarios de la TDT. Todo, pese a emitirse en alta definición y, por lo tanto, llegar a un menor número de ciudadanos.

Entre todos los nuevos canales no alcanzaron la audiencia de La 2 (2,7%), ni siquiera de FDF, la principal cadena minoritaria de la TDT (3,4%).

Los nuevos empresarios de la TDT obtuvieron sus permisos de emisión a finales de 2015. Lo hicieron a través del citado concurso público, convocado por el Ejecutivo, cuya resolución fue polémica, dado que dos de las seis licencias fueron a parar a Atresmedia y Mediaset. Esto provocó que Prisa -uno de los perdedores- o la Asociación Española de Anunciantes impugnaran el procedimiento, al considerar que el resultado benefició a los dos grupos dominantes, que entonces ingresaban 8,6 de cada 10 euros que recibe el sector en concepto de publicidad.

En abril de 2015, el mes previo a que comenzaran a emitir estas cadenas, Mediaset consiguió una audiencia de 30,6 puntos, mientras que Atresmedia, de 27,5. El pasado julio, lograron un 30% y un 25,2% de share, respectivamente. Pese a que su audiencia ha disminuido en 2,9 puntos (en 2 puntos de julio entre julio de 2016 y julio de 2017), su negocio no se ha resentido un ápice, pues durante el primer semestre de 2017 el grupo audiovisual perteneciente a Planeta ganó 84,3 millones de euros (84,2 en 2016) y el capitaneado por Paolo Vasile, 125,7 (117,7 en 2016).

En un contexto en el que la inversión en medios ha caído el 1% y el 1,2% en televisión, los ingresos que obtuvo Mediaset a través de sus anunciantes se mantuvieron prácticamente igual que durante el pasado ejercicio (491,1 millones), mientras que los de Atresmedia se redujeron tan sólo en 4,4 millones (menos del 1%).

Polémico reparto de licencias

El duopolio se ha fortalecido durante los últimos años como consecuencia de determinadas decisiones gubernamentales -como suprimir la publicidad de RTVE–, de la ausencia de competidores dispuestos a invertir en la televisión en abierto y de la mengua que ha sufrido el mercado publicitario, motivada principalmente por la crisis económica. Eso ha provocado que los nuevos licenciatarios deban hacer frente a unas barreras de entrada gigantes y tengan que sudar la gota gorda para conseguir cada décima de audiencia.

Algunos de los pequeños operadores (Dkiss, 13TV, Real Madrid TV, Vocento y Unidad Editorial) fundaron hace unos meses una asociación con la que pretenden librar la batalla para minar el poder del duopolio. Por las buenas o por las malas. Su principal objetivo es que el porcentaje de la cuota publicitaria que se llevan Atresmedia y Mediaset (86,1%) esté en consonancia con su cuota de audiencia (55,2%), lo que permitiría al resto de las empresas incrementar sus ingresos y aspirar a ser rentables.

Grupos como Kiss Media o Secuoya han prometido incrementar el porcentaje de programas de producción propia en su parrilla a medio plazo, algo con lo que esperan atraer a un mayor número de televidentes. No obstante, la tarea no será sencilla, dado que es muy costosa y ni mucho menos garantiza el éxito.

De momento, han apostado por un modelo low cost en el que predominan los espacios enlatados de importación, lo que ni beneficia a la industria audiovisual española, ni ha conseguido enganchar a la audiencia. Quienes fracasen en su intento, podrán alquilar su licencia a un tercer operador en el momento en que se cumplan dos años desde que la recibieron.



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