José Manuel 'Pipi' Estrada (Gijón, 1957) combatió en la batalla entre José María García y José Ramón de la Morena en el bando del locutor de Antena 3 Radio y COPE. Eso le convierte en un veterano de guerra y, de hecho, reconoce que aquellas trifulcas le provocaron heridas.

Ese capítulo de la 'historia' radiofónica se ha refrescado recientemente por dos razones: por un lado, la retirada de De la Morena y, por otro, el estreno de una serie de ficción en Movistar Plus basada en esa época, llamada Los reyes de la noche. De este tema habla Estrada en esta entrevista, en el que analiza la situación del periodismo deportivo, relata algunas anécdotas de un pasado 'mejor' y cuenta los motivos por los que llegó a vivir temporalmente en una isla desierta.

Pregunta. ¿Cómo está Pipi Estrada?

Respuesta. Pues estoy vivo, ¿qué te parece?

P. Suficiente...

R. Estar vivo con el Gobierno que tenemos y la Hacienda que tenemos supone ser un héroe contemporáneo. Vaya catástrofe. Hacienda es el organismo de delincuencia mejor organizado de este país.

P. ¿Qué le ocurre con el fisco?

R. Yo tenía fraccionados los pagos de una deuda, pero, por una historia burocrática de los bancos, no han llegado en fecha y han mordido en mis sueldos para recuperar la deuda, que, por cierto, ya está liquidada. Eso me ha generado un problema que no te puedes ni imaginar.

P. ¿Autónomo?

R. Autónomo, no te digo más. Te ponen el pie en el cuello y no te dejan respirar. El sistema es muy malo y muy criminal. Está hecho por delincuentes. Vaya estrategia para salir adelante en un país en esta situación... Pero bueno, oye, al menos tenemos salud.

Te ponen el pie en el cuello y no te dejan respirar. El sistema es muy malo y muy criminal. Está hecho por delincuentes. Vaya estrategia para salir adelante en un país en esta situación... Pero bueno, oye, al menos tenemos salud.

P. Yo le llamaba porque aparece usted, supuestamente, en la serie de Movistar de José Ramón de la Morena y José María García. ¿Ha visto los primeros capítulos?

R. Sí, los he visto y la realidad no tiene nada que ver con esa ficción. Dicho esto, está teniendo mucho éxito y me alegro por Movistar, aunque yo no me identifico con el personaje que me representa a mí. Está hecho sin maldad y con cariño, pero no me identifico. Ahora bien, me ha sorprendido que el actor que me interpreta haya adelgazado 12 kilos.

P. ¿Y qué me dice de José María García?

R. Pues que el actor no tiene nada que ver con él. Yo he estado 22 años con García y no se parece en nada. Tú puedes hacer una irrealidad a partir de situaciones reales, pero, hombre, los personajes están vivos y reciben una respuesta social. A García le ponen como un macarra, un soberbio y un delincuente; y eso no se corresponde con la realidad. Pero bueno, hay que tomárselo con humor y, sobre todo, repito, yo trabajo en Movistar y me alegro que haya tenido un éxito tan grande.

P. ¿Cómo recuerda aquellos años?

R. Como la Guerra Civil: los rojos contra los nacionales. Aquello era un periodismo donde los soldados, que éramos los reporteros, luchábamos para un ejército, cada uno con un general. Íbamos a las batallas y teníamos mucha raza y mucha lealtad con quienes nos encabezaban.

Aquello era un periodismo donde los soldados, que éramos los reporteros, luchábamos para un ejército, cada uno con un general. Íbamos a las batallas y teníamos mucha raza y mucha lealtad con quienes nos encabezaban.

P. ¿Volvió de la guerra con heridas?

R. Hubo heridas, confrontaciones e incluso pérdidas de amistad momentáneas. Cada uno luchaba por su causa. Éramos unos soldados que teníamos que conseguir victorias en las batallas y, cuando persigues eso, te tienes que emplear con todas tus armas y todo tu ingenio. Ganamos muchas batallas, alguna vez, empleando algún método, digamos, curioso. Utilizábamos mucho la picaresca. Fueron años intensos, apasionantes e ingeniosos. De buen reporterismo y periodismo.

P. Los reporteros tenían mucha más capacidad de movimiento...

R. Teníamos la gran oportunidad de vivir en vivo y en directo, con los personajes, la información. Saltábamos al campo y vibrábamos con ellos. Hubo un momento, el año del doblete del Atlético de Madrid, en el que me metí con los jugadores en el jacuzzi mientras celebraban un título, inalámbrico incluido. Esto hoy es impensable.

P. Antes los jugadores iban más a las discotecas, había más información...

R. Sí, pero la cultura ha cambiado, también el sistema social... Todo ha cambiado. Ahora somos más herméticos y miedosos. Antes, todo era más espontáneo, alegre y divertido. Había mucha más vida en todos los sentidos. Ahora vivimos acojonados en todos los sentidos por política, salud, bichos, virus... Todo ha cambiado.

Hubo un momento, el año del doblete del Atlético de Madrid, en el que me metí con los jugadores en el jacuzzi mientras celebraban un título, inalámbrico incluido.

P. Las broncas de José María García... ¿recuerda alguna que le dejara destrozado?

R. Recuerdo una noche que yo estaba en Suiza contra el Real Madrid. Jugaba con el Grasshoppers y esa noche García se había empeñado en emprenderla contra Jorge Valdano. Yo tenía una buena relación con él y, como le defendí, empezó a darle jarabe de palo a Ángel Cappa. Como también le defendí, entonces fue a por Ángel Félix, el preparador físico. Como tampoco me bajé de la burra, empecé a pensar en hacer cola en el INEM al día siguiente.

P. Sobrevino el miedo...

R. Recuerdo que, entonces, García hizo uno de sus famosos silencios y después dijo: señor Estrada, siga usted defendiendo lo indefendible. Eso sí, le salva una cosa, su gran corazón asturiano. Es usted amigo de sus amigos, aunque esos amigos no lo merezcan.

P. ¿Qué le dijo Valdano?

R: Cuando bajé al recibidor del hotel, recuerdo que estaba por allí y me dijo: vaya huevos que tienes.

P. Después de García se entronizó a De la Morena y da la impresión de que eso contribuyó a empequeñecer la figura de García...

R. Yo te digo una cosa, trabajar con García fue un orgullo, es mi cumbre profesional y mi lealtad hacia él sigue estando a prueba de bomba. Cuando está en Madrid, hay una pandilla que nos juntamos para tomar pinchos de tortilla y vasos de agua. Soy de los pocos que mantiene la relación con él. Yo conocí a alguien poderoso que arrasaba en antena, que imponía un respeto tremendo, que te hacía asegurarte de que no te equivocaras con la información...

P. Y su agenda...

R. A García le levantaban teléfonos que a nadie más se le levantaban. Era capaz de que el rey Juan Carlos estuviera en directo a las 00.00 horas. ¡Cuando era Juan Carlos I, no ahora, que está todo el mundo deseando darle una patada! Yo recuerdo llegar a un bar y escuchar a los parroquianos decir: el Real Madrid ha fichado a éste o al otro. Lo sé porque lo ha dado García y punto redondo.

P. ¿Tenían entonces la sensación en el equipo de que a sus jefes se les estaba yendo de las manos?
R: Ellos mismos lo han dicho por activa y por pasiva, que se sienten un poco chafados por lo que hicieron. Hay un poso de arrepentimiento por todo lo que ocurrió. Pero bueno, cuando uno cumple años ve las cosas con más racionalidad y menos pasión; y esos cambios de pensamiento son normales. Es que, Rubén, ¡éramos ninjas! ¡Actuábamos como ninjas!

P. Ahora trabaja con Josep Pedrerol, el sucesor...

R. Josep es un animal. Tiene una fortaleza mental y física enorme. Su potencia delante la cámara y su credibilidad son tremendas. Estoy convencido de que si él se pusiera delante de la cámara y diera una noticia que no se ajustara a la realidad, tú te la creerías. ¡Porque tiene fuerza y credibilidad! ¡Y por lo que significa! Es un auténtico animal de la comunicación. Mira, yo he tenido la suerte de trabajar con auténticas bestias comunicadoras.

P. En su 'chiringuito' pueden dar la exclusiva mundial de la Copa Libertadores en el Bernabéu o la marcha de Cristiano Ronaldo del Real Madrid y, al poco, dejar espacio para que Cristóbal Soria cante una canción o Tomás Roncero se reboce por el suelo...

R. Es un estilo y un formato, sin olvidar que Josep Pedrerol no viene de una mercería, que es periodista desde hace muchos años y tiene un recorrido periodístico muy brillante. Y ha creado un espectáculo periodístico que va muy bien y tiene éxito. Algo tendrá el agua cuando la bendicen...

P. Pipi Estrada, de reportero a protagonista de los programas del corazón...

R. Vamos a ver, mi vida es un accidente. Entonces, como accidente yo me lo zampo. He pertenecido al mundo del colorín y es innegable, aunque sea una anécdota, pues mi nacimiento profesional se produjo en el periodismo deportivo. Pero en la vida muchas veces surge el amor, el amor está relacionado con lo mediático y, sin querer, te conviertes en mercancía. Te enamoras de un personaje mediático, entras en esa parcela y te conviertes en otro personaje mediático. Un adosado de los que había.

En la vida muchas veces surge el amor, el amor está relacionado con lo mediático y, sin querer, te conviertes en mercancía. Te enamoras de un personaje mediático, entras en esa parcela y te conviertes en otro personaje mediático.

P. Luego perdió el adjetivo de 'adosado'...

R. Cuando participé en Supervivientes o en Mujeres y hombres y viceversa. Yo he picado puertas porque se me cerraban otras. Y como tenía que comer y pagar la luz, allí donde me abrían abrían la puerta me sentaba. Soy polifacético. Si me das Radio Marca, lo hago. Si me das Supervivientes, pues también.

P. Que nadie acuse a nadie de haber perdido el norte cuando ha tenido un lío de faldas o se ha enamorado...

R. Yo siempre digo que he ido a favor de la naturaleza, no en contra. El hombre, la mujer...Dios nos ha hecho diferentes para que nos juntemos y para que disfrutemos; y, evidentemente, a mí me ha dado esa oportunidad Dios y yo lo aprovecho.

P. ¿Sobreviviremos al alto ritmo en el que se mueve el periodismo actual?

R. Mira, el periodismo ha muerto; al menos, en la parte que a mí me compete. Ahora, los jefes de prensa son comisarios políticos e impiden al reportero tener acceso a los periodistas o salirse del espacio acotado de la zona mixta. Todo es virtual, no tiene alma. Antes tenía alma, corazón y vida. Entonces, hay que buscarse la vida y, entonces, pues bueno, hay que hacer otras cosas.

Yo siempre digo que he ido a favor de la naturaleza, no en contra. El hombre, la mujer...Dios nos ha hecho diferentes para que nos juntemos y para que disfrutemos; y, evidentemente, a mí me ha dado esa oportunidad Dios y yo lo aprovecho.

P. Con usted la han tomado varias veces en las redes sociales. ¿Se lo toma con humor?

R. Sí. Mira, el otro día escribí lo siguiente a los que me critican [n.d.a.: para más de dos minutos para buscarlo en su teléfono]. Mira, esto se lo dije a los que me critican por temas como la coca, aunque yo no me he drogado en mi puta vida, y luego se meten con las veces con las que me equivoco. Yo les dije: Que yo sea el culpable de vuestras iras no merece tanto éxito.

P. ¿Ha interpretado Pipi Estrada alguna vez un papel?

R. Yo no interpreto papeles. Yo voy recto y a pecho descubierto; y he tenido muchos problemas por ser claro y directo. Lo único es que con los años uno se hace más prudente, pero reitero: yo nunca he interpretado ningún papel.