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Prisa prevé separar El País y la SER del negocio de Santillana a lo largo de 2021

La opción más probable es que Santillana se segregue del resto de la compañía y salga a bolsa en Estados Unidos. La sede de la nueva empresa podría establecerse en América. El grupo ha subido un 28% en el parqué este lunes

Prisa prevé separar El País y la SER del negocio de Santillana a lo largo de 2021
Prisa prevé separar El País y la SER del negocio de Santillana a lo largo de 2021

La venta del negocio español de Santillana y la refinanciación de la deuda de Prisa -de 1.148 millones de euros- son los dos primeros pasos que ha completado la compañía española de medios de comunicación para tratar de aliviar sus urgencias económicas y reflotar el negocio, muy afectado por su situación financiera y por la crisis del coronavirus. A partir de ahora, sus directivos trabajarán para cerrar la segregación de su división de educación del resto de la empresa, algo que se espera que se complete durante la primera mitad de 2021, tal y como han explicado fuentes internas.

Tras la venta de Santillana España, valorada en 465 millones de euros, Prisa mantiene bajo control todo el negocio en Latinoamérica, que representa el 78% de toda la facturación del sello Santillana, unos 482 millones, según los datos financieros correspondientes al año 2019.

Las ventas en Latinoamérica están concretadas en el sector privado, donde Santillana obtiene el 57% de sus ingresos frente a un 21% que procede del sector público. En España, la totalidad del negocio tiene su origen en el sector privado, según los mismos datos. Aunque pueda parecer que Sanoma se ha llevado un trozo pequeño de la tarta, lo cierto es que la división española facturó 131 millones el año pasado y registró un ebitda de 53,8 millones, lo que según los datos remitidos al regulador arroja unos márgenes que superan el 40%.

Tras vender la parte española, estos informantes inciden en que la compañía 'se mira en el espejo' de Arco Platform, la empresa brasileña de educación que en septiembre de 2018 salió a bolsa en el Nasdaq estadounidense a 17,5 dólares por acción y cuyo negocio se ha revalorizado hasta los 36,5 dólares, con una capitalización de más de 2.000 millones de euros.

Una de las opciones que baraja Prisa es la de hacer lo mismo con la parte digital del negocio de Santillana en Latinoamérica. Ahora bien, el plan se realizaría después de completar la división del grupo en dos mitades: una, con todos los medios de comunicación; y otra, con su negocio de educación.

Tal y como contó Vozpópuli el pasado verano, la intención es que ambas empresas estén gestionadas por equipos directivos diferentes y cuenten con estructuras de capital independientes. De hecho, la intención de Prisa es atraer a nuevos inversores para que refuercen el accionariado de las dos compañías resultantes.

Proyecto para Santillana

Uno de los planes que se barajan es el de establecer la sede de Santillana en América; máxime después de completar la operación de venta del negocio español a la finlandesa Sanoma. En cualquier caso, de momento no hay nada definitivo y todo son posibilidades de cara al futuro.

La opción de sacar a bolsa Santillana es vista como positiva por Amber Capital, el principal accionista del grupo (casi el 30% del capital), entre otras cosas, porque es el clavo ardiendo al que se agarran para tratar de recuperar la inversión que realizó en Prisa, tal y como explican fuentes cercanas a la entidad.

Su proyecto pasaría por tratar de revalorizar Santillana a través de la salida al mercado de su área digital para posteriormente realizar una desinversión en las mejores condiciones posibles. Dicho esto, otras fuentes del accionariado de Prisa ven difícil el plan. Entre otras cosas, porque la compañía fundada por Jesús de Polanco mantendrá un elevado nivel de endeudamiento y no resulta especialmente atractiva para los inversores.

Por otra parte, Amber Capital se espera que mantenga sus presiones para poner más activos del grupo a la venta en cuanto sea posible -se entiende que cuando se complete la división del negocio y la salida a bolsa de Santillana-. Esto podría generar tensión con la parte del capital que ha sido tradicionalmente más reticente a completar estas operaciones. Principalmente, con sus accionistas institucionales.

Amber Capital se espera que mantenga sus presiones para poner más activos del grupo a la venta en cuanto sea posible.

No es ningún secreto que el dueño de Amber Capital, Joseph Oughourlian, mantiene diferencias con el presidente no ejecutivo de Prisa, Javier Monzón, acerca del rumbo que debe adoptar la compañía. El pasado verano, ambas partes alcanzaron un acuerdo antes de la Junta General de Accionistas que permitió a Monzón renovar en su puesto como chairman y aminorar la tensión entre las partes. Al menos, hasta que se complete la reestructuración de la compañía.

Ahora bien, la desconfianza entre las partes es evidente y eso podría generar más episodios de tensión en el futuro. Sea como fuere, tanto la refinanciación como la venta de Santillana fueron aprobadas este domingo por unanimidad en el Consejo de Administración, lo que deja claro que en estos primeros pasos hacia la configuración de la 'nueva Prisa' se mantendrá la tregua. O la débil paz.

El as judicial de Prisa

En todo caso, cabe recordar que todo está supeditado a la confirmación definitiva del acuerdo de compromisos anunciado este lunes. Por ahora, la refinanciación cuenta con el plácet del 79,7% de los acreedores, pero la compañía se reserva un as en la manga para forzar un 100% de apoyo en caso de no lograrlo.

Se trata del llamado Scheme of Arrangement (SoA), un procedimiento judicial que se encuentra regulado en la ley británica que permite a una compañía ‘atar’ un acuerdo con sus acreedores incluso cuando hay una minoría 'disidente'. Prisa puede recurrir a esta fórmula dado que su financiación está amparada por la normativa inglesa, algo relativamente habitual entre grandes empresas dada la flexibilidad que ofrece.

Por ahora, la compañía que preside Javier Monzón ya ha superado el umbral del 75% de apoyo que los jueces suelen exigir para llegar a este tipo de acuerdos, por lo que a priori no tendría dificultades para activar con éxito esta vía. Otra importante empresa que hace años recurrió a un SoA fue Metrovacesa, que se vio obligada a ir a los tribunales británicos para ejecutar la refinanciación de su deuda y que fuera vinculante para todos sus acreedores tras constatar el rechazo de algunos deudores.

No obstante, en el caso de Prisa, las fuentes consultadas por Vozpópuli apuntan a que todos los grandes bancos han dado luz verde al acuerdo y que los acreedores que todavía no han dado su sí son hedge funds con participaciones menores.

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