Los ciclos de los medios de comunicación públicos suelen tener la misma duración que la de los Gobiernos del país. Pese a los mensajes de independencia que habitualmente se transmiten desde las formaciones políticas, lo cierto es que los responsables de estas empresas suelen ser designados por el Ejecutivo. En el caso de EFE, a propuesta directa. En el de RTVE, con una posterior mayoría parlamentaria.

Esta dinámica provoca que, cuando hay un cambio en Moncloa, se produzcan varias salidas en estas empresas.

Una de las más recientes ha sido la de Juan Varela en EFE. Este periodista ejerció durante unos meses de mano derecha de Fernando Garea en la agencia de información española, pero su situación cambió por completo cuando Pedro Sánchez decidió situar a Gabriela Cañas al frente de esta empresa, dadas las desavenencias de Moncloa con la línea informativa de su predecesor.

Entonces, Cañas comunicó a Varela su intención de romper su contrato por cuestiones económicas. El afectado ejercía hasta ese momento de director de Estrategia Digital y Negocios; y lo hacía en un momento en el que Deloitte elaboraba -en estrecho contacto con EFE- un plan destinado a incrementar los ingresos de la agencia.

Según han explicado a Vozpópuli informantes de EFE, Varela ha presentado una demanda contra la agencia por su despido. Lo ha hecho al considerar que las liquidaciones que incluye -su contrato era de directivo- no son las adecuadas, algo que ha motivado litigios en otras ocasiones en empresas públicas, tal y como detallan fuentes jurídicas.

Varela no formaba parte de la plantilla de EFE en convenio, por lo que era personal directivo contratado, al igual que ocurría con Carmen Gurruchaga, la cual formó parte del equipo de José Antonio Vera en EFE y también presentó una demanda judicial tras su salida.

EFE, en números rojos

Durante el breve espacio de tiempo que estuvo en la agencia, quien fuera hombre de confianza de Garea puso en marcha proyectos como el que pretendía incrementar el peso de la información audiovisual en EFE, al considerar que los vídeos son cada vez más demandados por sus clientes.

La situación de la empresa de la SEPI dirigida por Gabriela Cañas no es sencilla, pues durante los últimos años ha generado importantes pérdidas, que fueron de 8,8 millones en 2019, de 6,1 millones en 2018, de 13,17 millones en 2017, de 9,8 millones en 2016 y de 7 millones en 2015.

Eso ha llevado a que el patrimonio neto de la compañía se haya situado por debajo de la mitad de su capital social, lo que con la ley en la mano obligaría a los gestores a restablecer la situación en el plazo de un año. Sin embargo, las medidas legales adoptadas con motivo de la pandemia de covid-19 han permitido aplazar esta situación a las empresas que la sufren.