El negocio de la televisión convencional ya no es tan próspero como a principios de siglo. Hubo quien se aventuró en este sector, le concedieron una licencia y tuvo que hacer frente a pérdidas millonarias. Es el caso del conde de Godó, cuyo proyecto de 8TV ha obtenido un déficit de 47 millones de euros desde su fundación. En el último ejercicio, 2020, los números rojos fueron de 462.000 euros, tal y como figura en el Registro Mercantil.

Este proyecto televisivo ha permanecido durante los últimos años en una especie de estado de latencia. Especialmente, desde mediados de 2017, cuando el periodista Josep Cuní se despidió de su plató y dejó su parrilla de programación sin su principal referencia informativa.

El pasado marzo, Godó anunciaba un acuerdo con la empresa OC 2022 –controlada por el empresario italiano Nicola Pedrazzoli- para transferir la titularidad de la licencia de 8TV a esta empresa. El montante de la operación, según destacó Economía Digital, es de 10 millones de euros.

La operación está pendiente del visto bueno del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), si bien se espera que la decisión se produzca pronto y sin sobresaltos, tal y como detallan fuentes cercanas al organismo.

Hay que recordar que el CAC ha permitido anteriormente otros movimientos con esta licencia, como el que implicó, hace un lustro, la entrada de Mediaset en el negocio (con el 40% de la sociedad Emissions Digitals de Catalunya S.A.) o su posterior venta.

El gran proyecto audiovisual de Godó

Mientras La Vanguardia y RAC1 son referencias en Cataluña –líderes de audiencia-, la televisión del grupo tiene un seguimiento residual. Entre otras cosas, por la fuerza que tiene TV3, que está regada con 250 millones de euros anuales de dinero público.

Según datos de Kantar Media, 8TV obtuvo una cuota de pantalla del 0,9% en 2020, que fue 0,3 décimas superior a la de 2019, pero muy inferior a la que se registró en 2017 (2,8%), antes de que tuviera lugar el plan de recorte del gasto del canal, que redujo sus costes de explotación a casi la mitad. Por otra parte, mantener a su personal implicaba un desembolso de 2,1 millones de euros en 2018, mientras que, en 2020, 248.000 euros.

Los ingresos de 8TV también han caído de forma importante durante los últimos años, pues en 2017 fueron de 11,8 millones de euros, mientras que en 2020, de 3,3 millones. Esto se produjo por su caída de audiencia y por el ajuste del mercado publicitario, general, que tuvo lugar tras la declaración de la pandemia de covid-19.

Cabe recordar que, en 2019, esta televisión le generó un déficit de 523.407 euros; en 2018, de 3,9 millones; en 2017, de 6,1; en 2016, de 6,5; y en 2015, de otros 6,5, según figura en el Registro Mercantil. Sólo en 2008 logró cerrar en números negros, de 84.851 euros.