Entrevista al moderador del debate a cuatro

Vicente Vallés: “Alguno de los candidatos me miró un poco mal después del debate”

El moderador del debate entre Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera explica a Vozpópuli lo que sucedió detrás las cámaras durante su emisión. También habla de lo que cambiaría de su formato o de Manuel Campo Vidal...

El periodista Vicente Vallés, junto a Ana Blanco, Albert Rivera, Manuel Campo Vidal y Pablo Iglesias.
El periodista Vicente Vallés, junto a Ana Blanco, Albert Rivera, Manuel Campo Vidal y Pablo Iglesias. EFE

Mucho han cambiado las cosas desde que Felipe González y José María Aznar se sentaron frente a frente, en 1993, en el primer debate electoral que se emitió por televisión en este país. Está claro que España no es Estados Unidos y en la organización tipo de coloquios probablemente no alcance el nivel de otras democracias del entorno. Pero mientras en el primer cara a cara de la historia se pactó la altura de las sillas, el ángulo de las cámaras que enfocaron a los candidatos, el número de rótulos que se mostraron, la temperatura del estudio o el orden en el que se maquillaron, en el debate a cuatro bandas de este lunes se otorgó un mayor margen de maniobra a los organizadores y más libertad a los moderadores para formular preguntas a los participantes. Y eso supone un avance más que significativo.

De los tres árbitros de la contienda, el más activo fue Vicente Vallés. Frente a la tibieza de Ana Blanco y Pedro Piqueras, el periodista madrileño (1963) preguntó a a cada candidato por los temas que más les incomodaban. A Rajoy por la corrupción en el PP, a Pedro Sánchez, por el sorpasso a Unidos Podemos que pronostica el CIS y por su posible apoyo futuro a la investidura de Pablo Iglesias; a este último, por las posibilidades que existen de hacer realidad las propuestas más aventuradas e intangibles de su programa. Y a Albert Rivera por la viabilidad de la reforma fiscal que defiende.

En esta entrevista a Vozpópuli, el presentador del informativo de la sobremesa de Antena 3 habla de lo que sucedió detrás de las cámaras en el debate, de los aspectos que se podrían introducir para mejorar este género y de Manuel Campo Vidal, el gran ausente de la noche y a quien ha sustituido en el papel de árbitro principal de la contienda.

P: ¿Qué aspectos del debate no se vieron en televisión?

R: Seguramente no se vio el momento en el que estábamos todos, tanto los moderadores como los candidatos, al otro lado de la cortina negra del estudio, a la espera de que empezara el momento de debatir. Fueron unos minutos intensos de preparativos y un poco de confusión, pues tuvimos que esperar porque un problema con un micrófono retrasó el inicio varios minutos. Otra cosa que pasó es que, en directo, se cayeron unas bandejas y se escuchó un estruendo. Fue un susto, aunque ellos casi ni se inmutaron.

P: ¿Qué hicieron durante las pausas publicitarias?

R: Rajoy prefirió salir fuera del plató, a la parte de atrás, con sus asesores. Pablo Iglesias se fue las dos veces a una esquina con los suyos, dentro del plató. Los otros se quedaron cerca de su posición.

P: ¿Quién considera que estuvo mejor?

Yo fui el árbitro, así que no me puedo mojar ahí. Aunque lógicamente tengo mi opinión.

P: Respóndame, al menos, si vio a alguno especialmente inseguro...

R: Yo creo que estaban todos relativamente tranquilos, muy responsabilizados porque era un acto fundamental de cara a su campaña y cualquier error o imprecisión lo podían pagar caro. Rivera, Iglesias y Sánchez ya venían entrenados del debate a cuatro de diciembre, en Atresmedia y conocían el formato y sus características. Y Rajoy es un parlamentario experimentado, así que no tuvo tampoco excesivos problemas. Todos estaban confiados en sus posibilidades y eso se veía.

Entiendo que a los candidatos les moleste, pero nuestro trabajo es hacer preguntas y algunas de ellas son molestas. Eso es inevitable.

P: ¿Ha recibido algún reproche por su actitud?

R: Entiendo que a cada candidato le molesta que le hagas unas preguntas determinadas, por resultarles incómoda. Pero nuestro trabajo es hacer preguntas y algunas de ellas son molestas. Es inevitable.

P: ¿Entonces le recriminaron alguna cuestión?

R: Alguno hubo que me miró un poco mal (ríe).

P: ¿Hubo intercambio de opiniones después del debate?

R: Sí, al acabar el debate los cuatro candidatos se acercaron a nosotros, a los moderadores, y estuvimos los siete departiendo un buen rato, comentando la jugada. Todos muy amables con todos. Incluso entre ellos, pese a que unos minutos antes se habían arreado.

P: ¿Qué se dijeron?

R: Que el debate no había sido tan duro como otros anteriores, aun con sus momentos intensos. Destacaron el tono general más moderado que en otros debates.

P: ¿Cree que el debate estuvo a la altura?

R: Creo que fue útil para una parte del electorado. Me refiero a los indecisos. En cualquier caso, creo que el debate, al ser al inicio de la campaña, va a condicionar su desarrollo. Y a raíz de lo que pasó ayer los partidos van a matizar sus estrategias.

P: ¿Pero piensa que España está a la altura de otros países en la organización de debates?

R: Se ha mejorado. El número de imposiciones, exigencias y peticiones se ha reducido mucho con respecto a hace 8 o 10 años. Se ha dado un paso de gigante. El debate de diciembre fue fundamental y ahí fuimos nosotros, en Atresmedia, los que llevamos la batuta. Creo que hay un largo camino que recorrer todavía, pero también que hemos avanzado ya un buen trecho.

Hay que flexibilizar los debates y eliminar algunas normas, como la limitación de tiempo (...) Esto perjudica a los candidatos.

P: ¿En qué hay que avanzar?

R: Hay que seguir flexibilizando los debates y eliminar algunas normas, como la limitación de tiempo. Al final, la importancia de los debates no se nota tanto en cuánto tiempo habla cada candidato, sino en lo que se transmite a los ciudadanos.

P: ¿Cuál fue la petición más absurda que recibieron?

R: Absurda no fue ninguna. Pero sí que se debatió para determinar quién cerraba determinados bloques temáticos o para fijar el lado del plató que preferían ocupar. En cualquier caso, no pasó como hace años, cuando se definía la altura de la mesa o incluso la temperatura del aire acondicionado. Se va superando ese pensamiento de que con ese tipo de elementos se gana o se pierde unas elecciones.

P: ¿Qué habéis comentado esta mañana en el grupo de WhatsApp que tienes con Ana Blanco y Piqueras?

R: (Se ríe) Todavía nada, pero les tengo que mandar un par de fotos que nos hicimos todos ayer y que quedarán como recuerdo.

P: Después de tres debates electorales como moderador, y de tener un especial protagonismo ayer, ¿se le puede considerar como el nuevo Manuel Campo Vidal, a quien en las redes sociales se le considera casi como un icono pop?

R: No podré superar a Manuel Campo Vidal. Él está en la historia. Moderó los primeros debates que se hicieron en España y eso fue un gran logro. Esa parte de la historia es intocable y hay que ponerla muy en valor.



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